31/03/2016
Hola a todos, soy Fóvos, traigo una historia un poco larga, por eso para aquellos que lo deseen pueden descargarla en pdf.
Les deseo perturbadores sueños.
Mi nombre es Anabel, mi historia no es nada sorpréndete, no es mágica, no esperen a un príncipe azul, tampoco es una historia de superación, mi vida nunca fue sencilla. No tuve hermanos y agradezco por eso, no desearía que tuvieran que pasar por lo mismo que yo, mis padres siempre peleaban y muchas ocasiones dormían en la calle, cualquiera que fuera la situación yo temía por mí bien.
Mi madre era una alcohólica, tenía relaciones con otros hombres, recuerdo ser tocada por algunos de ellos y en ocasiones ser violada a corta edad, me daba miedo y mi madre no le importaba, mientras recibiera dinero a cambio, mi madre siempre estaba borracha o drogada.
Quedarme a solas con mi padre no era mejor, en la madrugada me despertaba y me violaba, recuerdo el dolor que sentía y la impotencia, el asco que sentía asía mi misma después de eso, me daba una repugnancia por ser una mujer.
Recuerdo bien que un día un vecino escucho escándalos en mi casa y hablo a la policía, cuando ellos llegaron mi padre estaba golpeando a mi madre y yo estaba tirada en el suelo con sangre saliendo de mi cabeza, cuando desperté en el hospital mi padre había sido encarcelado, se descubrió que fui violada en repetidas ocasiones.
Desafortunada mente uno de los amantes de mi madre formaba parte del gobierno, moviendo todo tipo de contactos logro salvarla de prisión y entregándole mi custodia, claro que quería tenerme bajo su custodia ¿Quién más seria la criada de su propia casa?
Cuando tenía 8 años un día después de ser abusada por mi padre, él apareció en mi cuarto, no me dijo su nombre, pero él me escuchaba y siempre estaba para mí, estaba conmigo cada vez que lloraba y cada vez que quería hablar con alguien.
La apariencia de mi amigo no es imponente, siempre tiene una túnica larga y negra, nunca veo su cara, solo puedo ver sus brillantes ojos rojos, nunca he visto sus pies y sus manos son esqueléticas y muy frías.
Él apareció una noche mientras lloraba y me acaricio la cabeza, me mostro un mundo diferente donde no había nadie que me dañara, en silencio y calma podía acostarme, no me importaba si alguien entraba a mi cuarto para abusar de mi, ya que el venia y me llevaba a su mundo.
La escuela nunca fue mejor que en la casa, tengo 15 años y estoy en segundo de secundaria, sufro golpes de mis compañeras, no me junto con nadie ¿Por qué lo haría? Mis compañeras me agreden, mis compañeros utilizan palabras vulgares para hablarme, frases como ra**ra y zorra siempre son las que vomitan de sus bocas asquerosas.
Acudir con los maestros, ¡JA!, mi maestro es un pedófilo que no solo ha violado a sus sobrinos, sino que me violo y me tomo fotos que ha compartido con mis compañeros, deseara no volver muchas veces, por la única razón que regreso es porque mi amigo me lo pide, me dice que mi dolor es lo único que permite que el pueda estar conmigo.
En mi mente siempre aparecen esas criaturas que me dicen – Mátalos a todos, no tienes que soportar esto – Esas creaturas que siempre me acompañan, son como ojos con alas, otros son cráneos de creaturas extrañas que no son humanas, siempre rodeándome, nadie los ve, pero siempre están a mi lado.
15 de abril:
El día de hoy volví temprano a casa, paso por la sala donde esta mi madre tirada en el suelo drogada y prácticamente desnuda, la noche anterior no llego a casa, estaba trabajando “supuestamente”, solo se divertía con hombres, aun así me alegro que no vea mi rostros. Subo las escaleras para encontrarme con él, entro a mi habitación y cierro la puerta de mi cuarto.
- ¿Qué te ha pasado hija mía? – Me pregunta preocupado por mi apariencia, es normal en él preocuparse por mí, me quito los anteojos que me he puesto antes de llegar a la casa.
- Dime ¿Quién te ha hecho eso? – Me pregunta y de mis ojos las lágrimas de dolor brotan, entre llantos le cuento lo sucedido.
En la escuela había un joven que parecía ser bueno, me enamore de él, creí que me quería, pero mi amigo me había dicho que ese chico me dañaría, cuánta razón tenía, el día de hoy me había golpeado y violado dentro de la escuela, con ayuda de mi maestro, tomaron fotos mías, solo espero que no las vean los demás, pero estoy segura que toda la escuela las verá.
- ¿Por qué soportas esto? Solo mátalos, el respeto es algo que se gana con sangre y a ti te ha tocado mostrar tu valor, dime ¿Quién sería capaz de soportar lo mismo que tú? – Me repiten esas creaturas que hablan en mi mente, desearía hacerles caso, pero no puedo, tengo miedo y soy débil.
- Desde antes que nacieras estabas marcada con la muerte, espera un poco mas y todo tu dolor se acabara, todos aquellos que te han dañado se pudrirán en las llamas eternas del purgatorio, personalmente me encargare que esas malditas que te han lastimado sean violadas por los demonios del in****no - Me Dice mi amigo mientras acaricia mi cabeza, me acuesto en su regazo y duermo hasta el otro día.
No asisto a clases durante un mes, esperando olvidar lo sucedido. – Dime, ¿Acaso estoy loca? Tengo 15 años y pronto cumpliré 16 y aun así tengo amigos imaginarios como una niña pequeña, ¿Qué debo hacer? – Le digo en llantos a mi amigo, él solo me acaricia con amor mi cabeza y dice con su voz gruesa y obscura – Pronto acabara todo hija mía –
El día que voy a la escuela me espera un día duro, al llegar soy saludada por burlas de mis compañeras y las frases denigrantes de mis compañeros. Al salir de clases las cosas no mejoran, están mis compañeras esperándome con otros chicos, entre ellos esta aquel joven que pensé que era la persona para mí.
Quise morirme cuando descubro el motivo de sus burlas, él tiene novia y se besa frente de mí con ella, - Mátalo, no tienes que soportarlo – Dicen las voces de mi cabeza, - Mátalo, ellos no te entienden, ¿Qué harían si estuvieran en tu lugar? Ya se hubieran tomado el camino fácil, ¿Qué harían? ¿Rezar al impotente dios que tú rezabas y rezabas sin recibir respuestas? – me repiten una y otra vez.
Algo se apodera de mí, antes sentía miedo e impotencia, pero ahora había solo ira y dolor al ver como se burlaban de mí, como jugaban con mis emociones, ya estaba harta, estaba cansada de todo este sufrimiento, - ¿A cuántas más le habrá hecho lo mismo ese ma***to? ¿Cuántas más soportan esto? – Exclaman las voces en mi mente, pero esta vez no me contengo.
S**o las tijeras de mi mochila y mientras grito me arrojo hacia él con la intención de matarlo, pero solo se ríe y me avientan, se me caen las tijeras al suelo y empiezan a aventarme de un lado a otro como si fuera una muñeca, sus risas y sus palabras duelen más que cualquier golpe que reciba, quiero matarlos pero no puedo, son más fuertes.
Una de ellas me lanza un golpe que me da en la cabeza, un golpe lo suficiente mente fuerte como para dejarme tirada en el suelo, mientras pierdo la conciencia siento como me arrastran a una casa abandonada que está en un callejo cerca de la escuela, justo antes de desmallarme empiezan a desnudar mis compañeros mientras que mis compañeras graban.
Despierto una semana después en el hospital, estaba mal herida, la policía no hiso nada, todos dijeron que fueron unos drogadictos que frecuentaban ese lugar, yo se la verdad pero no quiero contarla, quiero hacer las cosas por mi propia mano.
Durante los próximos días la única persona que me visita en mi dolor es mi amigo, en una de esas ocasiones le pregunto el porqué no morí en ese momento, a lo cual me sonríe y me dice que soy una persona muy importante para él y no dejara que muera.
Nunca me ha dicho su nombre, pero en la víspera de mi cumpleaños 16 me dice su nombre, - Yo soy la muerte, no vengo para llevarte, vengo a darte un poder que nadie soñaría, te he elegido por tu fuerza, te he elegido porque eres la única que puede portar este poder, pero dime antes ¿Qué deseas? - Me dice mi amigo, en ese momento dudo sobre mi respuesta, - ¿Acaso crees que vendrá el dios de los débiles a defenderte? Nunca te escucho, pero yo sí, yo estaré contigo después de la misma muerte y no me apartare de ti, yo seré u dios y tú serás mi amada hija que protegeré – Exclama.
- Yo… Yo… Yo quiero que todos paguen, quiero que todos mueran y sufran lo mismo que yo, quiero verlos podrirse en las llamas del in****no – Respondo firmemente con el corazón lleno de odio, - ¡Mi padre salió de prisión y no pago por lo que me hizo, mi madre es una perra y todos los demás son escoria! ¡LOS ODIO A ESOS MALDITOS, QUIERO QUE SE PUDRAN EN EL IN****NO! – La muerte, mi amigo, me sonríe - ¡Desde este día no quiero una familia, NO QUIERO AMIGOS, lo único que necesito es a ti, tú serás mi familia y mi dios! -
- El dolor que sientes ya no estará, nosotros aliviaremos tu dolor – Las voces de mi cabeza hablan y ríen mientras el cuarto se oscurece. Me sentí abatida por todas las emociones que florecían en mi corazón, me sentía frustrada y atrapada por el temor, a lo cual que me decidí, me levante de mi cama – Deme el poder que has prometido a cambio de mi alma – Dije decidida, a lo cual él me sonrió, frente a mí se abrió un camino sombrío y oscuro iluminado por velas negras.
Antes de empezar a caminar hacia lo que parecía la boca del in****no trague saliva, empecé a caminar por el pasillo oscuro, a cada pasa podía escuchar las almas del purgatorio en agonía, el olor a azufre y gusanos era penetrante y la tención asfixiante, camine por el pasillo oscuro hasta que se empezó a iluminar con una luz rojiza justo antes de caer en la oscuridad perpetua.
Mientras caminaba las voces de mi cabeza me daban instrucciones precisas de lo que tenía que hacer, solo callaron cuando llegue a lo que parecía ser una morgue, sin ningún tipo de emoción en mi rostro me pare frente a un congelador lleno de cadáveres en pequeños compartimientos de cristal, el cuarto estaba sumergido en un color rojo intenso, el frio del lugar podía sentirse como si entrara en mi alma.
Un hombre sin rostro ni cuerpo apareció, llevaba consigo una mesa de cirujano y en ella había barios instrumentos para operaciones y autopsias, la dejo enfrente de mí y prosiguió a marcharse, mire atentamente el cuarto, había varias herramientas colgadas en una pared.
Me dirigí al congelador y busque el nuero de casilla el cual me habían dado, teniendo en cuenta que si herraba o en cualquier momento dudara pagaría con mi vida. Por fin, después de estar buscando por unos minutos encontré el casillero, hubiera tardado menos si no fuera porque los números estaban revueltos.
Saque el cuerpo de la persona que estaba en el congelador muy lentamente, sabía quien estaba en ese lugar. Recuerdo que en mi infancia tuve una amiga la cual siempre me apoyo y me ayudo, la verdad éramos inseparables, solo nos conocimos cuando cursamos el 4° año de primaria antes que se mudara, sinceramente yo me enamore de esa niña, puede que suene raro pero así fue, fuimos novias durante un tiempo y nos besamos en varias ocasiones, podría recordar todo lo que hicimos pero no tengo tiempo. Sabía que en ese lugar estaría Melina, las voces ya me habían advertido desde el momento que entre y sabía que tenía que la mandaría al in****no, no me importaba ya que un día volveríamos a juntarnos en ese lugar.
Cuando la puse en la mesa de operaciones y la sujete con las correas de cuero ella despertó, tal y como me habían dicho las voces, pude ver en su cara el miedo y la confusión que sentía, pero ya no había vuelta atrás, -¿QUE ESTA PASANDO? ¿Anabel eres tú? ¿Pero porque me haces esto? – Me decía confundida por lo que pasaba.
Corte sus ropas dejándola desnuda y marque su cuerpo donde aria el corte, ella lloraba y gritaba desesperadamente – ¿Por qué me haces esto? ¿Somos amigas lo recuerdas? – Me suplicaba que no la dañara, no entendía lo que pasaba, pero yo sí.
Tome el bisturí con la mano y temblorosamente lo acerque a su pecho, mientras miraba su rostro recordé esos buenos momentos que pasamos durante el poco tiempo que estuvimos juntas, baje el bisturí y me acerque a ella.
- Perdóname, te mandare al in****no, no quiero hacer esto, pero no tengo opción ya que aun te amo y eres lo más preciado para mí – Le bese los labios y con un fino y preciso corte abrí su pecho, la sangre boto a borbotones desde la abertura mientras gritaba y se retorcía de dolor, saque sus ojos de sus cuencas con cuidado y le corte la lengua, después me corte las venas e hice un pentagrama con palabras en latín, yo no sabía que se significaban pero sabía que tenía que decirlas.
En medio del pentagrama empezó a arder un fuego intenso y perpetuo, eche los ojos y la lengua, me dirigí donde estaba mi amiga y tome unos fórceps, nunca olvidare los alaridos que soltó mientras separaba sus huesos y carne para sacar su corazón. Palpitante y aun vivo sostuve el corazón de ella mientras la miraba morir, no sentí ningún arrepentimiento mientras tomaba el corazón de mi amiga.
Las llamas se alzaron hasta cubrir el cuarto por completo solo para extinguirse y quedar en oscuridad perpetua. El cuarto se ilumino cuando él apareció, era mi amo, quien una vez fue mi amigo, la muerte se manifestó ante mí, pude verlo en toda su majestad y poder, sabía que con su llegada terminaría mi dolor, me incline a él y dándole el corazón de mi amiga lo adore por más de una hora.
Sabía que llego la hora de terminar el pacto, tome un cuchillo ritual para apuñalar mi dedo pulgar 3 veces, no me preocuparía por el dolor, sabía que no sentiría nada, mas la hora del verdadero sufrimiento estaba por empezar.
Acerque mi mano y él me toco, justo en ese momento mi herida se sano, pero en mi cuerpo sentí un dolor incomprensible, sentí que me volvería loca, sentía como mis ojos se podrían y como todo se volvía negro, empecé a vomitar sangre a montones y el dolor que hubiera sentido al encajarme el cuchillo en el pulgar lo empecé a sentir die veces peor atravesando todo mi cuerpo.
- Hija mía, has sellado el pacto, porta la plaga, la muere y la peste con dignidad, a todo quien quiera estar sobre ti mátalo, cuando invoques la plaga sentirás el dolor tan intenso como el que acabas de sentir, a cambio quien te mire a los ojos sufrirá una tortura inimaginable hasta que muera de dolor, pedirán tu piedad pero no la tendrán – Esas fueron las palabras de mi amo antes de que yo cállese en un sueño profundo.
17 de junio:
Cuando desperté de mi sueño habían pasado unos segundos, me encontraba acostada en la morgue del hospital, me senté a la orilla de la mesa y deje salir una risa enfermiza, los doctores pensaron que había mu**to, no buscarían un cadáver, así que salí del hospital sin que me viera nadie, tome mi camino y fui a casa donde estaría mi madre.
Viernes 18 de junio
Llego la mañana del día 18 de junio, el ultimo día de clases, me levante de mi cama, baje por las escaleras, camine hacia la salida de la casa pasando por encima del cuerpo necrosante de mi madre y dos de sus amantes, solo sonreí cuando escuche sus quejidos de dolor, antes de irme deje una vela prendida y el gas de la estufa y del calentador de agua abiertos y expuestos para que llenaran el aire de la casa.
Me dirigí a la escuela donde estaban esas zorras esperando, pude notar sus caras de sorpresa al verme, no esperaban que llegara a la escuela el ultimo día de laces después de lo sucedido.
- Miren que tenemos aquí, a una mosca mu**ta, veo que eres muy valiente al aparecerte aquí después de lo que te paso – Me dijo una de ellas, solo sonreí, - Púdranse en el in****no – Les dije mientras hacia una seña obscena, sonreí y me di la vuelta, sabía que me seguirían así que fui a la misma casa abandonada que me llevaron. Tres de ellas me siguieron, atrancaron la puerta para que no escapara o eso pensaba.
Frases como – Tu deberías estar mu**ta, solo eres una infeliz, muérete perra, te mataremos esta vez – Salían de sus sucias y podridas bocas, frases que no dolían, solo me daban risa, sabía que al llegar la tarde todo habría acabado y ellas estarían pudriéndose en vida.
Una de ellas furiosa me tomo del cuello ahorcándome – De que te burlas maldita – Me gritaba, me lanzo al suelo y yo solo reía cada vez mas fuerte causando su ira.
– Enserio crees que me ha dolido, ¿Acaso no lo entiendes? Dicen que debería morir, pero yo ya estoy mu**ta – Me levante y la mire directo a los ojos, la cara de espantó de todas ellas era hermosa, ver como palidecían al ver como su amiga se podría en vida mientras yo reía y reía.
- Hoy van a morir – Les dije, todas corrieron pero ninguna llego a salir, la misma trampa que me habían preparado solo sirvió para atraparlas en su tumba, pero aun no estaba conforme, seguía alguien más, seguía una enorme lista de basura.
Cuarto de limpieza:
El conserje, un hombre asqueroso y enfermo, solía ir con prostitutas todo el tiempo, ofrecía dinero a varias compañeras para tener s**o con él, ya había barias demandas en su contra, él era al hombre que ocupaba, entre a el cuarto de limpieza y lo espere con mi uniforme de la escuela.
Como era de costumbre llego crudo a la escuela y se dirigió rápido al cuarto de limpieza el cual tenía lleno de revistas pornográficas, al abrir la puerta lo primero que vio fue a mí y a mis ojos, solo cayó al suelo retorciéndose de dolor, tome sus lleves y lo encerré en ese cuarto.
Pase por todos los salones de clases serrando las puertas con llave para que nadie saliera, tomando unos químicos del laboratorio hice mesclas y las deje fuera de las aulas de clases, pero era la mía la que más me importaba, entre al salón y deje caer un par de galones de combustible, arroje un serillo y fue hermoso el ver como mis compañeros se quemaban junto con mi maestro.
Así en cada salón lanzaba los químicos encendidos, los encerraba con llave y usaba mi poder con todo aquel que mirara, recuerdo los gritos de agonía, sinfonía inolvidable, la belleza de traer el caos y la muerte era placentera. La alarma contra incendios jamás sonó, no lo haría, me encargue de eso antes de empezar con mi oleada de muerte, desde este día yo sería una diosa.
Días después:
Lo ocurrido en mi escuela fue noticia durante muchos días, no había huellas, ni rastros, a causa de las fallan con la alarma contra incendios los bomberos tardaron mucho, a pesar que lograron salvar algunas vidas ninguno fue de mi salón y la gran mayoría falleció, mi maestro se lanzo desde el tercer piso envuelto en llamas a lo cual le siguieron otros alumnos.
Qué alegría, que felicidad, la muerte y yo estaremos juntos para toda la eternidad, a pesar de todo aun no estaba satisfecha, aun había saldos que contar, no dejaría a nadie vivo, seguiría y seguiría aun después de matar a mi padre.
La próxima vez que veas a una hermosa joven, no la molestes con tus sucios piropos, no critiques su forma de vestir, no la voltees a ver, no la incomodes, puede que el siguiente seas tú.
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