31/05/2026
Las cualidades naturales de los felinos salvajes como predadores poderosos y furtivos inspiraron en las sociedades mesoamericanas la creación de una simbología que resaltaba, metafóricamente, el poder político hereditario, la transformación de los gobernantes en sus naguales y su oficio como sacrificadores supremos.
Urcid Serrano, Javier, “El simbolismo del jaguar en el suroeste de Mesoamérica”, Arqueología Mexicana núm. 72, pp. 40-45. https://arqueologiamexicana.mx/mexico-antiguo/el-simbolismo-del-jaguar-en-el-suroeste-de-mesoamerica
📸 Izquierda: Escultura de cerámica que representa a un jaguar sedente y policromo. Piezas semejantes en cerámica o piedra se conocen en varias partes de Mesoamérica. Este ejemplar se encontró completo pero fragmentado en un basurero adyacente a la plataforma oeste del Edificio M de Monte Albán, Oaxaca. Cultura zapoteca. Clásico. MNA. Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Derecha: Vasija efigie con la representación de una mujer con un yelmo de jaguar y sentada sobre un signo de cerro o plataforma piramidal que tal vez aluda al concepto de "señorío". Cultura zapoteca Clásico Tardío. Museo Regional de Oaxaca. Foto: Ignacio Guevara / CNME, INAH
31/05/2026
El proceso para hacer una escultura de madera policromada es largo y complicado. En primer lugar, la madera pasa a manos del entallador, quien la modela según un diseño previo; después, se realizan los detalles; finalmente, el producto es perfectamente lijado. A partir de ese momento, la pieza pasa a manos del pintor, quien pone una capa de cola de conejo sobre la madera para sellarla; en algunos casos, pega una tela a la talla; posteriormente, pone varias capas de cola con blanco de España, como base para la policromía.
Entonces se pueden seguir tres procedimientos distintos, dependiendo de la región: en los casos del encarnado y policromado, usa pinturas al temple y al óleo; con la primera se imita la apariencia de la piel y con la segunda colores algunas zonas de la escultura; en el caso del dorado, agrega una capa de bol y cola, sobre la que se aplican las hojas de oro, mismas que, finalmente, puede cincelar, pintar o estofar.
Figura que representa probablemente a un apóstol. La escultura barroca subrayó el movimiento y la gesticulación para aumentar el dramatismo de las piezas. En este caso, la apariencia de realidad es resaltada aún más con la inclusión de ojos de vidrio y el acento en los detalles, como los dientes.
Sala Temática "Tallas". Museo de las Culturas de Oaxaca. Antiguo Convento de Santo Domingo, Oaxaca.
31/05/2026
La escultura en madera y policromada fue introducida en México durante el siglo XVI y se usó hasta mediados del siglo XIX.
Cada región interpretó, de manera distinta, la influencia de los estilos españoles; en Oaxaca, la escultura se caracterizó por la exuberancia de sus formas, por la buena calidad de la talla y por la perfección de sus estofados policromías y encarnados. Por otro lado, también se desarrolló una escultura popular de menor calidad técnica, pero de una gran expresividad. Con este procedimiento se construyeron y se tallaron relieves y esculturas exentas, las cuales tuvieron siempre una función dentro del culto católico, como imágenes devocionales. Los artesanos que tomaban parte en la colaboración de estos objetos eran: los entalladores, que diseñaban y armaban los retablos; los escultores, que se dedicaban a tallar las esculturas y los ornamentos de los retablos, y los pintores, quiénes se encargaban de dorar, estofar, policromar, y encarnar las esculturas ya talladas.
Este San Juan Evangelista formó parte de un retablo. La madera está tallada y estofada; el rostro muestra todavía la encarnación original.
Sala Temática "Tallas". Museo de las Culturas de Oaxaca. Antiguo Convento de Santo Domingo, Oaxaca.
31/05/2026
Señor Ocho Temblor
Esta urna zapoteca fue encontrada en el Edificio 6 (también conocido como complejo funerario) que está anexo a la Casa de los Altares en el área monumental de Atzompa, zona arqueológica que se relaciona con Monte Albán. Se trata de un individuo joven que está sentado con las piernas cruzadas y las manos sobre las rodillas. Sobresale su exuberante tocado de lagarto que incluye elementos representativos de una mariposa, lo que indicaría una naturaleza metamórfica del personaje.
📸 Fidel Ugarte Liévana
31/05/2026
Juan Rulfo, " Popocatépetl", 1940. '100 fotografías de Juan Rulfo' (Editorial RM, Fundación Juan Rulfo, México, 2010).
28/05/2026
Brasero dios joven del maíz
El brasero que nos ocupa combina elementos simbólicos del maíz con rasgos juveniles humanos. El artesano que lo elaboró destacó la forma ovalada de los ojos y el diseño de la banda frontal que cuelga de ambos lados de la cabeza y escogió incorporar otros rasgos importantes que relacionan a este elegante brasero con la representación del Dios del Maíz.
Brasero procedente de Yagul, Tumba 33. (200 a. C.),
Sala I Culturas Milenarias. Museo de las Culturas de Oaxaca. Antiguo Convento de Santo Domingo de Guzmán.
28/05/2026
Mascarilla de Xipe Totec (núm. 257).
Fue encontrada por mi esposa y es quizá la pieza más bella de las que estaban en la tumba. Representa al dios que los mexicanos llamaban Xipe Totec “nuestro señor el desollado” y parece que reproduce la carátula hecha con la piel de la víctima, con la que se cubría el rostro del sacerdote que encarnaba a este dios. En la máscara, los ojos están entrecerrados y la boca grandemente abierta, porque son los de la piel que cubre el rostro del personaje. Por esta razón se ve la boca abultada, aunque sin indicación de labios.
Los cuatro cordones que rematan en borlas, y se ven a cada lado de la cabeza, son los que servía para sostener la máscara de piel.
Colgando de la nariz, por medio de una argolla, lleva una nariguera absolutamente característica de este dios. Consiste en un cono del que salen bandas laterales con puntas en forma de cola de golondrina. Este cono y estas bandas se encuentran también en el tocado del dios y se llama entonces este adorno yopitzontli (tocado de Yopi), pues el nombre Yopi es otro de los que se le dan a Xipe Totec. La máscara lleva una pintura facial extraña, que no he encontrado en otras representaciones de Xipe que existen en piedras o en los códices. Parece esto indicar que la piel del rostro es la de una mujer. El adorno del dios se completa con unas orejeras en forma de discos y una venda que le ata el pelo. Este aparece de dos alturas distintas e indica que el que lleva la máscara es un guerrero, pues usa el copete (tzotzocolli) característico de los militares.
La máscara tiene cinco perforaciones, dos a cada lado de la cabeza, y otra en la barba. Las perforaciones no fueron hechas después de que el objeto fue fundido, sino en el momento de fundirlo.
Es difícil precisar el uso al que estaba destinada esta mascarilla, aunque indudablemente estuvo atada a una banda que servía de cinturón o para detener el cabello, o bien formó parte de un collar.
También puede haber sido utilizada como pinjante de un gran collar, pues vemos mascarillas de oro utilizadas en esta forma o haber sido el broche un cinturón, o maxtlatl. La perforación que tiene la mascarilla en la barba y el gollete que lleva en la cabeza, posiblemente sirvieron para pasar, por el primero, hilos de cuentas o cascabeles, utilizando el segundo para colocar plumas que formarían un penacho a esta máscara. La mascarilla es la representación más perfecta que conocemos del dios de los joyeros.”
Alfonso Caso, “Metales preciosos. Oro”, Arqueología Mexicana, núm. 41, El tesoro de Monte Albán. Catálogo visual. pág. 26, 27.
Sala III El Tesoro de la Tumba 7 de Monte Albán. Museo de las Culturas de Oaxaca. Antiguo Convento de Santo Domingo.
28/05/2026
Urna que representa un personaje sentado con las manos sobre las rodillas, porta maxtlatl con dos cuentas circulares, pulseras y collar de cuentas circulares, porta máscara bucal, orejeras, anteojeras. En el tocado se aprecia el glifo "turquesa" con un contenedor del que brota una figura fitomorfa acompañada del numeral 7. Cultura zapoteca.
Sala I Culturas Milenarias. Museo de las Culturas de Oaxaca. Antiguo Convento de Santo Domingo.
27/05/2026
Las hachas votivas prehispánicas son piezas depositadas en lugares sagrados con fines ceremoniales.
Pertenecientes al período Clásico, estos objetos se han encontrado en la región sur de Mesoamérica, que abarca desde el golfo de México hasta zonas tan distantes como El Salvador y Honduras. La mayoría de las veces, tienen formas delgadas y convexas, y constan de ornamentaciones que representan animales o cabezas humanas. Poseen una gran carga religiosa y, en algunos casos, se asocian con el ritual del juego de pelota prehispánico. Se les relaciona con los sacrificios humanos y con funerales realizados en honor a personajes de altos cargos, aunque también se utilizaban como ofrendas.
📸 Hachas talladas con representación humana y animal, de probable uso arquitectónico y ritual. Provienen de la zona del Istmo y de San Vicente Mazatán, Tehuantepec. (200-900 d. C.) Sala II Tiempos de Florecer. Museo de las Culturas de Oaxaca.
27/05/2026
La rodela azteca (Chimalli) del Museo Nacional de Historia es una obra emblemática y muy importante por numerosas razones. Se trata del único escudo ceremonial mexica que se encuentra en México, además de ser uno de los pocos ejemplares de arte plumario prehispánico que existen en el mundo. Su historia de vida es sumamente interesante debido al significado e importancia que este objeto ha tenido desde su origen, además involucra acontecimientos y personajes de gran relevancia para la Historia de México.
Una aproximación a la historia de vida de la rodela azteca (Chimalli) del Museo Nacional de Historia 📩 https://revistas.inah.gob.mx/index.php/digitales/article/view/4626