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Operación Barbarroja, Objetivo LeningradoCuando comenzó la planificación de Barbarroja, Leningrado, segundo centro indus...
08/10/2026

Operación Barbarroja, Objetivo Leningrado

Cuando comenzó la planificación de Barbarroja, Leningrado, segundo centro industrial más importante de la Unión Soviética y cuna de la Revolución, fue considerado un objetivo principal, pero no se trataba de tomar la ciudad. Dentro del marco del “plan del hambre” alemán, se esperaba que murieran más de veinte millones de ciudadanos soviéticos, principalmente los habitantes de las zonas urbanas, para permitir la exportación de grandes cantidades de productos agrícolas al resto de Europa. Así, Leningrado, con una población de más de tres millones de personas, sería destruida, y sus habitantes morirían de hambre o serían expulsados a Siberia mientras la ciudad era arrasada.

Las conversaciones en torno a una posible invasión de la Unión Soviética empezaron en serio en las últimas semanas de 1940, bajo el nombre en clave original de Otto. El 5 de diciembre, el general Franz Halder, jefe de Estado Mayor del OKH, apuntó en su diario un resumen de los objetivos generales debatidos en la última conferencia con Adolf. Había que ganar territorio suficiente como para prevenir ataques aéreos contra Alemania en el futuro, y las fuerzas soviéticas debían ser aplastadas cerca de la frontera.

El ruso es inferior —escribió Halder—. Su ejército carece de liderazgo. Resulta cuestionable que los jefes militares hayan aprendido lo más importante de sus experiencias recientes. La nueva orientación interna del Ejército ruso no será mejor en primavera [de 1941].
En primavera tendremos una posición perceptiblemente mejor en liderazgo, material, tropas, mientras que los rusos estarán en un inconfundible punto más bajo.
En cuanto el Ejército ruso haya sido golpeado una vez, el desastre final será inevitable.
En cualquier ofensiva contra el Ejército ruso uno debe evitar el peligro de empujarlos sin más hacia atrás. Debemos utilizar métodos de ataque que troceen sus fuerzas y permitan su destrucción por partes. Se debe crear una posición de partida que permita el uso de operaciones de cerco a gran escala. Cuando los rusos sean golpeados por estos atrevidos ataques, llegará un momento en que… las redes de desplazamiento y comunicaciones se derrumbarán, lo que provocará una desorganización total.

El 18 de diciembre Adolf emitió la directiva número 21, un documento que esbozaba el modo en que los alemanes iban a proceder contra la Unión Soviética, confirmando muchos puntos debatidos con Halder y otros durante las jornadas precedentes.

Hay que destruir el grueso del Ejército ruso en el oeste del país por medio de audaces operaciones, enviando profundas cuñas acorazadas, y es necesario evitar la retirada de unidades aún capaces de combatir hacia la vastedad del interior del territorio ruso.
Una rápida persecución nos llevará a alcanzar una línea desde la que la Fuerza Aérea rusa ya no será capaz de atacar el territorio del Reich alemán. El objetivo último de la operación es protegernos de la Rusia asiática sobre un frente que seguirá la línea general Volga-Arcángel. Entonces, si fuera necesario, las industrias que le queden al país en los Urales podrán ser eliminadas por la Fuerza Aérea Alemana.
El área de operaciones está dividida en una mitad sur y una norte por los pantanos del Prípiat. El punto de máximo esfuerzo será la mitad norte, donde se desplegarán dos grupos de ejército. El más meridional de los dos —en el centro de la totalidad del frente— tendrá la misión de penetrar las defensas desde la zona en torno y al norte de Varsovia con formaciones acorazadas y motorizadas excepcionalmente fuertes, y de destruir las fuerzas enemigas en Bielorrusia. Esto creará una situación que permitirá que potentes formaciones de tropas móviles giren hacia el norte. Entonces estas cooperarán con el Grupo de Ejércitos Norte —avanzando desde Prusia oriental en la dirección de Leningrado— para destruir las fuerzas enemigas en la zona de los países bálticos. Solo tras haber completado estas operaciones ofensivas, que irán seguidas por la captura de Leningrado y Kronstadt, se iniciarán nuevos ataques con el fin de ocupar Moscú, el n**o de comunicaciones y centro de producción de armamento más importante.
Solo un colapso sorprendentemente rápido de la capacidad de resistencia rusa podría justificar un intento de ocupar ambos objetivos a la vez.

Fuente: Desperta Ferro Ediciones. (2024). Barbarroja (III): El Grupo de Ejércitos Norte

En la imagen: Artilleros alemanes con una ametralladora MG 34 en una posición cerca de Leningrado.

Para los defensores de Stalingrado no hay más territorio al otro lado del Volga.El 2 de octubre, los alemanes atacaron l...
08/10/2026

Para los defensores de Stalingrado no hay más territorio al otro lado del Volga.

El 2 de octubre, los alemanes atacaron los tanques de almacenaje de petróleo de la orilla situados precisamente encima del cuartel general de Chuikov. Los tanques no estaban vacíos después de todo. Los impactos directos de las bombas y obuses alemanes los incendiaron. El petróleo ardiendo se deslizó por la ladera de la montaña, alrededor del cuartel general y por el río. Sólo funcionaba el transmisor de radio. «¿Dónde están?», repetía la señal del cuartel general del frente de Stalingrado. Finalmente llegó la réplica: «Estamos donde hay más fuego y humo».

Durante la primera semana de octubre, Chuikov claramente había comenzado a preguntarse si serían capaces de defender la franja rápidamente decreciente en el margen del río. Todo dependía de la travesía del Volga. Sabía que sus muy maltrechos regimientos habían inflingido fuertes bajas a los alemanes, pero el resultado de la batalla dependía tanto del temple como de los recursos. No tenían más alternativa que seguir el lema del 62.° ejército: «Para los defensores de Stalingrado no hay más territorio al otro lado del Volga». Este se había convertido realmente en un juramento sagrado para muchos soldados. Uno de los más famosos actos de valor aconteció en este momento en la parte sur del distrito fabril, cuando los tanques alemanes avanzaban sobre una posición defendida en las ruinas de una escuela por un destacamento de la infantería de marina adscrito a la 193.ª división de fusileros. Se habían quedado sin granadas antitanque, de modo que el marino Mijail Panikako empuñó dos bombas de petróleo. Cuando se posicionaba para lanzar la primera, una afortunada bala alemana la destrozó en sus manos, envolviéndolo en llamas. Se tiró hacia delante cubriendo los pocos metros que quedaban y se lanzó contra el costado del tanque, estallando la otra bomba como una bola de fuego sobre la cubierta del motor detrás de la torreta.

Los comandantes alemanes estaban también alarmados. Sus hombres estaban exhaustos y la moral sufría. Los soldados de la 389.ª división de infantería, por ejemplo, no ocultaban sus ansias de ser destinados de nuevo a Francia debido a las fuertes bajas que habían padecido. Los cementerios alemanes de guerra tras las líneas estaban creciendo cada día. Aquellos que escucharon el discurso de Adolf el 30 de septiembre desde el Palacio de los Deportes de Berlín no se sintieron animados cuando se jactó de que las potencias aliadas no apreciaban los logros alemanes, sobre todo sus avances desde el Don hasta el Volga. Una vez más lanzando el guante al rostro del destino, Adolf insistía en que «nadie nos sacará de ese lugar».

Fuente: Stalingrado de Antony Beevor (2000)

En la imagen: Ilustración del soldado soviético Mijaíl Panikaja (Mikhail Panikakha) durante la Batalla de Stalingrado el 2 de octubre de 1942.

Operación Barbarroja, el plan defensivo de LeningradoEn mayo de 1941 se ordenó al Distrito Militar de Leningrado —respon...
08/10/2026

Operación Barbarroja, el plan defensivo de Leningrado

En mayo de 1941 se ordenó al Distrito Militar de Leningrado —responsable de una amplia región, que se extendía a lo largo de la totalidad de la frontera finlandesa hasta el mar de Barents, al norte— que elaborara dos documentos, sobre las defensas terres tres y aéreas de la ciudad y de toda la región. Para entonces la Unión Soviética ya había anexionado los tres Estados bálticos, lo que planteaba una nueva serie de problemas. Por un lado, la frontera sudoeste, susceptible de ser atacada, se hallaba varios cientos de kilómetros más lejos; pero por otro las defensas preparadas sobre la frontera anterior a la absorción de estos Estados habían perdido su valor. Los planes que diseñó el teniente general Markián Popov, comandante en jefe del Distrito Militar de Leningrado, se basaron en premisas erróneas. En primer lugar, los estrategas soviéticos esperaban que si Alemania decidía atacar los preparativos serían claramente visibles al menos diez días antes del inicio de las hostilidades, lo que permitiría la movilización completa de las fuerzas fronterizas. En segundo lugar, en el caso de Leningrado se asumió que el Distrito Militar Especial del Báltico detendría el avance enemigo, por lo que los combates defensivos a librar serían pocos. Los plazos otorgados por Timoshenko para la elaboración de estos documentos hicieron inevitable que los planes de Popov carecieran del detalle necesario, y cuando se inició la invasión alemana aún quedaba mucho por completar.

En todo caso, dicha planificación definió la misión del Distrito Militar de Leningrado con los siguientes puntos:

• Evitar la invasión terrestre y aérea del territorio del Distrito.
• Defender firmemente las regiones fortificadas y las defensas de campaña a lo largo de la línea fronteriza del Estado.
• Desde el noveno día de la movilización, aceptar la responsabilidad de defender la costa de la República Socialista Soviética de Estonia.
• Asistir a la Flota Bandera Roja del Báltico en el cierre del acceso de las fuerzas navales enemigas al golfo de Finlandia.
• Determinar, en el momento adecuado, la naturaleza de las fuerzas enemigas, sus concentraciones y agrupaciones, por todos los medios de inteligencia disponibles en el Distrito.
• Obtener la superioridad aérea por medio de operaciones activas, destruir y desorganizar las concentraciones y despliegues de fuerzas enemigas por medio de poderosos ataques, principalmente contra centros de ferrocarril, zonas de etapa y agrupaciones de fuerzas.
• Prevenir asaltos aerotransportados y actividades de diversión en el territorio del Distrito.
• Si las condiciones son favorables, todas las fuerzas defensoras y las reservas de los ejércitos y del distrito deberán estar preparadas para asestar un golpe decisivo al enemigo de acuerdo con las órdenes de la Stavka.

Con el fin de cumplir este ambicioso borrador, Popov tenía la intención de desplegar sus fuerzas en una serie de sectores diferenciados. Dos ejércitos, el Decimocuarto y el Séptimo, protegerían Múrmansk, en el norte, y la frontera con Finlandia hasta el lago Ládoga. La distancia del mar de Barents al Ládoga es de 890 km en línea recta, pero resultaba razonable pensar que dos ejércitos serían capaces de cubrir esta zona ya que en aquella región densamente boscosa había pocas carreteras y cualquier invasión desde Finlandia o la Noruega ocupada por los alemanes iba a enfrentarse a enormes dificultades logísticas para concentrar hombres y material suficientes para una campaña sostenida. Es posible que la frontera en torno a Víborg fuera más importante, y este sector fue asignado al Vigesimotercer Ejército, que debía evitar que los finlandeses revirtieran lo ganado en la Guerra de Invierno. Más al sur, la costa del Báltico hasta Tallin estaría bajo el control del LXV Cuerpo de Fusileros, que fue puesto bajo el control del Distrito Militar Especial del Báltico en víspera de la invasión alemana.

Además de estas fuerzas, Popov reservó tres divisiones de fusileros y las dos divisiones del I Cuerpo Mecanizado bajo su control personal. La esperanza era, una vez que las fuerzas del Distrito Militar Especial del Báltico hubieran embotado el avance inicial alemán, poder desplegar estas y otras unidades para lanzar exitosas contraofensivas que expulsaran al Ejército Alemán. Pero el énfasis principal de la planificación de Popov estaba en la defensa contra un ataque finlandés. Su proyecto apenas pretendía emplear los recursos del Distrito Militar de Leningrado para oponerse a un avance alemán desde el sudoeste, y por ello las defensas principales estaban orientadas hacia el istmo de Carelia y más al norte, prestándose poca atención a las que estaban orientadas hacia el sudoeste, región subordinada, a efectos prácticos, al Distrito Militar Especial del Báltico.

Fuente: Desperta Ferro Ediciones. (2024). Barbarroja (III): El Grupo de Ejércitos Norte.

En la imagen: Los tanques pesados KV-1 salen del edificio del Estado Mayor hacia la plaza Uritsky (actualmente plaza del Palacio), dirigiéndose hacia el frente. Autor: Boris Kudoyarov

07/10/2026

Contenido histórico sin apología política/Historical content without political apology.

Combates en los suburbios de Stalingrado, se puede apreciar en las tomas el famoso elevador de granos stalingrado, en el cual se libraron encarnizados combates a mediados de septiembre.

Video vía: "The German Newsweek". El noticiero alemán, este noticiero fue uno de los aspectos más importantes de la propaganda alemana durante la guerra. Estos noticieros se realizaron para presentar la guerra de manera favorable a los alemanes, incluso cuando el rumbo de la guerra se volvió claramente en su contra después de 1943. Incluso en 1945, todavía intentaban generar un sentimiento de resistencia y asegurar a la población que Alemania era capaz de continuar su defensa.

Este es el número 629, publicado el 23 de septiembre de 1942.

Fuego, Escombros y el Volga: La Batalla por la Zona Industrial de EstalingradoEl cuartel general del VI ejército sabía q...
07/10/2026

Fuego, Escombros y el Volga: La Batalla por la Zona Industrial de Estalingrado

El cuartel general del VI ejército sabía que, con el invierno aproximándose, no había tiempo que perder. Incluso antes de que la Plaza Roja y los grandes silos al sur del Tsaritsa fueran tomados, comenzaron a prepararse para dar un golpe devastador en la mitad norte industrial de la ciudad.

Chuikov había trasladado su nuevo cuartel general a la orilla del río Volga, 800 m al norte de las metalisterías Octubre Rojo, temprano en la mañana del 18 de septiembre. Los oficiales de su estado mayor habían escogido un sitio no protegido justamente bajo un gran tanque de almacén de petróleo que suponían estaba vacío.

Se hicieron grandes esfuerzos para trasladar más municiones y vituallas por la noche, así como refuerzos que desembarcaron en la orilla detrás de las plantas Octubre Rojo y Barrikadi. El personal no indispensable que podía ser utilizado mejor en otras partes fue evacuado. La mayoría de las defensas antiaéreas alrededor de la estación eléctrica de Stalingrado había sido abatida y sus municiones destruidas, de modo que las jóvenes de los contingentes artilleros que quedaban fueron retiradas al otro lado del Volga el 25 de septiembre, y reasignadas a otras baterías en el margen oriental.

El domingo 27 de septiembre, a las 6.00 (hora alemana), la ofensiva se abrió con un concentrado bombardeo de los Stukas. A medida que los Stukas despegaban, uno por uno, lanzándose al ataque con sus sirenas silbando, sus formas de gaviotas eran negras siluetas contra el amanecer otoñal. En tierra, un total de dos divisiones blindadas y cinco divisiones de infantería avanzaban para aplastar el principal saliente triangular que asomaba hacia el oeste desde la orilla del Volga.

El 62.° ejército se adelantó al empuje inicial de la operación alemana, al norte del Mamaev Kurgan, con varios destructivos ataques en el flanco sur. Éstos parecían confirmar las sospechas excesivas de algunos oficiales del estado mayor alemán de que encargados de señales rusos se habían deslizado en su territorio e interceptado las líneas alemanas. No podían aceptar que la preparación de su ataque hubiera sido tan evidente.

El principal esfuerzo soviético había sido preparar obstáculos antitanque y densos campos de minas frente a las principales fábricas que se extendían 8 km hacia el norte a partir del Mamaev Kurgan: la planta química Lazur («Azure»), las metalisterías Octubre Rojo, la fábrica de armamento Barrikadi y la fábrica de tractores de Stalingrado.

A la mañana siguiente, lunes 28 de septiembre, la Fuerza Aérea Alemana concentró sus ataques en el margen occidental y en la navegación del Volga para destruir el único medio de aprovisionamiento del 62.° ejército. Los cañones antiaéreos de la flotilla del Volga tenían tanta actividad en ese período que el estriado se había desgastado rápidamente. Cinco de las seis lanchas de aprovisionamiento quedaron gravemente dañadas. Chuikov suplicaba un mayor apoyo del 8.° ejército del aire, para mantener a raya a la Fuerza Aérea Alemana, mientras lanzaba regimientos adicionales al contraataque para recuperar la cumbre del Mamaev Kurgan. Forzaron a los alemanes a retroceder, pero la cumbre propiamente dicha terminó como una tierra de nadie entre ambos bandos. La tarea vital para Chuikov era impedir que los alemanes la utilizaran como una base para el fuego de artillería, desde donde podrían controlar el norte de Stalingrado y los pasos del río. Esa noche, Chuikov y su estado mayor pudieron sentir cierto alivio al ver que lo peor había sido evitado, pero sabían que la pérdida de embarcaciones era seria. Miles de heridos yacían en las orillas del río, sin ser evacuados, y las tropas en las líneas del frente pronto se quedarían sin municiones ni vituallas.

El martes 29 de septiembre, los alemanes comenzaron a aplastar el vértice del restante triángulo de territorio soviético. La aldea de Orlovka fue atacada desde el oeste por una parte de la 389.ª división de infantería, y desde el nordeste por la 60.ª división de infantería motorizada. La resistencia de las tropas soviéticas, inferiores en número, era tan desesperada que un cabo de al 389ª escribió a su familia: «No puedes imaginar cómo defienden Stalingrado, como perros».

Los ejércitos soviéticos en el norte atacaron otra vez al XIV cuerpo blindado el 30 de septiembre. La 60.ª división de infantería motorizada y la 16.ª división blindada aseguraban haber destruido entre ambas setenta y dos tanques, en un «importante éxito defensivo» contra por lo menos dos divisiones de fusileros y tres brigadas de tanques soviéticas. El costoso ataque del frente del Don no desvió demasiado la presión sobre Orlovka ni sobre las plantas industriales, pero contribuyó a ralentizar la eliminación del saliente de Orlovka, un proceso que al final llevó a los alemanes casi diez días.

La 24.ª división blindada, la mayor parte de la 389.ª división de infantería y la 100.ª división de cazadores avanzaron hacia las metalisterías Octubre Rojo y hacia la fábrica de cañones de Barrikadi, «la confusa maraña de una zona industrial totalmente destruida», como definió un cazador el enorme complejo, en donde casi todas las ventanas y techos habían quedado hechos añicos con el bombardeo, y la herrumbrada maquinaria era irreconocible de tan retorcida que estaba. «Ya estaban cayendo los primeros camaradas. Los gritos pidiendo camilleros aumentaban. Los disparos arreciaban, pero no sólo en el frente, ahora también venían de ambos lados». Las bombas de la artillería rusa y las explosiones de bombas de mortero también causaban fuertes bajas tanto por la metralla como por los fragmentos de piedra que se desprendían de los escombros.

Al día siguiente, para acelerar el ataque contra el complejo Octubre Rojo, Paulus ordenó a la 94.ª división de infantería y a la 14.ª división blindada que subieran desde el sector sur de la ciudad. En el lado ruso, también el 62.° ejército, muy presionado, recibió algunos refuerzos urgentemente necesarios cuando la 39.ª división de guardias fusileros del general Stepan Guriev cruzó el Volga. Fue enviada directamente a reforzar la línea a la derecha de los talleres Octubre Rojo. Otra división de refresco, la 308.ª división de fusileros, una segunda formación integrada principalmente por siberianos, también comenzó a cruzar el Volga, pero estas adiciones apenas si compensaban las bajas ya sufridas.

Chuikov pronto se vio ante un peligro inesperado. El 1 de octubre, la 295.ª división de infantería se infiltró en los barrancos en el flanco derecho de Rodimtsev. Sus guardias contraatacaron fieramente, emboscándolos de cerca, con metralletas y granadas. Pero durante la noche, un gran grupo de la infantería alemana pasó a través del principal desagüe que corría por el barranco de Krutoi, y llegó al margen del Volga. Viró al sur y atacó la retaguardia de la división de Rodimtsev. Esta incursión coincidió con otra irrupción por la derecha. Rodimtsev reaccionó rápidamente, ordenando a todas las compañías sobrantes realizar un contraataque por sorpresa, y la situación se salvó.

Fuente: Stalingrado de Antony Beevor (2000)

En las imágenes:

Un Schützengruppe (Grupo de Cobertura) apoyado por un Sturmgeschütz III Ausf.F armado con un cañón (StuK 40 L/43) largo de 75mm (también conocido como Sturmgeschütze 40) a la espera de órdenes para avanzar a través de los terraplenes del ferrocarril y las bobinas de alambre dispersas. Imagen coloreada por Facundo Colourised del grupo FGF Colourised.

Hay un ascensor más adelante! Fotografías famosas, una de las cuales apareció en las páginas de la revista alemana Signal y se convirtió en un símbolo de las luchas callejeras en Stalingrado en Occidente. Aquí también se filmaron extractos de noticieros incluidos en la colección militar Die Deutsche Wochenschau No. 629.
El cráter de la bomba aérea se encontraba en la calle Vokzalnaya, y delante se veía la silueta de la estación Stalingrado-II (estación Tijoretsky). La lente del corresponsal de guerra capturó a su colega (en la esquina inferior derecha de la foto superior).
En la fotografía se ven a soldados de la 24.ª División Panzer en el cráter de una bomba aérea, los dos soldados que están en frente portan subfusiles MP40 y el de la izquierda se a hecho con un subfusil Ppsh-41 soviético. En el medio abajo se encuentra el fotógrafo Geller, quien en ese momento capturó una de las más famosas fotografías de la batalla de Stalingrado.
Créditos: Bundesarchiv (Archivos Federales Alemanes) 101I-218-0525-27. Autor: Sautter, verano de 1942. Información y color a la imagen por Facundo Colourised FGF Colourised.

07/10/2026

¿$600 pesos la casa del terror? mejor camino en la madrugada por todo Neza o Ecatepec

07/10/2026

El TOS-1 Buratino y su variante moderna, el TOS-1A Solntsepyok, son sistemas lanzacohetes múltiples pesados de calibre 220 mm de origen soviético/ruso, célebres por emplear munición termobárica. A nivel técnico, las fuerzas armadas rusas no los clasifican como artillería convencional, sino como "lanzallamas pesados".

Su diseño combina el blindaje masivo y la movilidad de un chasis de tanque T-72 o T-90 con un bloque superior de tubos lanzadores. El apodo "Buratino" proviene de la versión rusa de Pinocho, debido a la prominente forma alargada de su compartimento de cohetes.

Las municiones termobáricas, también conocidas como bombas de vacío, armas de aerosol o explosivos de combustible-aire, son un tipo de munición química de alta potencia que utiliza el oxígeno del aire circundante para generar una explosión sostenida de calor extremo y una onda expansiva de larga duración.
A diferencia de los explosivos convencionales, que contienen aproximadamente un 75 % de agentes oxidantes y solo un 25 % de combustible, una bomba termobárica contiene casi un 100 % de combustible. Esto las hace significativamente más destructivas que las municiones tradicionales de un tamaño equivalente.

Operación Barbarroja, Leningrado planes de defensa y ataquePor: Pritt ButtarEn 1941, la ciudad de Leningrado —anteriorme...
07/10/2026

Operación Barbarroja, Leningrado planes de defensa y ataque
Por: Pritt Buttar

En 1941, la ciudad de Leningrado —anteriormente conocido como San Petersburgo y después Petrogrado— aún se estaba recuperando de años de sufrimiento. durante la guerra civil rusa los inviernos habían sido tiempo de hambrunas regulares, y la urbe había sufrido las purgas estalinistas de la década de 1930. sin embargo, como “cuna de la revolución” seguía siendo de vital importancia para el régimen, y no solo por razones políticas, también era el segundo centro industrial más importante de la unión soviética.

Su defensa siempre había sido una prioridad, incluso para el Gobierno del zar, que durante la Primera Guerra Mundial desplegó campos de minas en la costa de Letonia y Estonia, y en el golfo de Finlandia para contener una eventual expedición anfibia, que al final sí tuvo lugar, pero contra un objetivo más modesto como fueron las grandes islas de la costa estonia. Su éxito confirmó los temores del zar sobre la vulnerabilidad de su capital. La caída de la Rusia imperial llevó al surgimiento de Finlandia y de los Estados bálticos, de modo que al peligro de asalto desde el mar se sumaban potenciales enemigos fronterizos. Así, según se acercaba el final de la Guerra Civil Rusa –durante la cual un ejército blanco había llegado a los arrabales de la urbe desde la cercana Estonia– los planificadores militares soviéticos empezaron a plantearse seriamente el modo de defender Petrogrado, que poco después se convertiría en Leningrado.

Durante el periodo de entreguerras las fuerzas militares soviéticas se organizaron en distritos militares que, una vez iniciada una movilización, tenían que convertirse en frentes formados por varios ejércitos. A lo largo de las décadas de 1920 y 1930 el Distrito Militar de Leningrado tuvo una serie de comandantes ilustres y fue el lugar en que la Unión Soviética llevó a cabo buena parte de sus experimentos e innovaciones militares. También fue allí donde, a finales de 1939, el Ejército Rojo se enfrentó a su primera prueba desde la Guerra Civil.

Finlandia, que había sido parte del imperio del zar, se separó como consecuencia de las revoluciones de 1917 y, a pesar de una lenta mejora en las relaciones diplomáticas entre ambos países, Stalin siempre desconfió de su vecino del norte, refiriéndose al Gobierno de Mannerheim como fascistas en los que no se puede confiar. El problema es que la frontera se hallaba tan solo a 32 km de Leningrado y, cuando las negociaciones para desplazarla fracasaron, Stalin desencadenó la que sería conocida como la Guerra de Invierno. La contienda puso de manifiesto todas las debilidades del Ejército Rojo, pero al final los soviéticos consiguieron penetrar las defensas de los finlandeses, que a primeros de marzo tuvieron que pedir la paz. Los términos de la misma fueron severos: además de desplazar la frontera a una distancia significativa de Leningrado la Unión Soviética se hizo con el control de Víborg. Entretanto, el Ejército finlandés había sufrido unas setenta mil bajas, mientras que las estimaciones de las que tuvo el Ejército Rojo van de las 207 000 a las 392 000.

REORGANIZACIÓN

Todo el mundo se dio cuenta de que la actuación del Ejército Rojo durante la Guerra de Invierno había sido mala, y que era necesaria una reorganización. Pese a enfrentarse con una enemigo que tenía pocas armas contracarro las fuerzas acorazadas no habían sido tan efectivas como se esperaba, perdiéndose tres mil quinientos carros de combate, aproximadamente la mitad de los desplegados, aunque lo más importante fue que en realidad solo trescientos dieciséis habían sido destruidos mientras que el resto habían sido inutilizados por el terreno o las averías.³ Las bajas de la aviación también habían sido muy elevadas, alrededor de un millar de aparatos, aunque menos de la mitad por la acción directa de los finlandeses y una vez más la razón fundamental fueron los problemas mecánicos. En general, hubo deficiencias en casi todos los aspectos de la organización.

En el proceso de reestructuración que siguió cada distrito militar recibió la orden de crear dos o más cuerpos mecanizados, cada uno de ellos formado por dos divisiones de carros de combate y una de fusileros motorizados. Cada una de estas grandes formaciones de tanques acabó desplegando unos trescientos setenta y cinco blindados, de modo que sobre el papel el cuerpo tenía treinta y seis mil hombres y un millar de carros de combate. Sin embargo, se llevaron a cabo pocas maniobras en las que participara la totalidad de alguno de ellos, por lo que fue imposible que los oficiales aprendieran el modo de coordinar una concentración de fuerzas semejante.

También la artillería necesitaba una reorganización. Si sus piezas eran bastante modernas, carecían de tractores. En la mayoría de los casos los regimientos tenían menos del 20% del equipo de remolcado necesario para ser plenamente móviles, y aunque esto mejoró durante la primera mitad de 1941, en vísperas de la guerra seguían teniendo menos del 38%.⁴ También había carencias críticas de radios y otros equipos de comunicaciones, así como de sistemas de localización de blancos y de control de fuegos. Y mientras que sobre el papel todos los cuerpos tenían aviones de observación, muy pocos disponían de ellos realmente, y apenas se había practicado su uso en misiones de dirección y corrección del tiro de la artillería. Incluso los propios artilleros estaban inadecuadamente entrenados, mientras que sus oficiales carecían de experiencia en la coordinación de fuego con otras unidades para ejecutar bombardeos concentrados. Tampoco se había practicado el fuego rápido contra los blindados enemigos.

La creación de divisiones y ejércitos, y equiparlos con armas, fue un enorme desafío para una Unión Soviética cuya base industrial seguía estando poco desarrollada en comparación con la de Alemania y otros países. Pero incluso si podían crearse las fuerzas previstas, iban a necesitar munición, que también escaseaba, y aunque el Estado Mayor General soviético hizo estimaciones sobre cuánta iban a necesitar en caso de guerra, en casi todos los casos las cantidades disponibles estuvieron por debajo de estos requisitos. En algunos casos, y en especial para armas como los cañones antiaéreos de 85 mm, las carencias de munición fueron tan agudas que fue imposible efectuar algún tipo de entrenamiento; y para empeorar la situación, se había prestado poca atención a las necesidades de transporte para traer la munición de los depósitos a las unidades del frente.

Si el Ejército Alemán tenía unidades de este tipo a nivel divisionario y superior, en el caso del Ejército Rojo estas apenas existían. Un informe redactado poco después del inicio de la guerra con Alemania destacaba esta debilidad.

Fuente: Desperta Ferro Ediciones. (2024). Barbarroja (III): El Grupo de Ejércitos Norte.

En la imagen: El mapa de la guerra de Invierno, cuando la URSS invadió FinlandiaEn 1939, la URSS invadió Finlandia y dio comienzo a la guerra de Invierno. El Estado nórdico terminó cediendo un 11% de su territorio. Ilustración de elordenmundial.com. (https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/mapa-guerra-invierno-finlandia/)

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