23/10/2026
¡EN CARMEN, MIENTRAS UNOS DISFRUTAN DEL ESPECTÁCULO, OTROS VIVEN CON MIEDO A NO REGRESAR A CASA!
Mientras se despliega un fuerte operativo de seguridad alrededor de una pasarela de modas de costos excesivos, con el malecón cerrado, comerciantes afectados y ciudadanos prácticamente excluidos de disfrutar del espectáculo si no podían pagar boletos de al menos $1,500 pesos, la realidad de Ciudad del Carmen se escribía con sangre en otro extremo de la ciudad: una persona ejecutada y otra luchando por su vida.
Y que quede claro: el problema no es que se realicen eventos, ni que se invite a artistas. El verdadero problema es la prioridad que se le da al espectáculo mientras la inseguridad sigue golpeando a las familias carmelitas.
¿De qué sirve blindar un desfile de modas con un impresionante despliegue policial si no se logra brindar la misma protección a quienes caminan por nuestras colonias, a quienes salen de madrugada a trabajar, a quienes toman el camión, abren sus negocios o regresan a casa con el único propósito de llevar el sustento a sus familias?
¿Dónde está ese despliegue de seguridad para prevenir las ejecuciones? ¿Dónde están las estrategias para proteger las zonas vulnerables? ¿Dónde está la respuesta para los ciudadanos que viven con el temor de que una bala les arrebate la vida a ellos o a uno de sus seres queridos?
¡LA SEGURIDAD NO PUEDE SER UN PRIVILEGIO PARA UN EVENTO; DEBE SER UN DERECHO PARA TODOS!
Mientras las calles se tiñen de rojo, vemos una realidad que contrasta con las pasarelas, los reflectores y las fotografías con influencers. Por un lado, el espectáculo, los invitados y los espacios restringidos; por el otro, comerciantes preocupados, trabajadores afectados y familias que viven con miedo.
Los carmelitas de a pie no necesitan un gobierno que solamente sepa montar escenarios y organizar eventos ostentosos. Necesitan un gobierno que les garantice condiciones para vivir, trabajar y transitar sin miedo.
Porque esos ciudadanos que no pueden pagar $1,500 pesos por un boleto también pagan impuestos. También tienen derecho a disfrutar de los espacios públicos. También merecen que sus negocios sean respetados y, sobre todo, merecen regresar vivos a sus hogares.
Carmen no necesita más circo para distraer la atención de sus problemas. Necesita resultados, prevención, inteligencia policial y una estrategia de seguridad que proteja a la gente, no solamente los perímetros de un espectáculo.
¡ANTES QUE LAS PASARELAS, ESTÁ LA VIDA!
¡ANTES QUE LOS REFLECTORES, ESTÁ LA SEGURIDAD!
¡ANTES QUE EL CIRCO Y EL TEATRO, ESTÁN LAS FAMILIAS CARMELITAS!
La vida de un ciudadano vale mucho más que cualquier espectáculo.