13/12/2025
¿IDÓLATRA?
NO.
Cuando me citas Éxodo 20,4, hablas de fabricar imágenes de otros dioses.
Y ahí es donde te equivocas, porque yo tengo claro que un solo Dios es mi Dios.
Lo que hago no es diferente a lo que hace cualquier persona cuando guarda la foto de alguien que ama:
me recuerda a alguien importante, especial y amado.
NO, no tengo otros dioses.
Como en Éxodo 25,18, coloco una imagen en un lugar visible porque me recuerda a alguien que fue importante para Dios, alguien que halló gracia ante sus ojos.
Por eso la recuerdo, por eso la admiro, por eso la tomo como ejemplo.
NO, adorar no es lo mismo que venerar.
Yo no la adoro, a ella la venero y la respeto, por lo que fue y por lo que hizo:
amó, cuidó, protegió y acompañó a Jesús, incluso cuando todos lo abandonaron
(Juan 19,25).
Y a las buenas madres se les honra, porque su ejemplo permanece para siempre.
NO, no le pido milagros.
Le pido que ruegue e interceda por mí ante Jesús,
porque sé que Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres
(1 Timoteo 2,5).
Hablar con ella no sustituye a Dios.
Toda madre sabe que un buen hijo escucha la voz de su mamá.
NO, no puedo citar unos mandamientos y olvidar otros.
Si hablo de Deuteronomio 5, también recuerdo:
“Honrarás a tu padre y a tu madre” (Dt 5,16).
No puedo decir que honro a Dios y despreciar a quienes Él mismo honró.
NO, no me digas que no puedo tomar ejemplos.
El ser humano siempre aprende de ejemplos:
padres, maestros, científicos, líderes…
Y quienes buscamos la salvación, tomamos como ejemplo a María,
porque ella misma proclamó:
“Todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lucas 1,48).
NO, no me preguntes para qué hablar con ella.
Quien ama de verdad, busca conocer más al ser amado.
Y nadie conoció mejor a Jesús que su madre
(Lucas 2,51).
Hablar con ella me ayuda a amar más a su Hijo.
NO, no puedo decir que amo al Padre y al Hijo, y borrar a la Madre,
cuando ella aceptó la voluntad de Dios diciendo:
“Hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38).
NO, no me pidas todo explícito en la Biblia sobre los dogmas,
si al mismo tiempo olvidas la autoridad que Jesús dio a su Iglesia
(Mateo 16,19).
Y SÍ, era una mujer como tú y como yo.
Pero Dios envió un ángel para decirle que sería la Madre del Salvador del mundo
(Lucas 1,26-27).
Eso basta para que nadie hable mal de quien halló gracia ante Dios
(Lucas 1,30).
SÍ, sé que muchos no lo entenderán.
Se burlarán, juzgarán y condenarán.
Pero yo tengo una Madre que intercede por mí,
como en Caná pidió por otros
(Juan 2,3).
Y lo único que ella me dice es:
“Hagan lo que Él les diga” (Juan 2,5). ❤️