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Creepypasta El odio y el temor que nace en nuestros corazones es lo que nos impulsa para buscar nuestros miedos y hacerlos realidad.

Me llego una notificación en donde me dicen que la página desaparecerá dentro de 24 horas.Esta página la hice por entret...
19/11/2023

Me llego una notificación en donde me dicen que la página desaparecerá dentro de 24 horas.
Esta página la hice por entretenimiento ya varios años tenia amigos qué me ayudaron a que esta página creciera, estoy agradecidos con las personas que llegaron interactuar la verdad lo hice en preparatoria cuando tenía 15 años no recuerdo bien jajajaja ahora tengo 25 años lo deje por que pues tuve más responsabilidades encerio busque quien pudiera continuar con el contenido puse cada historia qué a mo en lo personal me gustaban y que en su momento me asustaron para no hacer el cuento muy largo por que la verdad no pensé que en su momento no llegaría a tanto espero a todos los que me apoyaron qué dieron anécdotas e igual historias inventadas y como lo ya le clonado historias qué encontraba y me gustaban bueno les hablo vendret el dueño de esta página y pues les escribo para los que aun les llegue esto gracias por tomarse el tiempo de leer y pues me despido y si la página no desaparece ya es hora de decir adiós cuídense y tengan lindas pesadillas att:Vendret

31/10/2020

Primero, quiero pedirle disculpas a todos los que están leyendo esto. De verdad lo lamento.

Estoy viniendo a ustedes en un momento de necesidad.

Lo único que pido de ustedes es que lean la historia completa, eso es lo único que necesito.

Mi nombre es Andrea, soy una madre soltera.

No les digo esto con el propósito de recibir una medalla o de que me feliciten como muchas otras del círculo social al que pertenezco. Ellas sólo quieren palmaditas en la espalda y que les den reconocimiento; sólo quiero algo de tu tiempo.

Veo a la maternidad como un fastidio. Es algo necesario, sí, pero es algo fastidioso también. Mi hijo se llama Jesse. Tiene once años.

Jesse comenzó el quinto grado como cualquier otro niño. Él era un chico muy alegre, lleno de vida y con mucha energía.

Todo eso cambió cuando conoció a Stan este martes.

Stan era un estudiante que había acabado de ingresar al colegio. Se sentaba al lado de Jesse.

Cuando fui a recoger a Jesse de la escuela él no paraba de decirme que Stan era su nuevo mejor amigo. No parecía actuar como él mismo. Estaba muy pálido y sudoroso. Le tomé la temperatura, pero no tenía fiebre. Le pregunté cómo le había ido en el colegio, pero lo único que decía era que Stan era su mejor amigo.

“Stan es mi nuevo mejor amigo” Decía Jesse.

“Lo sé, quisiera conocerlo alguna vez” Le respondía yo.

“Mamá, Stan es genial. Debería presentártelo alguna vez. Es mi mejor amigo. El mejor amigo de todo el mundo entero.”

Tuvimos esa misma conversación unas cien veces ese mismo día. Cuando acosté a Jesse en su cama, él me miro con lágrimas en los ojos. Puso su mano enfrente de su cara y me señaló con el dedo para que me acercara un poco.

Volteé mi cabeza y él me dijo algo en la oreja que me dio un pequeño escalofrío. En ese momento no sabía porque me dio un escalofrío, pero lo hizo.

“Tú me crees. ¿Verdad?” Me susurró.

Me levanté de la cama para poder verlo de frente. “¿Qué si te creo qué, cariño?”

“Stan,” Respondió. “Stan es mi mejor amigo.”

Asentí con la cabeza y le volví a tomar la temperatura.

No parecía tener fiebre, de nuevo.

Me fui a mi cama, pero en realidad no pude dormir bien esa noche.

El miércoles, cuando iba en camino de llevar a Jesse al colegio, se le veía muy extraño, me dijo que no quería ir a la escuela hoy.

“¿Te sientes mal?” Le pregunté.

“No” me contestó. Se estaba mordiendo el labio inferior de manera muy extraña. Nunca lo había visto tan nervioso. “No. Tengo que ir a clases.”

Abrió la puerta del auto y se fue directo a la entrada de la escuela.

Sin decirme te quiero.

Ni siquiera un adiós.

Nada.

Caminó hacia la entrada del colegio con la cabeza baja. Presioné los frenos y di media vuelta para dirigirme al trabajo.

Un niño estaba parado enfrente de mi carro. Dos segundos más y lo hubiera arrollado. El chico era pálido, con un cabello de color amarillo casi blanco y ojos de azul claro. Dio unos golpes en la parte delantera del auto como si fuera una puerta dos veces, me saludó, y subió las escaleras camino a la escuela.

Cuando recogí a Jesse de la escuela ese día, se le veía más animado. Estaba solamente un poco más pálido de lo normal, pero de resto se le veía alegre. Me dijo todo lo que había hecho en la escuela. Me habló sobre dinosaurios, música, matemáticas, y luego me dijo sobre lo que hizo en el receso.

“Y después de matemáticas tuvimos receso. Mamá, no creerás lo que hice hoy en el receso”

“Dime” Le dije, sonriéndome a mí misma mientras conducía. Estaba pensando en las cosas que jugaba yo con mis compañeros cuando tenía su edad. Algo clásico, algo normal.

“Me uní a una iglesia” Estaba un poco confundida. “¿Te uniste a una iglesia?... ¿En el receso?”

Jesse asintió. “La iglesia de Stan.”

Creí que era alguna cosa que se habían inventado los chicos para entretenerse.

“¿Qué es la iglesia de Stan?” Le pregunté.

“Es la iglesia de Stan, Mamá.” Jesse se rió como si hubiera hecho una pregunta obvia.

“¿Y qué es lo que hacen ahí? Ya sabes, como miembros de esa iglesia” Le pregunté.

“Muchas cosas. Hoy solamente hicimos la iniciación y escuchamos a Stan. Estaba hablando en palabras raras y divertidas, luego todos nos sentíamos cansados y nos acostamos un rato.”

Estacioné el auto junto a la casa.

“¿Eso fue todo?” Le pregunté. Eso sonaba raro, pero los chicos no parecían estar haciendo nada malo.

“Stan nos dio volantes también”

Jesse sacó un pedazo de papel arrugado de su bolsillo. Tenía tres palabras escritas en marcador negro.

Iglesia de Stan.

Al día siguiente, cuando fui a recoger a Jesse de la escuela, estaba convencida de que algo de verdad malo le estaba pasando a mi hijo. Estaba muy asustado y nervioso.

“¿Qué te ocurre, cariño?” Pregunté, tocando su frente para sentir su temperatura.

No tenía fiebre.

“Jugamos al juego de las almas hoy”

Dijo. Su cabeza estaba de lado. No se quedaba quieto en su asiento. Miraba a todos lados en el camino a casa.

“¿El juego de las almas?” Le pregunté.

Él sólo asintió con la cabeza, mirando a todos lados como si buscara algo. Una enorme cantidad de sudor corría por su cara.

“¿Qué es el juego de las almas?” Pregunté.

“Le dije que no quería hacerlo, pero él me dijo que dejaría de ser mi amigo si no jugaba con él.”

“¿Cuándo fue eso? ¿Dónde estaban los profesores?”

“Todo ocurrió en la iglesia” contestó. Luego dijo casi susurrando, “Los adultos no pueden entrar a la iglesia.”

“¿La iglesia de Stan?”

Jesse asintió, con una lágrima deslizándose por su mejilla.

“¿Qué es el juego de las almas, Jesse? Soy tu madre. Si tienes algún problema sólo dímelo.”

“No puedo decirte, mamá. No puedo. Las reglas son malas. Son muy malas”

“¿Y si le pregunto a Stan?” Pregunté “¿Él me dirá las reglas?”

“¡NO!”

Gritó Jesse, dándome un verdadero susto. “NO LE PREGUNTES A STAN LAS REGLAS. POR FAVOR, NO LO HAGAS, MAMÁ. POR FAVOR.”

Estacioné el auto, asustada y confundida.

“Promételo, mamá promételopromételopromételopromételopromételopromételoporfavor.”

Jesse estaba balbuceando, estaba muy asustado. Lo agarré y comencé a sacudirlo, tratando de calmarlo. Se quedó dormido en mis brazos, así que lo llevé a su cama y lo acosté para dormirlo.

Sólo necesita dormir. Me decía a mí misma. Lo único que necesita es dormir.

Lo dejé en su cama y cené sola. Fui a verlo a su cuarto alrededor de las nueve antes de acostarme. Parecía estar profundamente dormido.

Me desperté inmediatamente al oírlo gritando 18 minutos pasadas las 12 de la noche. Corrí hacia su cuarto, pero no estaba en su cama.

Encendí la luz y Jesse salió del closet en el que se escondía, corriendo, como si algo lo persiguiera. Se abrazó a mi pierna, seguía llorando.

Traté de calmarlo e intenté preguntarle qué pasaba. Nada de esto tenía sentido. Seguía gritando sobre el juego de las almas.

Intenté volverlo a acostar pero no hacía caso.

Finalmente, decidí llevarlo a la cama conmigo. Jesse se durmió inmediatamente. Yo me quedé acostada en mi lado de la cama mirándolo, acariciando su cabello, cuando de repente sus ojos se abrieron y me miró fijamente.

“Le contaré las reglas del juego mañana después de clases, señora.” Me dijo. Luego volvió a cerrar los ojos.

¿Qué le estaba pasando a mi hijo?

En la oscuridad, no podía hacer nada más que mirar el techo, moverme de lado a lado y mirar el baño. No pude dormir esa noche.

¿Sabes cuando estás apunto de dormirte pero a veces algo te despierta? A veces imaginas que te tropiezas y caes, y te obliga a despertarte.

Eso me pasó por toda la noche, sólo que lo que me despertaba era una silueta que aparecía en la puerta del baño cada vez que se me cerraban los ojos. Pero cada vez que miraba atentamente no lograba ver nada. Cada vez que cerraba los ojos, la figura aparecía de nuevo, obligándome a despertar, sólo que cada vez aparecía más cerca de mí.

Esto siguió pasando toda la noche, hasta que se hizo la hora de llevar a Jesse al colegio.

Esta mañana Jesse se veía muy distante, como adormecido. Yo estaba igual, pero más exhausta. Pensé en preguntarle a Jesse sobre lo que ocurrió ayer. Pero temía que volviera a pasar lo mismo del día anterior.

Lo lleve de camino a la escuela. Él no decía nada, parecía un robot; sin vida ni emociones.

Tiempo después de haberlo dejado en la escuela recibí una llamada, para que regresara a recogerlo. Había vomitado en clase.

Cuando fui a recogerlo. Se le veía igual. Le pregunté varias cosas, pero sólo me rugía como respuesta. Iba a llevarlo al doctor después de que se cambiara de ropa.

No dijo nada hasta que llegamos al estacionamiento.

“¿Puede Stan venir hoy a casa?” me preguntó.

“No te sientes bien, cariño. ¿De verdad quieres que venga hoy?” Le pregunté. Ya quería conocer a este chico, pero no parecía que Jesse quisiera tenerlo en casa.

“Sí” Me respondió.

“Okay, ¿Tienes el número de sus padres?”

“Él ya le preguntó a sus padres, ellos dijeron que podía venir.”

“Pues todavía tenemos que esperar a que salga de clases. Y aun así quiero hablar con sus padres.”

“Okay.” Jesse bajó del auto y caminamos a la entrada de la casa.

“¿Tienes su número?” Le pregunté, cerrando la puerta.

“No” Me contestó.

Le preguntaba cómo se suponía que hablaría con sus padres si no tengo su número y si no sé dónde viven, pero alguien tocó la puerta.

Yo estaba parada justo al lado de ella.

Abrí la puerta, y parado en frente de ella estaba el chico pálido de ojos azules que casi atropello el otro día. Una chica muy parecida a él estaba a su lado.

“¿Sí?” Les pregunté.

“Hola Driz, ¿Está Jesse en casa?” Dijo el chico.

No sé cómo sabía ese apodo. No me llamaban así desde la universidad, cuando mis amigas me lo habían puesto en una noche de ebriedad, era corto para Drizzy.

“No” Le respondí.

“Está bien” Dijo la niña que lo acompañaba. “Mi nombre es Devin, y creo que ya conoces a mi hermano Stan.”

Stan sonrió y comenzó a hablar. “Las reglas del juego son muy simples. Regla uno: No pasar frente a espejos por la noche. Regla dos: No dejar ninguna puerta abierta cuando te vayas a acostar esta noche. Pregúntale a Jesse sobre la regla tres, y recuerda esto, un rechinido significa que estás haciendo algo mal, un crujido significa que estás a punto de perder. Cuando las luces se apaguen de repente, con suerte no verás la silueta oscura observándote en una esquina de la habitación. Con suerte no sentirás su respiración en tu cuello mientras caes al suelo. Y si escuchas un golpeteo. Bueno, con suerte nunca escucharás un golpeteo.”

Stan se dio media vuelta y se fue con su hermana.

Me les quedé viendo mientras se iban y agité mi cabeza. No iba a ser parte de su estúpido juego.

Caminé a la cocina y me encontré con Jesse sentado en una silla a un lado de la mesa, llorando.

“¿Qué ocurre, cariño?” Le pregunté.

“Escuché un golpeteo” Me dijo entre sollozos.

Mi boca estaba seca. “¿Cuándo termina el juego?” Le pregunté.

“Nunca,” Me susurró. “El juego nunca termina”

Mi corazón estaba latiendo muy rápidamente. “¿Cuál es la regla número tres, Jesse?”

Su cara perdió toda expresión y trató de reunir aliento para decirme la última regla “Regla tres. Una vez que sepas todas las reglas, ya eres un jugador.”

Mi corazón se detenía. “¿Qué ocurre cuando pierdes?”

“Cuando sea de noche, los oirás llegar. Les gusta hacerte saber que están cerca.”

“¿Quiénes?”

“Stan y Devin” Dijo Jesse. “Vendrán de cualquier espejo o puerta abierta y te arrastrarán con ellos.”

“¿Cómo ganas?”

“Ganas si le cuentas a más personas las reglas del juego que la persona que te las contó a ti.”

Como dije al principio, lo lamento.

Pero gracias por ayudarme. Lo digo sinceramente.

Ahora puedo disfrutar mi libertad de nuevo. Espero que disfruten su noche.

Y saluden a Stan y Devin de mi parte.

Amnesia.Te despiertas.Estás en un hospital.No recuerdas cuando ni como quedaste inconsciente pero tampoco tratas de reco...
05/10/2018

Amnesia.
Te despiertas.

Estás en un hospital.

No recuerdas cuando ni como quedaste inconsciente pero tampoco tratas de recordar.

Buscas algo alrededor de la habitación, algún indicio que te diga dónde estás, pero no encuentras nada.

Decides irte, así que juntas la ropa que se encuentra junto a tu cama y te vistes para largarte rápidamente de allí.

No estás seguro de si esa ropa es tuya, pero piensas que debe serlo ya que es un cuarto para una sola persona.

Al salir de la habitación notas un ambiente extraño, no sabes que es hasta que… ¡eso es!

NO HAY NADIE MAS QUE TÚ.

Te sientes confundido, es decir, es un hospital ¿No tendría que haber enfermeras, pacientes y doctores por todos lados?

Pero no, solo estás tú.

La situación te pone incomodo, tienes un mal presentimiento sobre esto.

Te preguntas que fue lo que sucedió mientras estabas inconsciente.

Quieres largarte de allí desesperadamente.

Corres por los pasillos hasta la puerta y lo ves, ¡está cerrada con cadenas y candado!

Te desesperas, ¿Qué está pasando? ¿Quién te encerró ahí?

Tienes miedo de gritar por ayuda, pues temes que quien te encerró allí pueda regresar y seguir con cualquiera que fuera su propósito.

De todos modos, ¡no quieres averiguar quién diablos es él!

Quieres recordar sobre la última vez que estuviste consciente pero no tienes tiempo si quiera de respirar.

¡MALDITA AMNESIA!

¡Debes salir y rápido!

Corres hacia la puerta y tiras del picaporte, sacudiendo las cadenas a su vez, aunque sabes que tu esfuerzo por abrirla es en vano.

La desesperación ataca de nuevo y sufres el mayor miedo que has tenido en toda tu vida.

Recorres los pasillos buscando algo que pueda romper el candado.

Encuentras en la pared un extintor de incendios y decides golpear el candado con eso, tal vez consigas romperlo.

Tomas el extintor y vas hacia la puerta de nuevo.

Una vez allí, golpeas desesperadamente y con todas tus fuerza el ma***to candado.

Luego de unos diez golpes el candado se rompe y cae al suelo.

¡SI! ¡ERES LIBRE!

Una vez fuera buscarás a la policía, y cuando todo este tema acabe todo volverá a la normalidad. Pero primero debes escapar.

Sacas las cadenas que rodean el picaporte y abres la puerta.

Lo que ves te deja paralizado…

… ves una carretera destruida y, en ella, lo que parecen miles de monstruos y todos vienen hacia ti.

Todo el ruido que hiciste al romper el candado les ha advertido de tu existencia y te ha puesto en su mira.

Corres por los pasillos buscando donde esconderte.

No miras atrás en ningún momento, pero sabes que te siguen porque escuchas el sonido de sus pasos detrás de ti.

Te encierras en el baño de tu antigua habitación y cierras la puerta con traba.

En un segundo estarán sobre la puerta y no sabes si ésta resistirá cerrada por mucho tiempo.

¡Espera! ¡Recuerdas todo!

El lugar donde estás… ¡es un refugio!

Todos salieron a buscar alimento, dejándote aquí debido al accidente que tuviste el día anterior.

Son pocos y por eso debían ir todos juntos.

La puerta no estaba cerrada para mantenerte dentro, estaba cerrada para mantener afuera a esos monstruos…

Los escuchas rasgar la puerta con sus garras.

Ya le han hecho una pequeña fisura a la puerta, por lo que sabes que entrarán eventualmente.

No tienes donde escapar.

Esperas tu muerte sabiendo que arruinaste la única oportunidad que tenían, tanto tú como tu familia, de sobrevivir a éste nuevo mundo.

La puerta se rompe…

Hola, soy Angie soy el nuevo admin de la pagina, ya que el creador ah estado algo inactivo y pues le ayudare aca. Nos ve...
30/04/2018

Hola, soy Angie soy el nuevo admin de la pagina, ya que el creador ah estado algo inactivo y pues le ayudare aca. Nos vemos la proxima, que pasen buenas noches

27/04/2018

Hola amantes al terror les tengo otra historia que como ami los dejara sorprendidos espero sea su agrado les a hablado Vendret me despido

No existe otra manera para describirlo: estoy en el In****no. No sé por qué; es decir, no puedo pensar en ninguna razón por la que merecería estar aquí, pero estoy aquí. No existe ninguna otra parte que este lugar pueda ser. El In****no, o al menos la parte del In****no en la que me encuentro, no se ve como lo hubieras imaginado. No es ninguna caverna subterránea llena de fuego y demonios rojos torturándote. En vez de eso, este lugar es un páramo que no alberga nada aparte de mí.

Ahora, sé lo que estás pensando: no es tan malo. Podría ser peor. Pero confía en mí, se pone peor. A pesar de que estoy en el In****no, aun así siento hambre. Este debe ser parte de mi castigo. Siempre tengo hambre, y no hay nada en este páramo que pueda comer. Nada a excepción de un único animal. Y se burla de mí, como si supiera que me encuentro famélico. Naturalmente, trato de cazarlo para poder comer, y es aquí cuando el asunto empeora. Al ser el In****no, este animal no puede ser capturado. Cada vez que lo intento, cada vez que me acerco a atraparlo o matarlo, simplemente se escabulle y se aleja de mí. Así que ese es mi destino, hambre eterna con la única fuente de alivio siendo inalcanzable —y lastimándome en el proceso—.

A veces, trato de ser creativo, esperando que, contra viento y marea, atrape a mi presa. Un poder supremo invisible suele proveerme herramientas nuevas, quizá no como un acto de piedad, sino para poder reírse de mi sufrimiento. Para asegurarse de que el destello tenue de esperanza que permanece en mí nunca desaparezca. Después de todo, si llegase a perder toda la esperanza de éxito, entonces ya no seguiría sufriendo, ¿no? A veces, solo para fastidiar a mis torturadores, me rehúso a cooperar con este juego. Pero el hambre nunca cesa, y siempre es cuestión de tiempo antes de que me rinda y retome la cacería. Y si el hambre no me

Espero y os guste
21/07/2016

Espero y os guste

Hola a todos, soy Fóvos, traigo una historia un poco larga, por eso para aquellos que lo deseen pueden descargarla en pd...
31/03/2016

Hola a todos, soy Fóvos, traigo una historia un poco larga, por eso para aquellos que lo deseen pueden descargarla en pdf.

Les deseo perturbadores sueños.

Mi nombre es Anabel, mi historia no es nada sorpréndete, no es mágica, no esperen a un príncipe azul, tampoco es una historia de superación, mi vida nunca fue sencilla. No tuve hermanos y agradezco por eso, no desearía que tuvieran que pasar por lo mismo que yo, mis padres siempre peleaban y muchas ocasiones dormían en la calle, cualquiera que fuera la situación yo temía por mí bien.
Mi madre era una alcohólica, tenía relaciones con otros hombres, recuerdo ser tocada por algunos de ellos y en ocasiones ser violada a corta edad, me daba miedo y mi madre no le importaba, mientras recibiera dinero a cambio, mi madre siempre estaba borracha o drogada.
Quedarme a solas con mi padre no era mejor, en la madrugada me despertaba y me violaba, recuerdo el dolor que sentía y la impotencia, el asco que sentía asía mi misma después de eso, me daba una repugnancia por ser una mujer.
Recuerdo bien que un día un vecino escucho escándalos en mi casa y hablo a la policía, cuando ellos llegaron mi padre estaba golpeando a mi madre y yo estaba tirada en el suelo con sangre saliendo de mi cabeza, cuando desperté en el hospital mi padre había sido encarcelado, se descubrió que fui violada en repetidas ocasiones.
Desafortunada mente uno de los amantes de mi madre formaba parte del gobierno, moviendo todo tipo de contactos logro salvarla de prisión y entregándole mi custodia, claro que quería tenerme bajo su custodia ¿Quién más seria la criada de su propia casa?
Cuando tenía 8 años un día después de ser abusada por mi padre, él apareció en mi cuarto, no me dijo su nombre, pero él me escuchaba y siempre estaba para mí, estaba conmigo cada vez que lloraba y cada vez que quería hablar con alguien.
La apariencia de mi amigo no es imponente, siempre tiene una túnica larga y negra, nunca veo su cara, solo puedo ver sus brillantes ojos rojos, nunca he visto sus pies y sus manos son esqueléticas y muy frías.
Él apareció una noche mientras lloraba y me acaricio la cabeza, me mostro un mundo diferente donde no había nadie que me dañara, en silencio y calma podía acostarme, no me importaba si alguien entraba a mi cuarto para abusar de mi, ya que el venia y me llevaba a su mundo.
La escuela nunca fue mejor que en la casa, tengo 15 años y estoy en segundo de secundaria, sufro golpes de mis compañeras, no me junto con nadie ¿Por qué lo haría? Mis compañeras me agreden, mis compañeros utilizan palabras vulgares para hablarme, frases como ra**ra y zorra siempre son las que vomitan de sus bocas asquerosas.
Acudir con los maestros, ¡JA!, mi maestro es un pedófilo que no solo ha violado a sus sobrinos, sino que me violo y me tomo fotos que ha compartido con mis compañeros, deseara no volver muchas veces, por la única razón que regreso es porque mi amigo me lo pide, me dice que mi dolor es lo único que permite que el pueda estar conmigo.
En mi mente siempre aparecen esas criaturas que me dicen – Mátalos a todos, no tienes que soportar esto – Esas creaturas que siempre me acompañan, son como ojos con alas, otros son cráneos de creaturas extrañas que no son humanas, siempre rodeándome, nadie los ve, pero siempre están a mi lado.
15 de abril:
El día de hoy volví temprano a casa, paso por la sala donde esta mi madre tirada en el suelo drogada y prácticamente desnuda, la noche anterior no llego a casa, estaba trabajando “supuestamente”, solo se divertía con hombres, aun así me alegro que no vea mi rostros. Subo las escaleras para encontrarme con él, entro a mi habitación y cierro la puerta de mi cuarto.
- ¿Qué te ha pasado hija mía? – Me pregunta preocupado por mi apariencia, es normal en él preocuparse por mí, me quito los anteojos que me he puesto antes de llegar a la casa.
- Dime ¿Quién te ha hecho eso? – Me pregunta y de mis ojos las lágrimas de dolor brotan, entre llantos le cuento lo sucedido.
En la escuela había un joven que parecía ser bueno, me enamore de él, creí que me quería, pero mi amigo me había dicho que ese chico me dañaría, cuánta razón tenía, el día de hoy me había golpeado y violado dentro de la escuela, con ayuda de mi maestro, tomaron fotos mías, solo espero que no las vean los demás, pero estoy segura que toda la escuela las verá.
- ¿Por qué soportas esto? Solo mátalos, el respeto es algo que se gana con sangre y a ti te ha tocado mostrar tu valor, dime ¿Quién sería capaz de soportar lo mismo que tú? – Me repiten esas creaturas que hablan en mi mente, desearía hacerles caso, pero no puedo, tengo miedo y soy débil.
- Desde antes que nacieras estabas marcada con la muerte, espera un poco mas y todo tu dolor se acabara, todos aquellos que te han dañado se pudrirán en las llamas eternas del purgatorio, personalmente me encargare que esas malditas que te han lastimado sean violadas por los demonios del in****no - Me Dice mi amigo mientras acaricia mi cabeza, me acuesto en su regazo y duermo hasta el otro día.
No asisto a clases durante un mes, esperando olvidar lo sucedido. – Dime, ¿Acaso estoy loca? Tengo 15 años y pronto cumpliré 16 y aun así tengo amigos imaginarios como una niña pequeña, ¿Qué debo hacer? – Le digo en llantos a mi amigo, él solo me acaricia con amor mi cabeza y dice con su voz gruesa y obscura – Pronto acabara todo hija mía –
El día que voy a la escuela me espera un día duro, al llegar soy saludada por burlas de mis compañeras y las frases denigrantes de mis compañeros. Al salir de clases las cosas no mejoran, están mis compañeras esperándome con otros chicos, entre ellos esta aquel joven que pensé que era la persona para mí.
Quise morirme cuando descubro el motivo de sus burlas, él tiene novia y se besa frente de mí con ella, - Mátalo, no tienes que soportarlo – Dicen las voces de mi cabeza, - Mátalo, ellos no te entienden, ¿Qué harían si estuvieran en tu lugar? Ya se hubieran tomado el camino fácil, ¿Qué harían? ¿Rezar al impotente dios que tú rezabas y rezabas sin recibir respuestas? – me repiten una y otra vez.
Algo se apodera de mí, antes sentía miedo e impotencia, pero ahora había solo ira y dolor al ver como se burlaban de mí, como jugaban con mis emociones, ya estaba harta, estaba cansada de todo este sufrimiento, - ¿A cuántas más le habrá hecho lo mismo ese ma***to? ¿Cuántas más soportan esto? – Exclaman las voces en mi mente, pero esta vez no me contengo.
S**o las tijeras de mi mochila y mientras grito me arrojo hacia él con la intención de matarlo, pero solo se ríe y me avientan, se me caen las tijeras al suelo y empiezan a aventarme de un lado a otro como si fuera una muñeca, sus risas y sus palabras duelen más que cualquier golpe que reciba, quiero matarlos pero no puedo, son más fuertes.
Una de ellas me lanza un golpe que me da en la cabeza, un golpe lo suficiente mente fuerte como para dejarme tirada en el suelo, mientras pierdo la conciencia siento como me arrastran a una casa abandonada que está en un callejo cerca de la escuela, justo antes de desmallarme empiezan a desnudar mis compañeros mientras que mis compañeras graban.
Despierto una semana después en el hospital, estaba mal herida, la policía no hiso nada, todos dijeron que fueron unos drogadictos que frecuentaban ese lugar, yo se la verdad pero no quiero contarla, quiero hacer las cosas por mi propia mano.
Durante los próximos días la única persona que me visita en mi dolor es mi amigo, en una de esas ocasiones le pregunto el porqué no morí en ese momento, a lo cual me sonríe y me dice que soy una persona muy importante para él y no dejara que muera.
Nunca me ha dicho su nombre, pero en la víspera de mi cumpleaños 16 me dice su nombre, - Yo soy la muerte, no vengo para llevarte, vengo a darte un poder que nadie soñaría, te he elegido por tu fuerza, te he elegido porque eres la única que puede portar este poder, pero dime antes ¿Qué deseas? - Me dice mi amigo, en ese momento dudo sobre mi respuesta, - ¿Acaso crees que vendrá el dios de los débiles a defenderte? Nunca te escucho, pero yo sí, yo estaré contigo después de la misma muerte y no me apartare de ti, yo seré u dios y tú serás mi amada hija que protegeré – Exclama.
- Yo… Yo… Yo quiero que todos paguen, quiero que todos mueran y sufran lo mismo que yo, quiero verlos podrirse en las llamas del in****no – Respondo firmemente con el corazón lleno de odio, - ¡Mi padre salió de prisión y no pago por lo que me hizo, mi madre es una perra y todos los demás son escoria! ¡LOS ODIO A ESOS MALDITOS, QUIERO QUE SE PUDRAN EN EL IN****NO! – La muerte, mi amigo, me sonríe - ¡Desde este día no quiero una familia, NO QUIERO AMIGOS, lo único que necesito es a ti, tú serás mi familia y mi dios! -
- El dolor que sientes ya no estará, nosotros aliviaremos tu dolor – Las voces de mi cabeza hablan y ríen mientras el cuarto se oscurece. Me sentí abatida por todas las emociones que florecían en mi corazón, me sentía frustrada y atrapada por el temor, a lo cual que me decidí, me levante de mi cama – Deme el poder que has prometido a cambio de mi alma – Dije decidida, a lo cual él me sonrió, frente a mí se abrió un camino sombrío y oscuro iluminado por velas negras.
Antes de empezar a caminar hacia lo que parecía la boca del in****no trague saliva, empecé a caminar por el pasillo oscuro, a cada pasa podía escuchar las almas del purgatorio en agonía, el olor a azufre y gusanos era penetrante y la tención asfixiante, camine por el pasillo oscuro hasta que se empezó a iluminar con una luz rojiza justo antes de caer en la oscuridad perpetua.
Mientras caminaba las voces de mi cabeza me daban instrucciones precisas de lo que tenía que hacer, solo callaron cuando llegue a lo que parecía ser una morgue, sin ningún tipo de emoción en mi rostro me pare frente a un congelador lleno de cadáveres en pequeños compartimientos de cristal, el cuarto estaba sumergido en un color rojo intenso, el frio del lugar podía sentirse como si entrara en mi alma.
Un hombre sin rostro ni cuerpo apareció, llevaba consigo una mesa de cirujano y en ella había barios instrumentos para operaciones y autopsias, la dejo enfrente de mí y prosiguió a marcharse, mire atentamente el cuarto, había varias herramientas colgadas en una pared.
Me dirigí al congelador y busque el nuero de casilla el cual me habían dado, teniendo en cuenta que si herraba o en cualquier momento dudara pagaría con mi vida. Por fin, después de estar buscando por unos minutos encontré el casillero, hubiera tardado menos si no fuera porque los números estaban revueltos.
Saque el cuerpo de la persona que estaba en el congelador muy lentamente, sabía quien estaba en ese lugar. Recuerdo que en mi infancia tuve una amiga la cual siempre me apoyo y me ayudo, la verdad éramos inseparables, solo nos conocimos cuando cursamos el 4° año de primaria antes que se mudara, sinceramente yo me enamore de esa niña, puede que suene raro pero así fue, fuimos novias durante un tiempo y nos besamos en varias ocasiones, podría recordar todo lo que hicimos pero no tengo tiempo. Sabía que en ese lugar estaría Melina, las voces ya me habían advertido desde el momento que entre y sabía que tenía que la mandaría al in****no, no me importaba ya que un día volveríamos a juntarnos en ese lugar.
Cuando la puse en la mesa de operaciones y la sujete con las correas de cuero ella despertó, tal y como me habían dicho las voces, pude ver en su cara el miedo y la confusión que sentía, pero ya no había vuelta atrás, -¿QUE ESTA PASANDO? ¿Anabel eres tú? ¿Pero porque me haces esto? – Me decía confundida por lo que pasaba.
Corte sus ropas dejándola desnuda y marque su cuerpo donde aria el corte, ella lloraba y gritaba desesperadamente – ¿Por qué me haces esto? ¿Somos amigas lo recuerdas? – Me suplicaba que no la dañara, no entendía lo que pasaba, pero yo sí.
Tome el bisturí con la mano y temblorosamente lo acerque a su pecho, mientras miraba su rostro recordé esos buenos momentos que pasamos durante el poco tiempo que estuvimos juntas, baje el bisturí y me acerque a ella.
- Perdóname, te mandare al in****no, no quiero hacer esto, pero no tengo opción ya que aun te amo y eres lo más preciado para mí – Le bese los labios y con un fino y preciso corte abrí su pecho, la sangre boto a borbotones desde la abertura mientras gritaba y se retorcía de dolor, saque sus ojos de sus cuencas con cuidado y le corte la lengua, después me corte las venas e hice un pentagrama con palabras en latín, yo no sabía que se significaban pero sabía que tenía que decirlas.
En medio del pentagrama empezó a arder un fuego intenso y perpetuo, eche los ojos y la lengua, me dirigí donde estaba mi amiga y tome unos fórceps, nunca olvidare los alaridos que soltó mientras separaba sus huesos y carne para sacar su corazón. Palpitante y aun vivo sostuve el corazón de ella mientras la miraba morir, no sentí ningún arrepentimiento mientras tomaba el corazón de mi amiga.
Las llamas se alzaron hasta cubrir el cuarto por completo solo para extinguirse y quedar en oscuridad perpetua. El cuarto se ilumino cuando él apareció, era mi amo, quien una vez fue mi amigo, la muerte se manifestó ante mí, pude verlo en toda su majestad y poder, sabía que con su llegada terminaría mi dolor, me incline a él y dándole el corazón de mi amiga lo adore por más de una hora.
Sabía que llego la hora de terminar el pacto, tome un cuchillo ritual para apuñalar mi dedo pulgar 3 veces, no me preocuparía por el dolor, sabía que no sentiría nada, mas la hora del verdadero sufrimiento estaba por empezar.
Acerque mi mano y él me toco, justo en ese momento mi herida se sano, pero en mi cuerpo sentí un dolor incomprensible, sentí que me volvería loca, sentía como mis ojos se podrían y como todo se volvía negro, empecé a vomitar sangre a montones y el dolor que hubiera sentido al encajarme el cuchillo en el pulgar lo empecé a sentir die veces peor atravesando todo mi cuerpo.
- Hija mía, has sellado el pacto, porta la plaga, la muere y la peste con dignidad, a todo quien quiera estar sobre ti mátalo, cuando invoques la plaga sentirás el dolor tan intenso como el que acabas de sentir, a cambio quien te mire a los ojos sufrirá una tortura inimaginable hasta que muera de dolor, pedirán tu piedad pero no la tendrán – Esas fueron las palabras de mi amo antes de que yo cállese en un sueño profundo.
17 de junio:
Cuando desperté de mi sueño habían pasado unos segundos, me encontraba acostada en la morgue del hospital, me senté a la orilla de la mesa y deje salir una risa enfermiza, los doctores pensaron que había mu**to, no buscarían un cadáver, así que salí del hospital sin que me viera nadie, tome mi camino y fui a casa donde estaría mi madre.
Viernes 18 de junio
Llego la mañana del día 18 de junio, el ultimo día de clases, me levante de mi cama, baje por las escaleras, camine hacia la salida de la casa pasando por encima del cuerpo necrosante de mi madre y dos de sus amantes, solo sonreí cuando escuche sus quejidos de dolor, antes de irme deje una vela prendida y el gas de la estufa y del calentador de agua abiertos y expuestos para que llenaran el aire de la casa.
Me dirigí a la escuela donde estaban esas zorras esperando, pude notar sus caras de sorpresa al verme, no esperaban que llegara a la escuela el ultimo día de laces después de lo sucedido.
- Miren que tenemos aquí, a una mosca mu**ta, veo que eres muy valiente al aparecerte aquí después de lo que te paso – Me dijo una de ellas, solo sonreí, - Púdranse en el in****no – Les dije mientras hacia una seña obscena, sonreí y me di la vuelta, sabía que me seguirían así que fui a la misma casa abandonada que me llevaron. Tres de ellas me siguieron, atrancaron la puerta para que no escapara o eso pensaba.
Frases como – Tu deberías estar mu**ta, solo eres una infeliz, muérete perra, te mataremos esta vez – Salían de sus sucias y podridas bocas, frases que no dolían, solo me daban risa, sabía que al llegar la tarde todo habría acabado y ellas estarían pudriéndose en vida.
Una de ellas furiosa me tomo del cuello ahorcándome – De que te burlas maldita – Me gritaba, me lanzo al suelo y yo solo reía cada vez mas fuerte causando su ira.
– Enserio crees que me ha dolido, ¿Acaso no lo entiendes? Dicen que debería morir, pero yo ya estoy mu**ta – Me levante y la mire directo a los ojos, la cara de espantó de todas ellas era hermosa, ver como palidecían al ver como su amiga se podría en vida mientras yo reía y reía.
- Hoy van a morir – Les dije, todas corrieron pero ninguna llego a salir, la misma trampa que me habían preparado solo sirvió para atraparlas en su tumba, pero aun no estaba conforme, seguía alguien más, seguía una enorme lista de basura.
Cuarto de limpieza:
El conserje, un hombre asqueroso y enfermo, solía ir con prostitutas todo el tiempo, ofrecía dinero a varias compañeras para tener s**o con él, ya había barias demandas en su contra, él era al hombre que ocupaba, entre a el cuarto de limpieza y lo espere con mi uniforme de la escuela.
Como era de costumbre llego crudo a la escuela y se dirigió rápido al cuarto de limpieza el cual tenía lleno de revistas pornográficas, al abrir la puerta lo primero que vio fue a mí y a mis ojos, solo cayó al suelo retorciéndose de dolor, tome sus lleves y lo encerré en ese cuarto.
Pase por todos los salones de clases serrando las puertas con llave para que nadie saliera, tomando unos químicos del laboratorio hice mesclas y las deje fuera de las aulas de clases, pero era la mía la que más me importaba, entre al salón y deje caer un par de galones de combustible, arroje un serillo y fue hermoso el ver como mis compañeros se quemaban junto con mi maestro.
Así en cada salón lanzaba los químicos encendidos, los encerraba con llave y usaba mi poder con todo aquel que mirara, recuerdo los gritos de agonía, sinfonía inolvidable, la belleza de traer el caos y la muerte era placentera. La alarma contra incendios jamás sonó, no lo haría, me encargue de eso antes de empezar con mi oleada de muerte, desde este día yo sería una diosa.
Días después:
Lo ocurrido en mi escuela fue noticia durante muchos días, no había huellas, ni rastros, a causa de las fallan con la alarma contra incendios los bomberos tardaron mucho, a pesar que lograron salvar algunas vidas ninguno fue de mi salón y la gran mayoría falleció, mi maestro se lanzo desde el tercer piso envuelto en llamas a lo cual le siguieron otros alumnos.
Qué alegría, que felicidad, la muerte y yo estaremos juntos para toda la eternidad, a pesar de todo aun no estaba satisfecha, aun había saldos que contar, no dejaría a nadie vivo, seguiría y seguiría aun después de matar a mi padre.
La próxima vez que veas a una hermosa joven, no la molestes con tus sucios piropos, no critiques su forma de vestir, no la voltees a ver, no la incomodes, puede que el siguiente seas tú.

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