08/09/2026
LOS SÁNCHEZ, ¿INCANZABLES ORGANIZADORES O CRISTEROS DESMEDIDOS?
A 100 años de la guerra cristera en la región, muy poco se habla de estos personajes que tuvieron mucha influencia en este conflicto.
Francisco, (no aparece en la primera imagen) Vicente, Plácido y José Sánchez, acompañados del Mayor Pasillas en Peñitas, Valparaíso, Zacatecas, durante la primera fase de la Guerra Cristera en el Norte de Jalisco y Sur de Zacatecas.
La rebelión en esta región fue obra de rancheros y de algunos curas “rancheros” sin relación con la Liga y menos aún con el Obispado de la diócesis. Era el producto de una sociedad que se veía amenazada ante los abusos de los gobiernistas y los agraristas, que buscaban aprovecharse de las nuevas leyes para reprimir a los campesinos. Pues desde el primer momento, los agraristas se convirtieron en elementos hostiles y al servicio del gobierno, abriendo una brecha de odio que duraría años, como el caso de los Sánchez, de Valparaíso y Mezquitic.
Según uno de los documentos de Aurelio Acevedo, se dice que Vicente fue uno de los 21 iniciadores del movimiento cristero el 22 de agosto de 1926, en compañía del padre Adolfo Arroyo y el padre Herculano Cabral, de Adjuntas. En cambio, Francisco estuvo con Quintanar en el intento de liberación del sacerdote Batis, en Chalchihuites.
Los iniciadores tachaban de “Judíos” y de “Socialistas” a los gobiernistas, y creían que merecían la muerte por hacer mucho mal a la sociedad y a los valores cristianos.
Pepe, de Nostic, alcanzo el grado de Subteniente, el que sigue el de Teniente y Capitanes los dos mayores; todos pertenecieron al 3r. Escuadrón del Regimiento de Valparaíso, del que era comandante Vicente, al mando de Pedro Quintanar.
Por motivos de conveniencia para el mando, Vicente fue nombrado Jefe de la Defensa Regional de Valparaíso, pues aunque el puesto era del Cap. 2o., fue preferido en este caso el primero por su energía en el cumplimiento de la Ordenanza ya que, según los escritos de Aurelio, fue un “perseguidor incansable de las modas inmorales y de los amasiatos”.
Si otros no hubieran tenido mayor ascendiente, los Sánchez habrían sido los Jefes del Regimiento por su actividad. Solo Vicente y Pepe sobrevivieron a la 2a. etapa de lucha, en la década de los 30s.
Aurelio Acevedo en sus escritos pinta a los Sánchez como incansables organizadores, constantes, valientes y sacrificados, sin embargo, en la región son recordados como asesinos y delincuentes por los atropellos realizados en nombre de Cristo Rey y su odio desmedido hacia los gobiernistas.
Uno de los ataques más controvertidos fue el ataque de Vicente cuando entraba en la San Nicolás Mining Company, ubicada en Vacas, Zacatecas, secuestrando al gerente, quien pagó 9 mil pesos de rescate y “puntillas” para herrar, mismos recursos que fueron destinados para financiar la rebelión.
En otra ocasión, después del segundo ataque a Mezquitic en 1928, Pepe Sánchez ejecutó a un connotado gobiernista de los que se refugiaron en Jerez después de la caída de Mezquitic, de nombre Isidoro Fernández. A pesar del peligro, acudió a Nostic al conocer la enfermedad de su hijo; allí fue apresado y ejecutado por Pepe. Su hija pagó las balas para que lo fusilaran y no lo colgaran.
Por estos motivos, Pepe se hizo de muchas enemistades en la región. Algunos testimonios pintan a Pepe como un psicópata paranoico, de talla baja, tez trigueña y de voz ladina, incluso algunos testimonios dicen que tenía una voz fina y chillona (calificándola como voz de pito de calabaza), a manera de hacerlo ver insignificante.
Después de los arreglos, el oficio de indulto ya se había entregado a muchos de los cristeros, muchos habían depuesto las armas para ser cambiadas por utensilios de labranza. Sin embargo un oficio no detuvo las enemistades y el resentimiento en su contra por sus acciones.
Pepe no contaba con estudios, no sabía leer, incluso se dice que no podía parar su miedo después de los arreglos y que se escudó convirtiéndose en un salteador de caminos. Comentan que a la menor provocación presumía su indulto como gran triunfador, engrandeciéndolo, hasta que alguien lo enteró de su contenido.
- ¿Pepe, no se da cuenta de lo que dice su oficio? Mire atienda, y se lo citaron textualmente “Se otorga el presente indulto al C, José Sánchez, al muy jijo de la…”
Obviamente no toleró la ofensa, aunque no tenía madre, le pudo mucho la mentada hecha pública, se hizo aparente su coraje, cavilando en sus adentros. Dicen que después de aquella ocasión se perdió y no se le dejó ver en la región por algún tiempo, pues los comentarios hacia el eran de burla y de compasión por su analfabetismo.
Durante ese tiempo se dedicó a juntar a su gavilla, a los que despectivamente las gentes de los pueblos vecinos se referían como “huicholes, sotoleros y delincuentes”.
Se cree esta fue la razón que detonó su sed de venganza hacia el gobierno durante la segunda cristeada, convocada por Lauro Rocha y Aurelio Acevedo.
Se cometieron muchas atrocidades y usaron el movimiento para justificarlas. Dicen que los del gobierno arrasaban con todo, con partidas de reses de los cristeros para financiarse, y no conformes, se llevaban a las jovencitas, animales, puercos, gallinas y el maíz de las trojes para matar de hambre a los alzados. Y el mismo caso con los cristeros, que amenazaban a los campesinos que se negaban a colaborar con ellos o entregar sus bienes para financiar esta guerra, colgándolos.
Del general Anacleto López también se cuenta barbaridades, entre ellas el hecho de haber quemado vivos en la plaza de armas de Jerez a un Cura y su madre, de la que su único delito fue pedir clemencia por su hijo.
Pepe también es recordado por aliarse con los cristeros de San Sebastián en la segunda cristeada, al mando de su compadre Juan Bautista, con los que se alió para dar muerte a Apolonio González y su hermano Pablo, y también a Griseldo Salazar, gobiernistas de Mezquitic, con la excusa de que querían robarles sus tierras a los indígenas para formar ejidos, pues recordemos que el gobierno había prometido tierras a los que ayudaran a combatir a los cristeros, pero se cree que fue más por la ofensa que le habían hecho.
Pero Pepe se convirtió en un actor clave durante esta segunda fase de la guerra, uno de los sucesos más importantes fue el 17 de noviembre de 1936 cuando incursionaron los cristeros al mando de Pepe Sánchez hasta el Mezquital, en Durango, donde sucedió la Batalla de La Soledad, donde la Reserva Indígena de Santa María Ocotán derrotó a los cristeros de José Sánchez y se reportó el fallecimiento del comandante cristero Juan Andrés Soto.
De lo que sabemos de Pepe Sánchez, es que en su retiro de sus acciones bélicas vivió en paz en Guadalajara Jalisco, sirviendo en un templo católico, comulgando a diario, arrepentido de todo el daño que hizo en la región.
De hecho, la muerte de Pepe está documentada en los milagros que sirvieron de prueba en la Canonización del Padre Pro.
Según un relato, en una de las intervenciones bélicas de Pepe, se vio en inminente riesgo de muerte, y lleno de fervor invoco su al Espíritu del Padre Miguel Agustín Pro, que intercediera por él, rogando al Padre: “Que le concediera la gracia de Morir en su lecho, arrepentido de todas sus faltas con todos los auxilios espirituales de nuestra Santa Madre Iglesia Católica”.
Siguen siendo bastantes las historias y los testimonios de muchas familias que abandonaron esta pobre región a causa de los actos cometidos por los cristeros, que afirmaban que Mezquitic era un pueblo apóstata y que debía sufrir el castigo Divino por su infidencia, y que propició a que el pueblo fuera prácticamente destruido y abandonado en consecuencia, obligando a muchos de los pobladores a huir a lugares remotos de la sierra o lugares donde no hubiera presencia de Cristeros, ya fuera Fresnillo, Jerez, Tepic, Aguascalientes, donde había más gobierno, incluso hay testimonios de personas que se fueron huyendo caminando hasta Torreón, para no sabes nada de esta guerra que tanto perjuicio hizo a sus familias por estos mismos motivos.
Da clic en las imágenes para conocer el corrido de uno de estos trágicos incidentes.