13/10/2026
Hoy me detengo un momento para mirar hacia atrás y, sobre todo, para agradecer. Agradecer a Dios por un año más de existencia, por el don de la vida que se nos concede cada día y por la bendición de poder caminarla con el corazón abierto.
Agradezco por cada reto superado, por las tormentas que me enseñaron a sostenerme con firmeza y por los momentos difíciles que me moldearon. La vida me ha enseñado que es un regalo maravilloso que exige ser vivido siempre con fortaleza, resiliencia y carácter; aprendí que no importa cuán fuerte sea el viento, nunca hay que permitir que nada nos tumbe ni nos detenga. Cada caída solo ha sido el impulso para levantarme con más ganas.
Gracias a la vida por lo que ha sido, pero también por todo lo bueno y grande que está por venir.
Mi gratitud infinita:
A Dios, por ser mi guía, mi refugio y el compás que dirige mis pasos.
A mi querida hija, que es mi luz, el motivo de cada uno de mis desvelos y la razón más pura y hermosa que tengo para seguir adelante y ser mejor cada día.
A mi familia, por ser mi motor, mi cimiento y el abrazo cálido donde siempre puedo volver.
Y a cada persona que confía en mí, que cree en mi camino, que me acompaña con su cariño, apoyo y palabras de aliento. Su confianza me honra y me compromete a dar siempre lo mejor de mí.
Hoy recibo este nuevo año de vida con los brazos abiertos, con la fe intacta, la frente en alto y el corazón rebosante de gratitud.