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LOS SÁNCHEZ, ¿INCANZABLES ORGANIZADORES O CRISTEROS DESMEDIDOS?A 100 años de la guerra cristera en la región, muy poco s...
08/09/2026

LOS SÁNCHEZ, ¿INCANZABLES ORGANIZADORES O CRISTEROS DESMEDIDOS?

A 100 años de la guerra cristera en la región, muy poco se habla de estos personajes que tuvieron mucha influencia en este conflicto.

Francisco, (no aparece en la primera imagen) Vicente, Plácido y José Sánchez, acompañados del Mayor Pasillas en Peñitas, Valparaíso, Zacatecas, durante la primera fase de la Guerra Cristera en el Norte de Jalisco y Sur de Zacatecas.

La rebelión en esta región fue obra de rancheros y de algunos curas “rancheros” sin relación con la Liga y menos aún con el Obispado de la diócesis. Era el producto de una sociedad que se veía amenazada ante los abusos de los gobiernistas y los agraristas, que buscaban aprovecharse de las nuevas leyes para reprimir a los campesinos. Pues desde el primer momento, los agraristas se convirtieron en elementos hostiles y al servicio del gobierno, abriendo una brecha de odio que duraría años, como el caso de los Sánchez, de Valparaíso y Mezquitic.

Según uno de los documentos de Aurelio Acevedo, se dice que Vicente fue uno de los 21 iniciadores del movimiento cristero el 22 de agosto de 1926, en compañía del padre Adolfo Arroyo y el padre Herculano Cabral, de Adjuntas. En cambio, Francisco estuvo con Quintanar en el intento de liberación del sacerdote Batis, en Chalchihuites.

Los iniciadores tachaban de “Judíos” y de “Socialistas” a los gobiernistas, y creían que merecían la muerte por hacer mucho mal a la sociedad y a los valores cristianos.

Pepe, de Nostic, alcanzo el grado de Subteniente, el que sigue el de Teniente y Capitanes los dos mayores; todos pertenecieron al 3r. Escuadrón del Regimiento de Valparaíso, del que era comandante Vicente, al mando de Pedro Quintanar.

Por motivos de conveniencia para el mando, Vicente fue nombrado Jefe de la Defensa Regional de Valparaíso, pues aunque el puesto era del Cap. 2o., fue preferido en este caso el primero por su energía en el cumplimiento de la Ordenanza ya que, según los escritos de Aurelio, fue un “perseguidor incansable de las modas inmorales y de los amasiatos”.

Si otros no hubieran tenido mayor ascendiente, los Sánchez habrían sido los Jefes del Regimiento por su actividad. Solo Vicente y Pepe sobrevivieron a la 2a. etapa de lucha, en la década de los 30s.

Aurelio Acevedo en sus escritos pinta a los Sánchez como incansables organizadores, constantes, valientes y sacrificados, sin embargo, en la región son recordados como asesinos y delincuentes por los atropellos realizados en nombre de Cristo Rey y su odio desmedido hacia los gobiernistas.

Uno de los ataques más controvertidos fue el ataque de Vicente cuando entraba en la San Nicolás Mining Company, ubicada en Vacas, Zacatecas, secuestrando al gerente, quien pagó 9 mil pesos de rescate y “puntillas” para herrar, mismos recursos que fueron destinados para financiar la rebelión.

En otra ocasión, después del segundo ataque a Mezquitic en 1928, Pepe Sánchez ejecutó a un connotado gobiernista de los que se refugiaron en Jerez después de la caída de Mezquitic, de nombre Isidoro Fernández. A pesar del peligro, acudió a Nostic al conocer la enfermedad de su hijo; allí fue apresado y ejecutado por Pepe. Su hija pagó las balas para que lo fusilaran y no lo colgaran.

Por estos motivos, Pepe se hizo de muchas enemistades en la región. Algunos testimonios pintan a Pepe como un psicópata paranoico, de talla baja, tez trigueña y de voz ladina, incluso algunos testimonios dicen que tenía una voz fina y chillona (calificándola como voz de pito de calabaza), a manera de hacerlo ver insignificante.

Después de los arreglos, el oficio de indulto ya se había entregado a muchos de los cristeros, muchos habían depuesto las armas para ser cambiadas por utensilios de labranza. Sin embargo un oficio no detuvo las enemistades y el resentimiento en su contra por sus acciones.

Pepe no contaba con estudios, no sabía leer, incluso se dice que no podía parar su miedo después de los arreglos y que se escudó convirtiéndose en un salteador de caminos. Comentan que a la menor provocación presumía su indulto como gran triunfador, engrandeciéndolo, hasta que alguien lo enteró de su contenido.

- ¿Pepe, no se da cuenta de lo que dice su oficio? Mire atienda, y se lo citaron textualmente “Se otorga el presente indulto al C, José Sánchez, al muy jijo de la…”

Obviamente no toleró la ofensa, aunque no tenía madre, le pudo mucho la mentada hecha pública, se hizo aparente su coraje, cavilando en sus adentros. Dicen que después de aquella ocasión se perdió y no se le dejó ver en la región por algún tiempo, pues los comentarios hacia el eran de burla y de compasión por su analfabetismo.

Durante ese tiempo se dedicó a juntar a su gavilla, a los que despectivamente las gentes de los pueblos vecinos se referían como “huicholes, sotoleros y delincuentes”.

Se cree esta fue la razón que detonó su sed de venganza hacia el gobierno durante la segunda cristeada, convocada por Lauro Rocha y Aurelio Acevedo.

Se cometieron muchas atrocidades y usaron el movimiento para justificarlas. Dicen que los del gobierno arrasaban con todo, con partidas de reses de los cristeros para financiarse, y no conformes, se llevaban a las jovencitas, animales, puercos, gallinas y el maíz de las trojes para matar de hambre a los alzados. Y el mismo caso con los cristeros, que amenazaban a los campesinos que se negaban a colaborar con ellos o entregar sus bienes para financiar esta guerra, colgándolos.

Del general Anacleto López también se cuenta barbaridades, entre ellas el hecho de haber quemado vivos en la plaza de armas de Jerez a un Cura y su madre, de la que su único delito fue pedir clemencia por su hijo.

Pepe también es recordado por aliarse con los cristeros de San Sebastián en la segunda cristeada, al mando de su compadre Juan Bautista, con los que se alió para dar muerte a Apolonio González y su hermano Pablo, y también a Griseldo Salazar, gobiernistas de Mezquitic, con la excusa de que querían robarles sus tierras a los indígenas para formar ejidos, pues recordemos que el gobierno había prometido tierras a los que ayudaran a combatir a los cristeros, pero se cree que fue más por la ofensa que le habían hecho.

Pero Pepe se convirtió en un actor clave durante esta segunda fase de la guerra, uno de los sucesos más importantes fue el 17 de noviembre de 1936 cuando incursionaron los cristeros al mando de Pepe Sánchez hasta el Mezquital, en Durango, donde sucedió la Batalla de La Soledad, donde la Reserva Indígena de Santa María Ocotán derrotó a los cristeros de José Sánchez y se reportó el fallecimiento del comandante cristero Juan Andrés Soto.

De lo que sabemos de Pepe Sánchez, es que en su retiro de sus acciones bélicas vivió en paz en Guadalajara Jalisco, sirviendo en un templo católico, comulgando a diario, arrepentido de todo el daño que hizo en la región.

De hecho, la muerte de Pepe está documentada en los milagros que sirvieron de prueba en la Canonización del Padre Pro.

Según un relato, en una de las intervenciones bélicas de Pepe, se vio en inminente riesgo de muerte, y lleno de fervor invoco su al Espíritu del Padre Miguel Agustín Pro, que intercediera por él, rogando al Padre: “Que le concediera la gracia de Morir en su lecho, arrepentido de todas sus faltas con todos los auxilios espirituales de nuestra Santa Madre Iglesia Católica”.

Siguen siendo bastantes las historias y los testimonios de muchas familias que abandonaron esta pobre región a causa de los actos cometidos por los cristeros, que afirmaban que Mezquitic era un pueblo apóstata y que debía sufrir el castigo Divino por su infidencia, y que propició a que el pueblo fuera prácticamente destruido y abandonado en consecuencia, obligando a muchos de los pobladores a huir a lugares remotos de la sierra o lugares donde no hubiera presencia de Cristeros, ya fuera Fresnillo, Jerez, Tepic, Aguascalientes, donde había más gobierno, incluso hay testimonios de personas que se fueron huyendo caminando hasta Torreón, para no sabes nada de esta guerra que tanto perjuicio hizo a sus familias por estos mismos motivos.

Da clic en las imágenes para conocer el corrido de uno de estos trágicos incidentes.

27/02/2026
JUNTA DE AUTORIDADES CATOLICAS EN MEZQUITIC Y LA REDACCIÓN DE LA “CONSTITUCIÓN CRISTERA”La junta comenzó el 21 de mayo d...
13/02/2026

JUNTA DE AUTORIDADES CATOLICAS EN MEZQUITIC Y LA REDACCIÓN DE LA “CONSTITUCIÓN CRISTERA”

La junta comenzó el 21 de mayo de mayo de 1928, organizada por Aurelio Acevedo y Vicente Viramontes, donde se daba un gran paso en el arduo proceso de estructuración, ya no sólo en lo militar sino también en lo civil, poniéndose las bases de un nuevo “Estado Católico” que abarcaba el territorio de Zacatecas y el Norte de Jalisco.

Parece que en principio la junta se iba a realizar en Nostic, pero por motivos de seguridad (y también psicológicos) se eligió Mezquitic, “el pueblo apóstata que había sufrido el castigo Divino por su infidencia”.

La Junta se realizó casi dos años después de iniciada la rebelión, cuando ya los jefes cristeros dominaban importantes regiones de la República, principalmente del centro y occidente.

Asistieron a ella jefes militares cristeros y representantes de la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa; organización que desde un principio tomó la batuta y representación del movimiento armado. El presbítero Pablo López fungió como presidente y José Félix, como secretario, y durante esta reunión, se estableció la primera “constitución cristera”.

Al día siguiente enviaban un telegrama al Papa: “Primera Junta Autoridades Movimiento Libertador Católico Mexicano, zona controlada Zacatecas, segunda sesión, envía adhesión firme a Santo Padre. Pide bendición.” Posiblemente fue enviado a través de Estados Unidos, si llegó y si tuvo alguna respuesta a la fecha es un misterio, pero sería curioso ver que efectos tuvo en el Papa saber que en una zona remota ciertos hombres habían “liberado” un territorio en su nombre.

La reunión fue de gran trascendencia para el movimiento cristero porque, contrario a los que se pueda creer, los jefes militares y políticos que luchaban en contra del gobierno de Plutarco Elías Calles y de su política anticlerical, deseaban ponerse de acuerdo acerca de cómo administrar las poblaciones que caían bajo su poder y sobre el tipo de gobierno que instaurarían al llegar a vencer a las fuerzas federales.

En una primera resolución tomada el 22 de mayo, los líderes del movimiento acordaron que las autoridades administrativas cristeras no interferirían en asuntos militares; los únicos hombres armados que estarían a sus órdenes serían los policías encargados del orden y la seguridad pública de las regiones cristeras.

Los resultados de la Junta fueron fundamentales, los cristeros de Zacatecas y del norte de Jalisco, a diferencia de los de otros que sólo pretendían defender la Fe, mostraban que tenían un proyecto de futuro, sabían lo que buscaban y sabían cómo hacerlo.

Por parte del clero asistieron a la Junta los párrocos Norberto Reyes, de Mezquitic; J Encarnación Cabral, de Adjuntas del Refugio; Pedro Correa, de Huejuquilla; Francisco Romero de Yahualica, quien solicito refugio en esta zona “liberada”, y los de Huejúcar y Santa María de Los Ángeles, además de los presbíteros Eligio Márquez, J. J. Villarreal, J. Buenaventura Montoya y José Félix.

Por parte de las autoridades civiles, el Jefe Local de la Liga de Zacatecas, Pedro V. Ortiz y el Secretario de la misma, Ángel Rangel; los Presidentes Municipales de Valparaíso, capitán 2º Sebastián Bañuelos, el de Huejuquilla el Alto, Pascual Ortiz; el de Monte Escobedo, M. Valdivia y el de Mezquitic, Daniel Cruz; así como Secretarios Municipales, Jueces Menores y Secretarios de Juzgado.

Por la parte militar se encontraban el General Jefe de Operaciones, Pedro Quintanar; el General brigadier, Justo Ávila; el coronel organizador y Jefe de las Defensa, Vicente Viramontes, los coroneles Acevedo, Pinedo y Chávez. Los capitanes David Ávila y Salvador del Real eran del regimiento Anacleto González Flores, de los altos de Jalisco, y algunos otros oficiales y civiles.

La primera sesión se inició con un discurso del presidente Municipal de Valparaíso, en el cual afirmaba que el actual movimiento sería muy diferente de los anteriores; después se llegó a las disposiciones.

Se tomaron los acuerdos de reconocer como autoridad suprema a la Liga y la Constitución de 1857, reformada como lo presentó el Manifiesto de René Capistrán Garza, en enero de 1927; también se aceptan provisionalmente las leyes, salvo aquellas derogadas por el anterior Manifiesto y las que prohibía la Liga, y se reconocía a la religión católica como la única verdadera y como “Sociedad Perfecta” con derechos y obligaciones.

A petición del cura de Huejuquilla, se hicieron varias proposiciones: en la III indicaba que el fin “próximo” del Movimiento era derrocar a Calles y en la IV que el fin “remoto” era “establecer un Gobierno cristiano que garantice el orden político, social, militar y religioso.”

En la segunda sesión disertaron sobre 4 temas, Acevedo demostró su hostilidad al militarismo, propia de los rancheros que habían sufrido los atropellos de la revolución, y la necesidad de que las autoridades civiles fueran independientes.

Acordaron nombrar una comisión para que elaborara un proyecto de reglamento de las Autoridades Civiles, comisión que estaría compuesta por un miembro del clero, que fue el párroco de Huejuquilla, Correa, otro de la Liga, que fue el Presidente de la misma en Valparaíso. Por los Presidentes Municipales el de Valparaíso, por los militares el coronel Viramontes y por los Jueces D. Timoteo Armas. El sacerdote Félix también fue nombrado ayudante de Correa. Luego siguieron los otros tres temas.

El discurso de clausura tuvo que suspenderse por amenazas de los federales, y el reglamento fue dado a conocer el 4 de junio.

El día 30 de mayo, por circular y dentro del floreciente proceso de organización, se anuncia que se habían instalado las oficinas de la Jefatura Cristera y como Jefe de Detall (Estado Mayor), al Mayor Luis J. Montellano, con sede en Huejuquilla.

Una cosa era cierta, los cristeros de la zona Quintanar ya estaban activando una obra de estructuración madura en la que consideraban era una “zona liberada” que había que organizar, y base desde la cual se ampliaría el territorio libre, cosa que se disponían a realizar. Pero todo se vino abajo con los “arreglos”, y era lógico, la rabia de los cristeros de esta región por no haberlos tomado en cuenta solo provocó que algunos de los jefes se replegaran en la serranía, para volver a tomar las armas en la década de los 30.

Los discursos de las sesiones de trabajo y las actas de las mismas, así como el reglamento que emanó de esta reunión fueron publicados por Aurelio Acevedo de forma anónima y sin lugar de edición en 1938, con el título de “La Epopeya Cristera y la Iniciación de un derecho nuevo”.

A continuación te compartimos algo de lo que se acordó.


LA DEFENSA DE MEZQUITIC Una vez decididos a pedir apoyo a la federación, los caciques de Mezquitic contaban con Apolonio...
10/02/2026

LA DEFENSA DE MEZQUITIC

Una vez decididos a pedir apoyo a la federación, los caciques de Mezquitic contaban con Apolonio González, el jefe del grupo cristero de Nostic y con Muñiz, defensor de Tenzompa, quien se había destacado por su mal comportamiento, ambos habían decidido traicionar al movimiento liberador, como se le conoció a la cristeada en su momento.

Aprovecharon para actuar la visita del jefe cristero de Las Bocas, Felipe Hernández, quien llegó con su asistente. Fue entonces, 14 de agosto, cuando se pronunciaron a favor de la federación cuando dieron muerte a Hernández y a su acompañante.

Formaron así mismo una Defensa de unos 100 hombres dirigida por Luz y Eliseo Robles, Cruz de la Torre y Jesús Ocampo. Para dar confianza, el Gobierno puso el 27 de agosto una guarnición de 50 soldados que permaneció hasta noviembre.

Desde el punto de vista estratégico fue un golpe duro para el movimiento libertador, por la posición geográfica de la población, también desde el punto de vista moral parecía el principio de la desintegración del movimiento cristero en la zona. A la postre no sería tan grave y los de Mezquitic iban a pagar muy caro su nuevo posicionamiento.

En el mes de octubre de 1927, las gentes de Apolonio divisaron a Pedro Quintanar bajando por tierra prieta, por el lado de la estancia. Aunque no llegó a Nostic ni a Mezquitic, no se animaba a llegar a pesar de que traía como 300 gentes, sino que se fue por el rumbo de la guásima a Villa Guerrero, pero los de Mezquitic al divisarlo lo repelieron a balazos por temor a que tomara represalias después de lo que había pasado con Felipe en Mezquitic dos meses antes.

En el mes de noviembre de 1927 comenzaron a llegar avisos al pueblo de que se iban acercando gran cantidad de cristeros del lado de Valparaíso, Huejuquilla y Monte Escobedo, donde mandaron un comunicado en el que pedían entregaran las armas los defensores y se rindieran. Los de Mezquitic dijeron que las armas estaban a su disposición, pero tenían que ir por ellas.

Casi todos los pueblos del Norte de Jalisco y Sur de Zacatecas habían tomado partido cristero, Villa Guerrero, Chimaltitán y Mezquitic fueron de los pocos pueblos que habían tomado partido gobiernista.

Los federales tenían su centro de operaciones en Zacatecas, por lo que era imposible para los de Mezquitic solicitar apoyo a alguno de estos pueblos, así que los que comandaban la defensa hicieron una serie de fortines tapando las calles alrededor del pueblo. Aunque eran pocos los hombres que frenaban el ataque de los cristeros.

Se dice que fueron más de 900 gentes al mando de Pedro Quintanar, Perfecto Castañón y Justo de Ávila acompañados del cura Buenaventura Montoya los que sitiaron el pueblo los días 25, 26 y 27 de noviembre.

Al llegar a las primeras casas, pasaban a las que seguían abriendo agujeros en las paredes colindantes. Muchas de las casas eran quemadas según ordenes de sus jefes, entre ellos el padre Buenaventura Montoya, quien ordenó no dejar piedra sobre piedra en este pueblo, por haberse rebelado en contra de la religión.

El ataque fue tan intenso que en algunos de los fortines como el que estaba en las calles Victoria y Ramón Corona apenas resistieron, los testimonios dicen que las balas pasaban de un lado para otro, a pesar de que los fortines tenían un ancho de sesenta centímetros.

Este fortín fue tomado a los defensores y poco tiempo después cayó también el que cerraba la calle Ignacio Zaragoza.

Después de dos días de sitio, el parque comenzaba a escasear y debido a la presión que ejercían los cristeros por todas partes, los de la defensa se reunieron en la casa del señor Manuel Robles de la Torre para armar un plan y solicitar apoyo del gobierno.

Los de la defensa planeaban romper uno de los fortines para poder salir en busca del apoyo de los de Nostic, pero muchos se opusieron, pues dejarían a las familias que aún quedaban en el pueblo sin protección.

Martiniano Montes se ofreció a ir a solicitar apoyo a los de la defensa de Villa Guerrero. Los de la defensa lo ayudaron a salir y se contactó con los de Nostic, al mando de Apolonio y los puso al tanto para entrar al pueblo.

Con gritos de ¡Viva el Supremo Gobierno!, el general Anacleto López y Juan García, que era el jefe de la defensa de Villa Guerrero, se abrieron paso por la calle Melchor Ocampo desde el callejón de la ciénega chica y de ahí pasaron a tomar parte de la defensa en la plaza.

Los cristeros al tomar el fortín de la calle Zaragoza, trataron de romper las ventanas de la casa de don Cruz de la Torre. Arriba en la azotea de la casa solo estaba Simón Martínez, quien escuchaba las órdenes que Perfecto Castañón le daba al capitán Desiderio Flores. Simón seguía disparando a donde oía al capitán, sacaba su mano y donde se oía disparaba, así logrando pegarle en la cabeza de pura suerte.

Con la llegada de los refuerzos y la muerte del capitán Desiderio, que trataba de hacerse de la parte central del pueblo, los cristeros se replegaron y se regresaron a Huejuquilla.

Estos hechos quedaron plasmados en el Corrido de la toma de Mezquitic, o del Padre Montoya, disponible en la mediateca del INAH.

Los testimonios dicen que ese día se reportaron más de 60 bajas entre mu***os y heridos por parte de los cristeros y 3 de los de la defensa.

Los cristeros, dolidos porque un grupo de Mezquiticenses se opusieron a sus desmanes, juraron al pueblo de Mezquitic que no quedaría piedra sobre piedra en este pueblo, y así obraban. Conforme iban tomando las manzanas les iban prendiendo fuego a las casas, pero aquí no acaba esta historia.

En diciembre de 1927, el cura Montoya se había reunido con el general cristero Enrique Gorostieta en Totatiche y le informó de la necesidad de acabar con el foco de Mezquitic; decía que no sólo era una necesidad estratégica, sino también moral. Gorostieta autorizó la operación en la que participó la brigada Quintanar, Ávila, Sánchez y los del Mayor Cordero con un estimado de 3 mil hombres.

Después de acordar el ataque se dirigieron a la plaza en la que entraron el día 3. Esta vez no hubo resistencia. Los de Mezquitic, que eran unos 70 con armas incluyendo a unos 10 de Villa Guerrero, se dejaron llevar por el pánico ante la avalancha de cristeros y huyeron. Los de la defensa tenían la intención última de resistir en la Mesa de Totuate, pero ya el pánico se hizo general y se dispersaron.

En la persecución fueron mu***os Luz y Natividad Robles, Jefes de la Defensa y otro llamado Mónico Aguilar y tomados 5 prisioneros; entre ellos el ex presidente Municipal de Huejuquilla, Matilde Puente, ya indultado una vez; se capturaron un aproximado de 100 caballos.

Al día siguiente comenzaron a rendirse los de Mezquitic. Pasando a convertirse en el único pueblo en toda la rebelión cristera en la que su plaza fue tomada totalmente y en la cual la comandancia rebelde hizo gobierno y se redactó lo que fue la primera “Constitución Cristera”, de la cual hablaremos en nuestra próxima publicación.

Imagenes del señor Luis de la Torre, fundador del periodico "Mi Pueblo".


LA CREACIÓN DE LA DEFENSA CIVIL DE MEZQUITIC DURANTE LA GESTA CRISTERAFelipe Hernández era originario del rancho de las ...
06/02/2026

LA CREACIÓN DE LA DEFENSA CIVIL DE MEZQUITIC DURANTE LA GESTA CRISTERA

Felipe Hernández era originario del rancho de las Bocas, de Mezquitic Jalisco y levantó la bandera cristera en 1926. Los relatos cuentan que era hombre de armas.

En ese tiempo, Pedro Quintanar era el jefe de la defensa de Valparaíso y habían sido compañeros de armas, peleando juntos durante la revolución, por lo que procuró personalmente a Felipe para invitarlo a su causa e invitar más gente. Felipe que tenía una hija sin bautizar decía: “yo luché por cosas menos importantes”.

Quintanar ya traía carrera militar al haber peleado durante la revolución, empeñándose en convertir a Zacatecas en bastión de Huerta, luchando contra las fuerzas del general Francisco Villa en la sangrienta batalla del 23 de julio de 1914. Después de la revolución, Pedro se rinde a su causa y regresa a Valparaíso, de donde era originario, a administrar la hacienda de los Felguerez, dedicándose a la ganadería, hasta que se levantó en armas a favor de la iglesia.

De ahí la razón de qué mucha gente decía que la cristeada la había comenzado un “chivero”.

Primero pasaron al rancho del Cerro Colorado, de ahí se fueron a los ranchos de la Junta de Ríos, la Mesa de Guadalupe, la Laguna Grande, El Capulín, San José de los Márquez, Monte Escobedo y posteriormente Villa Guerrero, llegando a Mezquitic el 8 de diciembre de 1926, donde sumaban más de 600 gentes. En la parte del rio donde le conocen como “Los Escalones”, se les unió el padre Montoya, que traía 25 gentes a la causa.

Cada vez eran mas las presiones de los cristeros y los sacerdotes para que se enlistaran miembros o para que apoyaran con dinero, armas o caballos y tenían el sello de calificar como enemigos o “bolcheviques” a quienes se negaban a apoyar, incluso llegando a amenazar de muerte.

La población de Mezquitic se había pronunciado a favor de los cristeros en la primera expedición de Quintanar; pero a la vista de que la causa no parecía progresar y bastantes cansados de las exenciones de los alzados, los “señores” de Mezquitic optaron por pronunciarse contra los rebeldes y organizaron una defensa civil, con apoyo del gobierno.

Durante este periodo se constituyeron defensas similares a las que habían formado en su tiempo los villistas. Se trataba de propietarios de tierra y comerciantes, con ideas liberales, que comulgaban en parte con los ideales de la Revolución y con los antiguos principios jacobinos y liberales, otras personas simplemente se oponían a las exacciones de los rebeldes, como fue el caso de nuestro pueblo.

Algunos eran anticlericales, pero muy pocos antirreligiosos. Entre ellos destacan los Robles, de Mezquitic, a quienes los cristeros de forma equivocada llamaban “Socialistas”.

En este caso no se trataba de campesinos que luchaban por la tierra, sino de personas con determinadas convicciones, que en muchos casos perdieron la vida por ellas.

Estas Defensas recibían en la medida de lo posible ayuda del gobierno, así, la presidencia del municipio de Zacatecas informa al Gobernador el 3 de agosto de 1927 que respondiendo a su solicitud, entregó a Eliseo Robles 25 carabinas 30-30 y mil cartuchos “enfield” para la Defensa de Mezquitic.

Apolonio González de Nostic, un ranchero de “rompe y rasga”, fue encomendado por los caciques de Mezquitic para que fuera él quien juntara gente de Nostic y sus alrededores. Entre los que se le unieron estaba Pepe, quien vivía como gente pacífica. Su quehacer era el de juntar huevo por las rancherías. Era arriero y llevaba productos del campo a vender a Zacatecas. Su comprador en la capital era don Salomón J. Dipp, un comerciante muy conocido de la gente del cañón, especialmente de los “señores” de Mezquitic.

Otras de las gentes que se le unieron a Apolonio fueron Julián y Martiniano Montes, los Martínez, los Pinedo, los Jara, Catarino y Jesús Madera, y los Landa, de los cuales Juan era el más bragado.
Apolonio y su gente optaron por unirse a los cristeros, pero Apolonio estaba apalabrado con los de Mezquitic para pasarse al lado del gobierno.

Cuando se organizó la defensa, los cristeros ya se habían quedado con todas las armas que tenia la gente de Mezquitic, razón que apuró para los que encabezaban la defensa se pusieran en contacto con las autoridades federales de Zacatecas, para que facilitaran armas y el parque necesario.

El 11 de agosto de 1927, Apolonio y su gente fueron rumbo a la hacienda de Totuate donde se encontraba Pedro Quintanar y Justo de Ávila, que lo habían mandado llamar para conferenciar con ellos.
Después de platicar con ellos, Quintanar salió con rumbo a Villa Guerrero y Apolonio se regresó a Nostic.

El 14 de agosto, Felipe y Quirino fueron rumbo a la casa del señor Luz Robles, ubicada en la plaza de Mezquitic, para exigirles más dinero y más caballos que se necesitaban para la causa. Como los de Mezquitic habían conseguido armas y parque, Apolonio al llegar al pueblo con su gente y ver a Quirino traer bronca con el señor Luz, se le fue de inmediato para desarmarlo y meterlo a la cárcel. Pues ya estaban cansados de las exigencias de los cristeros.

Cuando Felipe se dio cuenta de que los de Nostic le iban a poner un cuatro, mandó a su gente a recoger las armas que estaban en la casa de sus suegros y los de Mezquitic no lo dejaron, por lo que se desató un enfrentamiento en el que Felipe perdió la vida.

A raíz de esos sucesos, ese día de agosto quedó establecida la defensa de Mezquitic, entre los que se encontraban Luz Robles, Aurelio Robles Muro, Eliseo Robles, Cruz de la Torre, Vicente Medrano, Griseldo Salazar, Jesús Ocampo García, Jesús y Pablo de la Torre, Ramón Robles, Natividad Robles, Rafael de la Torre, Simón Martínez, Leandro Martínez, José Gaeta, Manuel Martínez, Manuel Muñiz y muchos más, Apolonio y su gente quedándose en la defensa, llegando a formar un grupo de más de setenta hombres armados más otros veinte sin armas, ya que las que había facilitado el gobierno no alcanzó para todos. Fueron nombrados jefes de la defensa don Luz Robles, Natividad y Eliseo Robles.

Desde luego no todos los que formaron parte del grupo de Apolonio estuvieron de acuerdo con él en haberse volteado. Entre ellos el señor Pepe Sánchez y los hermanos Landa, quien a los pocos días se separaron del grupo para reintegrarse con los cristeros.

Después de unírseles, Pepe fue por mucho tiempo temido por el gobierno y fue el que se levantó en armas junto a Aurelio Acevedo, Epitacio Lamas y el cura Montoya en la segunda cristeada, o el rescoldo como fue conocida en la década de los 30.

Pepe se convertiría en uno de los cabecillas rebeldes de la región de Mezquitic, ostentando el título de Capitán primero y era de los principales jefes cristeros al mando de Pedro Quintanar y Aurelio Acevedo. Tenía bajo su mando a un contingente de cristeros originarios de la comunidad indígena de San Sebastián, entre los que figuraba Juan Bautista.

A raíz de la muerte del jefe cristero Felipe Hernández, los cristeros, en especial el sacerdote Buenaventura Montoya, juró que en Mezquitic no quedaría piedra sobre piedra, por haberse rebelado en contra de la religión, por lo que se empieza a organizar un ataque del que hablaremos en otra publicación.

La Defensa Civil de Mezquitic no operó exclusivamente en nuestro pueblo. Después del ataque del 3 de enero al poblado de Mezquitic, muchos apoyaron a la federación con el General Anacleto López para apaciguar a los líderes cristeros de la región, donde lo acompañaron en sus recorridos por Huejuquilla, Tepetongo, Jerez y Laguna Grande.


María del Carmen Robles Ibarra, LA MÁRTIR OLVIDADA DE JALISCOCarmen fue una mujer de temple, culta y cristiana de pura c...
03/02/2026

María del Carmen Robles Ibarra, LA MÁRTIR OLVIDADA DE JALISCO

Carmen fue una mujer de temple, culta y cristiana de pura cepa. En lo más aguerrido de la Cristeada, mantenía en el pueblo de Huejuquilla una especie de congregación o comunidad religiosa que agrupaba una veintena de jovencitas dedicadas al estudio, a trabajos manuales, al canto y la oración.

Tan luego como se organizó en Huejuquilla la Unión Popular Católica, Carmelita ingresó en ella, promovía la causa cristera, hacía prosélitos, motivaba con pláticas, concientizaba e impulsaba la lucha.

Era una verdadera activista que repartía hasta volantes y propaganda en secreto, dato que hace notar las actividades de la señorita durante el conflicto, lo que muestra una convicción de apoyo a los cristeros, además de ahondar en las actividades que realizaban las colaboradoras cristeras.

En aquella casa había un oratorio donde se decía misa en secreto. En cada entrada del ejército al pueblo, aquella casa era refugio de sacerdotes, asimismo mantenía un adoratorio oculto en uno de los cuartos de su vivienda, en donde se llevaban a cabo bautizos y matrimonios clandestinamente.

Carmelita se las ingeniaba para dialogar con los militares y cautivarlos con su gracia y conocimiento, al grado que hiciera “enamorarse” de ella al general Vargas.

Éste la cubría hasta donde le era posible, a sabiendas de lo que hacía carmelita, hasta que recibió la orden de apresarla.

Diez días después del ataque a Mezquitic, el 13 de enero de 1928, llegaron a la región 700 “callistas” al mando de los generales López, Vargas y Montalvo, entre los que iban Apolonio González y Eliseo Robles, con soldados gobiernistas de Mezquitic para hacer frente a los cristeros.

Primero llegaron a la Hacienda de San Antonio de Padua, en donde quemaron las imágenes de la capilla y el 14 entraron a Huejuquilla.

Tomaron prisionera a Carmelita Robles, cuya casa servía de oratorio y a otras mujeres que colaboraban con ella. Luego marcharon rumbo a Mezquitic y otros hacia Valparaíso; en El Astillero quemaron todas las imágenes religiosas; en la Hacienda de La Purísima bailaron con la imagen de la Virgen y luego la aventaron.

A Carmelita le pusieron una soga al cuello y fue sacada a empujones a la calle junto a sus compañeras y quemaron su casa.

Durante esa ocasión fueron apresadas Co**ha Ruiz, Hilaria Caldera, Margarita Victorio, Ignacia Ibarra, Carolina Ibarra, María Isabel Jaime y su hija Ramona que por su indumentaria fueron acusadas de ser monjas, así que el ejército las apresó conduciéndolas a pie al pueblo de Mezquitic.

En el saqueo, a la imagen del Divino Preso le quitaron la tunica y la cabellera, que se puso un soldado y salió a la calle diciendo que “adoraran” a Cristo Rey.

A pie las llevaron a “Las Cuevas”, después en burro a San Antonio, donde los soldados, profanaron la Iglesia. Colocando heces fecales en el Sagrario vacío.

El General Vargas, Eulogio Mendoza y Jesús Ocampo las llevaron a pie, y al hacer escala en Mezquitic el 17 de enero de 1928, éste era ya pueblo fantasma, abandonado y quemado por los cristeros. Allí pernoctó aquella caravana de cautivas y al amanecer emprendieron de nuevo la caminata. Donde Carmelita ya no iba con ellas.

Carmelita había discutido con el General Vargas, donde según los testimonios de sus compañeras, fueron separadas después de aquella discusión.

Se dice que tras resistirse a los abusos del general Vargas, fue asesinada de dos machetazos y, según el relato, de una puñalada más, enterrándola en posición sedente entre la tierra que conformaba el patio de la escuela primaria Josefa Ortiz de Domínguez, en el pueblo de Mezquitic. Mismo lugar donde hoy se encuentran las oficinas del dif municipal.

Al regresar a donde las prisioneras y demás soldados, los oficiales mintieron sobre su paradero diciendo que se había fugado.

Sus restos fueron descubiertos 35 años después de su martirio, el 8 de febrero de 1963, durante la remodelación de la escuela Josefa Ortiz de Domínguez, ubicada en la calle Ramón Corona, donde encontraron en la letrina un cuerpo mutilado, con la cabeza suelta, rota la cervical, con un crucifijo y una medalla de la Asunción, que sirvieron como prueba material para identificar que aquella osamenta correspondía a Carmelita Robles.

Cuando las personas de Huejuquilla se enteraron de que sus restos habían sido localizados, se vivió una inmensa romería de gente que vino desde Huejuquilla a Mezquitic para trasladar sus restos, el cura Medina celebró una solemne misa de acción de gracias. Una de sus compañeras, que vivia en Mezquitic, ayudó en la identificación de sus restos.

Hoy sus restos descansan en la iglesia de San Diego de Alcalá, en la población de Huejuquilla el Alto.

A pesar de esto, Carmen no ha sido reconocida por las autoridades eclesiásticas para su beatificación ni canonización para reconocer su santidad. Esperemos que en el centenario de su martirio haya iniciativa local para llevar su caso ante el papa y se reconozca y se venere a Carmen por su coraje y testimonio durante la cristeada.


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