Movimiento Antorchista La Paz BCS

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Los humildes tienen un mundo que conquistar

09/09/2021
21/07/2021

“LA PRUEBA DEL BUDÍN ES QUE SE LE COME”

Por: Aquiles Córdova Morán

Hace poco, el presidente de la república dijo que los críticos (que forman legión) de su política de “abrazos, no balazos”, se “ríen” porque no conocen ni entienden los profundos argumentos y razones que la sustentan. Por eso no creen que es el mejor camino para “serenar” y pacificar al país. Es un enfoque totalmente nuevo, aseguró. Nadie duda que el presidente tenga argumentos y razones ocultos, y quizá tampoco sean discutibles el desconocimiento y la incomprensión consecuente, pero de aquí no se deduce, como implícitamente sostiene él, que tales principios misteriosos e insondables sean verdades indiscutibles per se, irrecusables y, por tanto, que todos debamos someternos a ellos y creer ciegamente en su infalibilidad.

El sentido común dice que, para saber quién tiene la razón, si el presidente o sus críticos, lo mejor es someter la tesis que ya se aplica de facto a la prueba de los hechos, es decir, hacer el recuento honrado de sus resultados comprobados y aceptar el veredicto, positivo o negativo, que de ellos resulte. Y si el veredicto es negativo, corregir el rumbo. La tesis contraria quedará automáticamente descartada (o comprobada) por el principio de tercero excluido.

Afortunadamente, sobra material para hacer el intento. Yo presento aquí una pequeña colección de ese material a partir de las elecciones del 6 de junio. El día 23 de este mes, EME/EQUIS difundió que “Diversas instancias federales han dejado correr información de que las campañas de Rubén Rocha Moya, Alfredo Ramírez Bedolla y Ricardo Gallardo Cardona fueron apoyadas con recursos provenientes del narcotráfico”. Y más abajo: “Los partidos de la Alianza por México (PAN, PRI y PRD) han denunciado el secuestro de más de un millar de sus representantes electorales, sometimiento de cuerpos policíacos municipales enteros por parte de la mafia, robo de más de un centenar de urnas en solo una ciudad y amenazas a los candidatos que decidan impugnar”. Al final del primer apartado se dice: “Las manifestaciones condescendientes del presidente de la República hacia personajes ligados al grupo delictivo del Cártel de Sinaloa, dotan de un cariz aún más oscuro al proceso electoral del 6 de junio en esas regiones”. Las negritas son del original.

Joaquín López-Dóriga, en MILENIO del 24 de junio, informó que, en entrevista con Ciro Gómez Leyva, Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, acusó que “Morena es un narcopartido, que la elección del 6 de junio en Michoacán debe anularse porque representa el regreso del crimen organizado al Palacio de Gobierno, que el gobernador electo, Alfredo Ramírez Bedolla, representa los intereses de esa delincuencia y que Morena ganó 13 de los 14 municipios que controla (sic) el narcotráfico”. Las cursivas en el original. Agrego por mi cuenta que, al principio, nadie tomó en serio la denuncia y acusaron a Aureoles de montar un “show” para evitar la cárcel por corrupción en su gobierno. Pero el gobernador michoacano ha persistido. Por “instrucciones indirectas” del presidente, presentó su queja ante la Fiscalía General de la República e insiste en que tiene pruebas fehacientes que debe conocer el presidente “…porque es necesario que el titular del Ejecutivo se entere y sepa lo que sucedió y el riesgo en que está el país de conducirse de manera peligrosa hacia un narcoestado…” (César Vázquez en MILENIO, 5 de julio).

Ricardo Alexander Márquez/Disonancias, EXCELSIOR del 26 de junio: “El narcoestado mexicano”: “Seguimos negando la realidad. No fue suficiente ver cómo desmantelaba a la policía federal, o dejaba doblegar a su gobierno por Ovidio Guzmán, hijo de El Chapo. Tampoco que dijera que su estrategia consistía en abrazos, no balazos, mientras todos los días 100 mexicanos son asesinados de maneras inimaginables. Ni siquiera que le agradeciera al crimen organizado por durante las elecciones del pasado 6 de junio, mientras criticaba a quien no votó por su ”. “No solo es un desastre, sino que lo que está sucediendo es criminal (…) Ya no nos escandaliza ver (…) ejércitos privados retando al Estado mexicano o que sicarios vayan cazando a ciudadanos inocentes, como (…) en Reynosa. Incluso los cuerpos desmembrados ya son cosa de todos los días…”. Y más adelante: “… en el mejor de los casos, podemos afirmar que lo que sucede con el gobierno actual es simple incapacidad, aunque tal vez se trata de algo mucho más grave”. ¿El narcoestado mexicano es ya una realidad y no una amenaza cercana?

Sigamos. El 1 de julio, 3er. aniversario de la victoria electoral de AMLO, Héctor Aguilar Camín escribió en MILENIO: “Masacres IV: la guerra de Zacatecas”: “En la madrugada del 22 de junio aparecieron colgados en el puente Arroyo de las Sirenas, de Zacatecas, los cuerpos de dos policías del vecino estado de San Luis. En la misma madrugada, vecinos de la colonia Las Flores reportaron disparos en una casa. La policía encontró (…) a cuatro mujeres y un hombre acribillados y a cinco niñas ilesas que habían presenciado la masacre. Dos días después un tiroteo entre bandas dejó 14 mu***os en Valparaíso, Zacatecas”. La explicación, según el columnista (que cita un trabajo de Héctor de Mauleón) es la guerra entre bandas mayores y menores que se disputan ese estado.

Ese mismo día, Salvador García Soto, renombrado columnista de EL UNIVERSAL, resumió así los frutos de la pacificación del presidente: “…el 2018 en que ganaba AMLO, el país contabilizaba 34 mil 202 personas asesinadas y en lo que va de esta administración, los dos años y medio de gobierno, la suma de homicidios violentos es de casi 89 mil personas asesinadas, 2,282 en el mes de diciembre de 2018, 36,661 en 2019, 34 mil 515 en 2020 y casi 15 mil as*****tos violentos en lo que va de 2021, de acuerdo a cifras del INEGI y del SNSP. Esto daría un promedio de 98 mexicanos asesinados cada día desde que empezó este gobierno.”

Y hablando de un caso específico de aplicación del “abrazos, no balazos”, Raymundo Riva Palacio refiere que “El presidente Andrés Manuel López Obrador propuso una mesa de negociación en Aguililla para ponerle fin al bloqueo y a los enfrentamientos, y la respuesta fue un ataque directo a instalaciones del Ejército por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación, y una afrenta en la cárcel de Buenavista Tomatlán, donde miembros de Carteles Unidos están queriendo rescatar a Miguel Ángel Treviño, el Z-40, el legendario jefe de Los Zetas. Ante el abrazo, balazos”. (EL FINANCIERO, 15 de julio. Las cursivas en el original).

Todos son frutos irrenunciables del “abrazos, no balazos”, la propuesta pacificadora del presidente. Lo totalmente nuevo consiste, dice, en la idea de que la violencia y el crimen nacen de la pobreza, la injusticia y la marginación; de ahí que el remedio sea acabar con esas lacras mediante los programas sociales; “Sembrando vida” para los campesinos; becas, estudio y empleo para los jóvenes y sus grandes proyectos de inversión: el Tren Maya, el Aeropuerto en Santa Lucía y la Refinería de Dos Bocas en Tabasco. Pero resulta que los programas sociales no eliminan la pobreza. El Dr. Carlos M. Urzúa, ex secretario de Hacienda, dice: “En marzo de 2021 (…) el porcentaje de hogares que manifestaron no tener preocupación por obtener suficientes alimentos fue tan solo el 27%. Es decir, apenas un poco más de un cuarto de los hogares mexicanos reportaron tener seguridad alimentaria (…) Del 45% de los hogares que reportaron en 2018 tener seguridad alimentaria ahora solo queda ese 27%”. Y más abajo: “…se estima que el porcentaje de personas en situación de pobreza puede haber llegado en marzo de 2021 a 54%, 12 puntos porcentuales arriba de los niveles observados en 2018 (un aumento de 14.6 millones de personas)”. (EL UNIVERSAL, 5 de julio. El Dr. Urzúa cita un estudio de la Universidad Iberoamericana hecho con apoyo de la UNICEF).

Rubén Migueles en EL UNIVERSAL del 1 de julio dice: “Pronostican récord de 67 millones de pobres”. “En 2018 la población en pobreza ascendió a 52.4 millones de personas, sin embargo, para mayo de 2020, el consejo (Coneval) advertía que sin políticas públicas que atiendan a la población con ingreso medio, la cantidad de personas en situación de pobreza por ingreso podía aumentar hasta 9.8 millones…”; y luego añade: “De acuerdo con las estimaciones más recientes, la población en pobreza había llegado a 67 millones en marzo de 2021, es decir, 14.6 millones más que en 2018…”. La pobreza extrema casi se duplicó: pasó de 9.3 a 18.3 millones, según la misma nota. Y hay datos más pesimistas sobre esto mismo.

Las noticias más recientes sobre los resultados de la estrategia presidencial tampoco son alentadoras. En gira por Guerrero este fin de semana, le llovieron quejas por la impuntualidad con que llega la “ayuda” o porque de plano no llega. Es decir, que sus programas sociales no se aplican con el profesionalismo requerido siquiera para comprar conciencias. Manuel Espino, en EL UNIVERSAL del 18 de julio, dice que, según la Secretaría de Marina (SEMAR), ahora el narco opera como cooperativas pesqueras en los mares mexicanos. MILENIO de la misma fecha dijo: “Incrementa tasa de homicidios dolosos en México”. Nuevo León, Zacatecas, Baja California y Chihuahua albergan los municipios más violentos.

Crecen las denuncias por la inactividad total del Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Los tres se mantienen de brazos caídos ante las acciones más violentas del crimen organizado, aunque ocurran frente a sus ojos. La razón es que tienen órdenes del presidente de no intervenir, no atacar a los delincuentes ni defenderse, aunque la agresión vaya en su contra. Se sabe que sus jefes tienen vedado informar de una sola baja letal, del bando que sea, en las reuniones de seguridad con el presidente cada madrugada. Finalmente, ForbesMÉXICO dijo el 16 de julio: “EU detuvo más de 1 millón de migrantes en la frontera con México desde octubre”; y Pablo Hiriart aclaró las cosas en EL FINANCIERO del 19 de julio: “En el año fiscal 2019-2020 fueron detenidos y deportados (…) 106 mil migrantes mexicanos. Pero en lo que va de octubre de 2020 a junio de 2021, han sido detenidos o deportados 479 mil 376 mexicanos. Casi medio millón”. Más abajo dice: “Los números actuales, tan elevados, corresponden a mexicanos que se arriesgan en el río, en el desierto o se apretujan en el cajón de un tráiler, con tal de irse. ¿Por qué, cuando según el gobierno están felices, felices, felices? Por el crecimiento de la pobreza y la violencia en México.”

Estos son algunos de los hechos que he podido recopilar. ¿Qué se desprende de ellos? Que, independientemente de lo profunda que sea la filosofía presidencial, su política pacificadora es un fracaso total y debe corregirse a la mayor brevedad. En su discurso de noviembre de 2018, Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana entonces en ciernes, dijo que crimen y violencia no se combaten con las armas. Para salvar la parte de verdad que hay en esa afirmación, debió decir: no solo con las armas. Es hora de recordar a la opinión pública que esta ha sido, precisamente, la posición que ha defendido el Antorchismo Nacional desde hace 46 años: no solo con armas, sino también con justicia social plena, hemos sostenido siempre, aunque nadie nos haga caso. Según esto, lo único nuevo de la “teoría” de AMLO es haber suprimido el “solo”, con lo cual transformó la tesis en una redonda y peligrosa falsedad. “La prueba del budín es que se le come”, dijo Engels, y el “abrazos, no balazos” no pasa la prueba del budín ni con chochos. Vale.

14/07/2021

HAY QUE ABRIR LOS OJOS AL MUNDO

Por: Aquiles Córdova Morán

Nuestra situación interna es, ciertamente, bastante conflictiva y con claros síntomas de empeoramiento en el futuro cercano. Esto explica nuestro ensimismamiento en la problemática nacional y nuestro olvido del mundo. Sin embargo, aunque a primera vista no lo parezca, la situación mundial nos afecta más de lo que creemos. Esta realidad, normalmente, no se percibe, pero hay momentos en que esto cambia radicalmente y se torna peligroso ignorarlo, dejarse llevar por la inercia de la indiferencia.

Creo que nos estamos acercando a una de estas coyunturas, y pienso que es necesario que nos preparemos lo mejor que podamos para hacerle frente. Hace ya un buen tiempo (en términos prácticos, lo que va del siglo XXI) que las tensiones entre Estados Unidos y sus países súbditos (o “aliados”, como les gusta considerarse), agrupados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), por un lado; y las potencias euroasiáticas (Rusia y China, destacadamente) por el otro, vienen creciendo peligrosamente y poniendo cada vez en mayor riesgo la paz mundial. Y no olvidemos que un choque directo de ambos bloques, rápida e inevitablemente evolucionaría a una guerra nuclear total, que pondría en peligro la supervivencia misma de la especie humana.

¿Cuál es el fondo de la disputa? Antes de responder diré que, en encrucijadas como esta, la razón y la lógica quedan siempre supeditadas a los grandes intereses en juego, y pierden por eso su capacidad para revelar la verdad. En tales ocasiones, la fuerza de la verdad no basta para convencer a la opinión pública. Dicho esto, respondo que el fondo de la creciente tensión mundial es la pretensión norteamericana, sobradamente documentada y demostrada por los hechos, de hacerse con el dominio total del mundo para “reordenarlo” de acuerdo con su ideología y sus intereses y, desde luego, en provecho exclusivo de la pequeña élite propietaria de los inmensos monopolios trasnacionales que realmente mandan en los EE. UU. La conservación y expansión continua de esos monopolios exigen el dominio firme y seguro de todos los recursos y de toda la riqueza del planeta. Así lo ha reiterado varias veces, con su peculiar estilo, el actual presidente, Joseph Robinette Biden.

Para ello, pretenden borrar las fronteras, los gobiernos, los ejércitos, las economías y las culturas nacionales, es decir, pretenden acabar con los Estados nacionales, a los que ven como un obstáculo, como el muro a derribar para adueñarse de la riqueza mundial. Se trata de consumar la dictadura mundial de los monopolios, tal como Lenin predijo desde 1916. Obviamente que, para materializar tan ambicioso plan, resulta indispensable ocultarlo bajo el mejor maquillaje posible, al mismo tiempo que hace falta presentar los objetivos del “enemigo” con los ropajes más negros, repulsivos y aterrorizadores para el gran público. Si se logra que la gente se trague este burdo maniqueísmo, la victoria está asegurada.

Eso fue la “guerra fría” que culminó con la “derrota” del socialismo: una intensísima guerra mediática que mentía por partida doble: atribuía a la URSS y sus aliados las intenciones más diabólicas en contra de la libertad y el bienestar de la humanidad y, en abierto y efectista contraste, atribuía al capitalismo y a la “democracia occidental” las más grandes virtudes y los más generosos propósitos de igualdad, libertad, bienestar, empleo, salud, educación y vivienda. Hoy podemos ver con claridad que todo fue una grotesca mentira para manipular al pueblo ingenuo. Con toda razón, el historiador catalán Josep Fontana dice que la “guerra fría” debió llamarse, en realidad, “guerra sucia”. Pero el imperialismo logró su objetivo; consiguió que la gente odiara y temiera al socialismo más que a la peste y que estuviera dispuesta a creerle y a perdonarle a los heraldos de la explotación, la desigualdad y la pobreza, sus peores crímenes y trapacerías. El imperialismo derrotó al bloque socialista ayudado por la traición de Gorbachov y su camarilla bujarinista.

A raíz de este triunfo, más su pretendida victoria en la Segunda Guerra Mundial, el imperialismo se sintió con el derecho a decidir el futuro de la humanidad; creyó que tenía al mundo en el bolsillo y comenzó a poner en ejecución su plan de dominio absoluto: llevó la OTAN hasta las fronteras de Rusia; impuso al mundo el neoliberalismo y la teoría de la globalización económica y comenzó a invadir y a masacrar a las naciones débiles del norte de África y el Medio Oriente para acabar con los Estados nacionales. Pretendía, además, impedir el surgimiento de un nuevo competidor capaz de disputarles la hegemonía mundial, pero la ley del desarrollo universal le ha vuelto a burlar: ante sus propios ojos, y en cierta medida con su ayuda interesada, se alzaron dos gigantes capaces de desafiarlo: Rusia, cuyo control creía asegurado, y China, a la que creía genéticamente incapacitada para la ciencia y la técnica occidentales. Ahora, para consumar su proyecto, debe pasar sobre esos dos formidables enemigos. De aquí la tensión mundial.

Es por esto que trabaja en una nueva “guerra fría” aprovechando la experiencia exitosa del pasado. Quiere volver a hacer de la sociedad un cómplice ingenuo e involuntario de su nueva guerra de satanización del enemigo para aislarlo y destruirlo o someterlo a sus intereses. Nuevamente se presenta como defensor inquebrantable de la democracia, la libertad, los derechos humanos y el “desarrollo compartido” de todos los pueblos, en abierto contraste con los gobernantes “autoritarios” y los “dictadores declarados” que oprimen a sus pueblos. Como no puede presumir de pacifista porque su militarismo está a la vista y esa política le ataría las manos para usar su arsenal nuclear, engaña al mundo diciendo que esas armas son para “defender al mundo libre”.

Pero la nueva “guerra fría” no puede funcionar igual porque el mundo ya no es el mismo. Solo permanece, incrementado notablemente, el poder manipulador de los medios, la “artillería del pensamiento” como dijo Hugo Chávez. Esta “artillería” “…busca derribar los mecanismos de defensa de la población agredida; confundirla, hacerla dudar de la integridad o patriotismo de sus gobernantes presentados (…) como figuras monstruosas, y sus gobiernos como infames , feroces estados policiales que violan los más fundamentales derechos humanos y las libertades públicas. Bajo este torrente de manipulación informativa (…) mucha gente se verá inducida a pensar que quizá sus agresores tengan razón y realmente quieran librar al país del dominio de sus horribles opresores (…). Una vez que se las defensas culturales de una sociedad (…) y el ariete mediático ha perforado el muro de la conciencia social; una vez que lo ha envenenado con cientos de y desmoralizado o al menos confundido a la población y a las fuerzas sociales antiimperialistas, el terreno queda listo para el asalto final” (Atilio A. Boron, 5 de julio 2021).

Justamente eso es lo que vemos hoy en Cuba: una parte pequeña (pero útil a los fines del imperialismo) de la población sale a protestar contra el gobierno que más ha hecho por su pueblo en todo el continente latinoamericano, llamándolo “dictadura” y exigiendo “libertad”, sin una sola palabra de condena contra el verdadero tirano y culpable de su desgracia, que es el imperialismo yanqui y sus 60 años de bloqueo criminal de su patria. Y peor aún resulta verlos aceptar el “apoyo” del presidente Joe Biden, que sale a hacer llamados al gobierno cubano para que “escuche a su pueblo”, cuando él no escucha a todos los países del mundo que le exigen levantar el bloqueo asesino contra la isla. De este tamaño es el peligro de no saber leer la situación mundial y no entender nada de la geopolítica actual.

Pero el imperialismo ha entrado en una visible e irreversible decadencia. La inversión norteamericana ya no crece como antes porque la renta es cada vez menor a causa de la automatización creciente y el consiguiente despido de trabajadores. El mal es incurable porque es inherente al capitalismo; el dinero sobrante se refugia en la actividad especulativa que, a su vez, sin inversión productiva, tampoco puede sobrevivir y crecer y acaba asfixiando al sistema. Los líderes han intentado hallar el remedio en el neoliberalismo y la globalización y han fracasado. Ahora buscan la salida en la venta de armas y en las guerras (complemento del tráfico de armas) para adueñarse de los mercados y los recursos naturales de los países invadidos. En este marco se inscriben las crecientes tensiones con Rusia y China, la nueva “guerra fría” y las provocaciones de la OTAN contra ambas potencias.

El 23 de junio pasado, el navío de guerra británico HMS Defender penetró en aguas territoriales de Rusia frente a Crimea. No fue un error sino una provocación deliberada. El premier británico, Boris Johnson, declaró que el Reino Unido podría enviar más barcos de guerra a la zona, porque no reconoce la anexión de Crimea a Rusia. Por su lado, EE. UU. viene actuando como un gobierno mundial de facto: juzga, sentencia y castiga a empresas y países que no se alinean a sus intereses, pasando por encima de la legislación internacional. Rusia y China claman inútilmente por el respeto al orden mundial establecido. Las provocaciones militares a China tampoco escasean: barcos de guerra en el mar del Sur e intervención yanqui en Taiwán, una isla que China reclama como suya, entre lo más visible.

EE. UU. busca la guerra, una guerra que nos afectaría a todos llegado el caso y contra la que debemos pronunciarnos y protestar desde ahora. Son los coletazos del dragón herido (y más peligroso por eso) y ya tocaron a nuestra puerta, como lo prueban los ataques a Cuba, Venezuela, Nicaragua y el reciente as*****to del presidente de Haití, organizado y financiado desde Miami por un millonario seguidor de Guaidó. EE. UU. quiere asegurar su “patio trasero” y comienza a eliminar a los “enemigos” que pudieran oponerse a ese control. Mario Firmenich, reconocido luchador argentino, dice: “Vivimos una guerra que es simultáneamente una típica disputa geopolítica entre potencias (por ahora sin disparos de misiles estratégicos) y también una guerra civil mundial genocida, declarada por el establishment económico de la globalización contra los pobres del mundo; el objetivo es despojar a los pueblos pobres de su soberanía sobre los recursos naturales cada vez más escasos y reducir la población mundial” (Voltairenet.org, del 11 de julio). Ahí vamos nosotros, los mexicanos, y es mejor que lo entendamos, que despertemos a tiempo, antes de que las circunstancias nos rebasen definitivamente.

07/07/2021

EL FRACASO DE LA POLÍTICA DE SEGURIDAD SE TORNA AMENAZA POLÍTICA

Por: Aquiles Córdova Morán

Según datos de organismos especializados, incluidas las dependencias gubernamentales respectivas, no hay duda de que el Plan Nacional de Paz y Seguridad del gobierno actual ha fracasado hasta ahora.

Las opiniones sobre esto se dividen en dos grupos: 1) los que dicen que nunca hubo un plan sino puras ocurrencias e improvisaciones; y 2) los que dicen que sí hubo plan, pero que estuvo mal diseñado, porque no se construyó sobre certezas previamente investigadas y demostradas, sino sobre preceptos morales y religiosos y suposiciones psicológicas intuitivas. En consecuencia, la eficacia de los remedios propuestos tampoco estaba fundada ni procedía de expertos en el diseño de este tipo de planes. Yo concuerdo con este último punto de vista.

Hay bastantes indicios de que sí hubo un plan, y que este se apoyó en bases deleznables. El 15 de febrero de 2017, la página web lopezobrador.org.mx publicó una extensa nota, fechada en Huixquilucan, Estado de México, de la cual extraigo algunos puntos que creo esenciales para lo que acabo de decir.

1.- “: AMLO”. Nos topamos de entrada con una opinión personal convertida en axioma y con una meta esencial del proyecto de pacificación. El axioma, según lo explicita más abajo el presidente, consiste en sostener que solo son masacres (as*****tos masivos donde no hay sobrevivientes, según su definición) las que comete el gobierno, no las que comete el crimen organizado. ¿Por qué? Esto, como cualquier axioma, no necesita demostración, según su autor. La parte programática es la promesa rotunda de que “se va a terminar la guerra”. La terquedad presidencial en sostenerla sin importar los resultados, es lo que ha llevado a muchos comentaristas a concluir que se trata de un compromiso de campaña con la delincuencia organizada, no con los ciudadanos, que son los que ponen los mu***os.

2.- A quienes preguntaron cómo frenaría los as*****tos, les contestó que “estamos absolutamente convencidos de que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”. Y explicó: si se rescata al campo del abandono, si hay empleos en el país, si se atiende a los jóvenes, si les garantiza el derecho al estudio y al trabajo, se va a serenar a México, esa es la propuesta que tiene MORENA. “Vamos a garantizar la paz y la tranquilidad pública sin el uso de la fuerza”. Aquí vemos “remedios” de eficacia no demostrada, porque de su innegable necesidad y bondad como políticas sociales, no se sigue necesariamente su idoneidad como armas contra la delincuencia organizada. Y hay más. AMLO habla de “justicia” a secas, pero al desenvolver su plan, se ve que piensa solo en la justicia social, haciendo a un lado la que brota de una legislación sabia, correctamente aplicada por un verdadero Estado de Derecho, por un Poder Judicial íntegro y respetado. Y este olvido es inadmisible tratándose del crimen organizado. Asesinatos, secuestros, desapariciones forzadas, etc., son cosa de todos los días, y el castigo a los culpables es lo que reclama el indignado clamor nacional. Nadie puede ignorarlo.

Además, vemos otra razón del fracaso del Plan: el incumplimiento de las promesas que propone como premisas de su éxito. En efecto, el campo está más abandonado que nunca, como lo prueba el disparo de las importaciones de granos básicos y de sus precios de mercado; el desempleo también es hoy mayor que antes, por efecto de la pandemia y por el mal manejo de la economía, que viene desde 2019; la educación de los jóvenes nunca había estado tan mal: baja del aprovechamiento escolar; carácter discriminatorio de la educación virtual; deserción creciente por la caída del ingreso familiar; aumento acelerado de la emigración y de los que buscan un empleo sin hallarlo. Urge el regreso a clases presenciales, pero el gobierno no se preocupa por inmunizar a los estudiantes ni por remediar la insalubridad de sus escuelas y del transporte que usan. En suma, no se están creando las condiciones para “serenar a México”.

3.- Criticando a sus predecesores, López Obrador dijo: “Están muy enajenados los del PRIAN, los de la mafia del poder, porque piensan, ese es el fondo del asunto, que se puede apagar el fuego con el fuego”. “Piensan que se puede enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia con masacres, con violencia”. Aquí se patentiza el empleo arbitrario de pre-juicios (juicios previos a la racionalidad causal) y de trivialidades con apariencia de filosofemas, para fundamentar decisiones de gran trascendencia social. Quien se mete en estos berenjenales, debe saber que los conceptos “puros”, “absolutos”, no existen en la realidad, sino solo en la mente humana, que solo son abstracciones del pensamiento humano. En la realidad no existe, por ejemplo, lo absolutamente frío; el hielo puede seguirse enfriando, es decir, puede todavía perder calor. Luego en el hielo hay calor.

Cuando se entienden con alguna seriedad estas cosas, es fácil ver que el fuego sí se puede combatir con el fuego, solo que no a la manera pedestre que pide el presidente, no apagando un incendio con un lanzallamas. Pero Rusia, ¿no apagó el fuego de la Segunda Guerra Mundial con el fuego superior del Ejército Rojo? Y en 1812, ¿no derrotó a Napoleón con el desalojo y el incendio de Moscú? Y al hacer uso del fuego en ambos casos, ¿no combatían el mal que agrede con el “mal” que solo se defiende del agresor, convirtiendo, por tanto, el “mal” en bien? ¿A qué viene, pues, para efectos prácticos, esa moralina abstracta, idealista, de contraponer al mal “absoluto” con el bien “absoluto”? Pero de este disparate hilarante nace un error trágico: “abrazos, no balazos”, que es la causa fundamental de la actual tragedia en la seguridad de la población.

AMLO reta orgulloso: “Lo que yo sostengo y voy a sostener siempre es que no se debe de matar así a los seres humanos, es más, no se debe matar así a nadie, (…) son masacres, no resuelve nada una masacre, llevan 10 años aplicando esa misma política y no han dado resultados”. A pregunta de los reporteros aclaró: “… el gobierno está masacrando y hay pruebas, no quedan vivos, no hay heridos en las masacres, ¿a dónde está la inteligencia?”. Y remata: “¿Por qué no aplican operativos donde agarren vivos a los presuntos delincuentes? ¿Por qué no queda ningún testigo?”.

Lo primero es un “humanismo” útil para ganar simpatías fáciles y votos, pero está lejos de ser una verdad incontestable. Si es un crimen sin atenuantes del gobierno masacrar a los criminales (o a los demonios), ¿por qué no habrían de serlo también las masacres de los sicarios al servicio del crimen organizado? ¿Por qué ellos sí pueden matar, descuartizar, decapitar, masacrar a familias enteras en la más completa impunidad? Si Ud. lee la nota que vengo citando, verá que López Obrador no dice ni una palabra acerca de esto. Estamos ante una absurda doble vara para medir a víctimas y victimarios. Y respecto al sermón sobre la aplicación de la inteligencia en lugar de la fuerza, ¿dónde están las pruebas de su aplicación y de su éxito bajo la 4ªT? ¿dónde están las decenas de capos, o de simples sicarios, que han aprehendido sin disparar un tiro? La inteligencia de la 4ªT, si la hay, se emplea en manipular y cuadrar cifras para esconder el trágico fracaso de su plan de pacificación.

En la mañanera del 1º de septiembre de 2020, el presidente dijo que en México, la delincuencia ya no manda y que en el país ya no hay masacres, tortura y desapariciones. Pero EXPANSIÓN política del 25 de junio informó: “México suma al menos 24 masacres en lo que va del gobierno de AMLO”. Y VANGUARDIA MX del 1º de septiembre de 2020, escribió: “, pero en 7 meses de 2020 se cometieron 429”. Añade que la organización civil Causa Común, encontró que Guanajuato es el número uno en masacres, con 235 atrocidades cometidas, y en el último párrafo afirma: “Entre enero y julio de este año hubo al menos 2 mil 582 atrocidades a nivel nacional, desde as*****tos a personas con discapacidad y linchamientos hasta el homicidio de menores de edad y la profanación de cadáveres”. Esta es la horrible verdad, sin maquillaje, muy distinta de la moralina de “abrazos, no balazos”.

Como ya dije, plan sí hubo. El 15 de noviembre de 2018, BBC NEWS publicó: “Presidencia de AMLO en México: 5 puntos clave del Plan Nacional de Paz y Seguridad de López Obrador para combatir la violencia y pacificar el país”. Los 5 puntos son: 1) Amnistía y desarme de cárteles. El orador oficial, Alfonso Durazo, dijo en ese acto que “…resulta imperativo hacer un alto para emprender un proceso de pacificación con las organizaciones delictivas…” “La idea es promover leyes especiales ” “Los derechos de quienes acepten la propuesta serán respetados e incluso se pretende ofrecer reducciones de pena por los delitos cometidos”. ¡Cuánta generosidad para los delincuentes destiló Durazo! A pesar de eso, lo único que se ha concretado es lo que depende del gobierno; todo lo que se confió a la buena voluntad o a la “racionalidad” de los narcos, base de la ciega confianza del “plan”, ha quedado en buenas intenciones. Hoy se habla de un “plan secreto de AMLO” para pactar un acuerdo nacional de paz con los principales capos del país; pero, como se ve aquí, es lo mismo que Durazo les ofreció en noviembre de 2018, solo que con el triunfo de Morena en los estados con gran influencia de los cárteles, ven mejores condiciones de concretarlo. 2) Dr**as legales. Es decir, legalizar la producción y el tráfico de enervantes para despenalizar esa actividad. Solo se ha avanzado una micra en el caso de la ma*****na, una “droga blanda”, dicen sus defensores; en el resto, hay una severa oposición social. 3) Guardia Nacional. Este punto incluye la división del territorio nacional en 266 regiones donde se aplicarían planes específicos de seguridad. La guardia tendría 50 mil elementos y mando civil. Hoy es ya una realidad, pero ni tiene 50 mil miembros (cuenta con casi 100 mil) ni tiene mando civil (depende del ejército) ni se siente su efecto sobre la seguridad ciudadana. Esto se debe a dos razones: se la trae desempeñando tareas ajenas a la seguridad y, como lo afirma el portal Deutsche Welle del 25 de junio, “La orden sigue siendo no combatir al narco”. La decepción social es universal. 4) Combate a la corrupción. Durazo dijo: ”El tamaño de las organizaciones criminales solo puede entenderse con la corrupción en oficinas públicas, especialmente las instituciones de combate a la criminalidad”. Si eso es cierto, resulta obvio que la corrupción actual es igual o mayor que antes, a juzgar por el tamaño y el poderío de los cárteles. 5) Impunidad, desaparecidos y derechos humanos. Los comentarios sobran, pues la impunidad y los desaparecidos son un escándalo nacional, y la actual titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos es la nulidad personificada.

Así pues, hubo y hay Plan, que no funciona por las razones dichas y otras que quedaron en el tintero. Lejos de eso, el país sufre, sin esperanza de un próximo final, de un espeluznante baño de sangre que, con su repetición casi diaria, está a punto de volvernos cínicos e insensibles al dolor y la tragedia ajenas. De eso a la animalidad hay un solo paso. Los cárteles, además, se han convertido en una fuerza política que rebasa a los partidos políticos; no se conforman ya con presidencias municipales o regidores claves en los ayuntamientos; ahora aspiran a controlar gobernadores y estados completos. Según politólogos y comentaristas respetados, toda la costa del Pacífico la ganó el narco con Morena como pantalla, y “de pilón” se llevó Veracruz, Zacatecas y San Luis Potosí. Dicen, además, que si se concreta la Pax Narca del presidente, el proceso se acelerará bajo una cobertura semi legal.

El gobernador de Michoacán, Ing. Silvano Aureoles, ha sido el primero de su jerarquía en sacar la conclusión correcta y dar la voz de alarma a todo el país: lo que sigue es la imposición del presidente de la República en 2024; Morena es ya el partido del narco, es un narcopartido. Le han llovido las críticas, las ofensas y las amenazas al gobernador michoacano, acusándolo de montar un melodrama, una farsa, para salvarse de la cárcel que con toda seguridad le espera, dicen. Creo que olvidan que Silvano Aureoles no es el único ni el primero que hace tales afirmaciones; es solo el más encumbrado, como acabo de decir. Y tampoco es la primera vez que se lanza públicamente contra políticas incorrectas de la 4ªT. Pero los hechos, que en este caso abundan, hablan y hablarán más alto y claro cada vez, opacando la batahola mediática de chairos y supuestos opositores a la 4ªT.

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