26/10/2026
Generales Julio A. Gómez, Chon Díaz y Jesús H. Salgado
Recelos por el control territorial
Chilapa de Álvarez, Gro., octubre de 1914
El 24 de octubre de 1914, desde Chilapa, Gro., el general Julio Astudillo Gómez escribió al general Emiliano Zapata para informarle que, recientemente, había sido ratificado como gobernador provisional el general Jesús H. Salgado, en junta mayoritaria de jefes revolucionarios en Chilpancingo; que él no asistió porque no recibió invitación de Salgado. Días después, lo visitaron en Chilapa los generales Encarnación Díaz y Heliodoro Castillo, “con el objeto de someter a mi aprobación y a la de mis compañeros, el nombramiento hecho en favor del General Jesús H. Salgado y el conferido a Díaz como Jefe de Jefes de los Distritos de Hidalgo, Bravos, Guerrero, Álvarez, Morelos y Zaragoza, con facultades para nombrar destacamentos de esa Zona. La junta a que convocaron para el efecto indicado, se celebró el día 22 de este mes, y como la actitud asumida hasta hoy por esos Jefes y por Salgado mismo, no ha dado motivo alguno para abrigar desconfianza respecto de sus propósitos, porque se han presentado como adictos a nuestra bandera de guerra, no tuve inconveniente en reconocer esos acuerdos, tanto por considerarlos de importancia, cuanto por unificar nuestra acción en este Estado, para contrarrestar al enemigo llegada la vez”.
Que el único carrancista declarado por el rumbo era Beatriz Lara. Sin embargo, consideraba su deber hacerlo de su conocimiento, “para que se sirva decirme si todo ello ha sido hecho de acuerdo con Ud. y en caso contrario, señalarme el camino que deba seguir; pues he jurado luchar por los principios que proclama el Plan de Ayala y mi brazo estará siempre al servicio de esa causa”.
Con un punto de los acuerdos de la junta de Chilpancingo no estaba conforme, y era el referente a la designación del general Encarnación Díaz como “Jefe de Jefes”, porque le parecía que trataban de quitarle el mando “de la Zona que corresponde a los Distritos de Guerrero y Álvarez, que me fue encomendaba por Ud. al triunfo de la revolución en el Estado”. No creía ser el único capaz de dirigirla, pero sí aseguraba que tenía “mejor conocimiento de las necesidades de estos pueblos, por haber operado en ella desde que me levanté en armas y cuento además con Jefes revolucionarios de prestigio, que han prestado buenos servicios a la causa y con gente suficiente para establecer destacamentos en las Municipalidades y Cabeceras de Distrito”. Por otra parte, estimaba que debía ser respetado el nombramiento “que tengo de Ud. y que al conservárseme en ese puesto, no quedaría aislado del movimiento revolucionario, puesto que estoy en la mejor disposición de prestar mis servicios a la causa, donde quiera que sean necesarios”. Concluyó pidiendo a Zapata se dirigiera a Salgado ratificando su designación.
Buen elemento revolucionario, leal al caudillo suriano y a la causa campesina, Astudillo Gómez no recibía más instrucciones que de Emiliano Zapata. Al inicio de la revolución fue reconocido en Morelos como jefe del zapatismo guerrerense; cargo que luego fue transferido al general Jesús H. Salgado, en la medida que el accionar de este cobró más relevancia; esto no agradó a Gómez, pero lo acató, aunque marcó su distancia. Celos de mando, de poder, aunque no pasó a mayores; ambos procuraron no meterse en sus respectivos territorios. Astudillo Gómez siguió como jefe de zona de los distritos de Guerrero y Álvarez.
Imágenes: generales Julio Astudillo Gómez, Emiliano Zapata, Jesús H. Salgado y Encarnación Díaz; de Amando Salmerón y Sara Castrejón.
Francisco Herrera Sipriano, profesor investigador INAH, Museo Regional de Guerrero.