17/10/2026
Primero vinieron…
Primero vinieron por los que pensaban diferente, pero no hablé porque yo no pensaba como ellos.
Después fueron por los periodistas que denunciaban la corrupción, pero no hablé porque yo no era periodista.
Después amenazaron a quienes alzaban la voz contra la inseguridad, pero no hablé porque yo no había sido víctima de la delincuencia.
Después atacaron a quienes protestaban contra las injusticias, pero no hablé porque yo no estaba de acuerdo con sus ideas.
Después fueron por los que criticaban al gobierno, pero no hablé porque yo tampoco simpatizaba con ellos.
Después dejaron de escuchar a las familias que exigían justicia, pero no hablé porque no era mi familia la que buscaba a un desaparecido.
Después llegaron los abusos hasta mi propia puerta.
Entonces quise hablar, quise exigir justicia, quise que alguien me escuchara.
Pero para entonces, todos aquellos a quienes pude haber defendido ya habían sido silenciados.
Y cuando finalmente me tocó a mí, ya no quedaba nadie que alzara la voz por mí.
Porque la injusticia no pregunta por quién votaste, de qué partido eres ni qué ideología tienes. Y cuando aprendemos a justificarla porque la víctima piensa diferente, terminamos olvidando que mañana la víctima podemos ser nosotros.