Cronista de Querétaro

Cronista de Querétaro

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El Cronista Municipal realiza la investigación, crónica y difusión de los acontecimientos y tradiciones del Municipio de Querétaro

Responsable del sitio Cronista de Querétaro: Ma. Pilar Carrillo Gamboa y Eduardo Rabell Urbiola

12/01/2026

ASILO RIVERA
HOY DELEGACIÓN DE LA CRUZ ROJA
Hidalgo Poniente 93

Don Trinidad Rivera Olvera, nació en Querétaro en la calle de San Felipe, hoy Madero poniente, el día 30 de agosto de 1826 y siendo joven, trabajó como meritorio en la tienda de abarrotes "La Lonja", situada en el Portal de Carmelitas, en la actual esquina de Madero y Juárez, portal que ya no existe porque fue derrumbado en el año de 1916. Más tarde, don Trinidad se hizo socio cid propietario ele la tienda, y cuando éste falleció, los herederos le vendieron su parte y así, don Trinidad quedó como único dueño del negocio.

Don Trinidad Rivera Olvera, aún en vida, destinó más de la mitad de su capital para hacer obras de beneficencia y entre otras, construyó un edificio en la calle de la Real Fábrica, hoy Hidalgo poniente 93. En los primeros años de 1900 estableció ahí un asilo para ancianos, equipándolo con todo lo necesario para su buen funcionamiento. Para asegurar su mantenimiento, lo dotó con siete casas para que el asilo dispusiera de los productos.

En el edificio que fue del asilo de ancianos, hoy labora la delegación de la Cruz Roja Mexicana en la calle de Hidalgo poniente 93.

Además del asilo para ancianos y también en los primeros años de 1900, don Trinidad Rivera Olvera, edificó una mansión con huerta en la calle del Rastro y Juárez sur 66, y fundó una escuela para niños pobres dotándola de lo que fue necesario para su desempeño eficiente y su sostenimiento.

En noviembre de 1937, en el edificio que fue escuela, se estableció el Instituto Comercial de Querétaro, que fue un distinguido centro de enseñanza, y en la actualidad, es residencia de familia particular. Esta casa es notable porque desde el enrejado de la calle, se aprecia su jardín coa fuente central, su escalinata con dos esculturas de leones, y porque la fachada está rematada con un reloj que fue de repetición.

En dos ocasiones, don Trinidad Rivera Olvera fue prefecto de la ciudad por entre los años de 1868 a 1875 y durante su gestión, dotó de agua potable al barrio de Santa Ana, puso en servicio la primera bomba contra incendios que tuvo Querétaro, y en el año de 1874 creó el Jardín Zenea hoy Jardín Obregón.

Don Trinidad Rivera Olvera se retiró de sus negocios por el año de 1876 y falleció el día 11 de junio de 1911.

¡Querétaro!.... templos, conventos, edificios y plazas de la ciudad.
Así es... ¡Querétaro! cronología
Manuel M. de la Llata

09/01/2026

El Querétaro de ayer

Un personaje fundamental en la vida de los queretanos es el de oficio aguador, quién fungió por los años de 1540, un papel primordial en la distribución del agua a las casas. Es conocido por aguador la persona encargada de acarrear, con un aguantador y 2 cántaros, el agua desde las fuentes públicas a las casas particulares, hasta depositarla en una caja o fuente propiamente habilitada para recibir tan preciado y vital líquido. También me gustaría mencionar que antes de que existieran estas cajas de agua o fuentes públicas, el aguador acarreaba el agua desde el Río blanco hasta la casa en que fuera contratado, trabajando del sol a sol todos los días.

08/01/2026

SAN FRANCISQUITO
Lic. Roberto Servín Muñoz
Cronista Emérito de Querétaro
Cuadernillo A vuela pluma no. 14

La escuelita donde yo estudie párvulos (como llamaban al ahora pre-escolar o Kinder), estaba ubicada en la segunda calle de Ocampo Norte. Cuando paso por el lugar detengo un momento mis pasos. Contemplo su fachada derruida y en el abandono. Nada tiene de original, ni nada me dice su puerta de madera carcomida por la termita, flanqueada por dos ventanas custodiadas por fornidas rejas de hierro fosco.

Los recuerdos, los más recónditos, guardados en los primeros años del aprendizaje, rebullen en mi memoria. Que enorme deseo de abrir la puerta, que ganas de ver las aulas del primer piso repletos de niños y niñas en camino a la pubertad, subir por su escalera de caracol a la planta alta, sentarme en aquel enorme salón que albergaba a los niños y niñas más pequeños, ver a mi maestra Jovita Muñoz, que peinaba su larga cabellera haciendo sobre su cabeza un enorme chongo, percibir el reflejo de sus plateadas gafas que descansaban sobre su recta nariz, notar el vaivén de su cuerpo que al caminar hacia vibrar toda su gordura.

Muchas anécdotas recuerdo, así como las caritas de mis compañeros aquel día del mes de Septiembre cuando llegó un autobús hasta la puerta de la escuela "Niños Héroes", al cual subimos ordenados obedeciendo la voz no ya de sargento sino de general de Mari la directora, se llenó el vehículo, enfiló hacia el oriente por la calle de Hidalgo, torció al sur en Juárez y continuó nuevamente al oriente por la Avenida 21 de Marzo, estábamos fuera de la ciudad, el camión se detuvo y el chofer dijo a la directora, señorita ya estamos en San Francisquito.

Fue la primera vez que puse mi pie en aquel que era un populoso barrio de pobres casas, apretadas en manzanas irregulares partidas por tortuosas callejas. En él se aglomeraron los pobres artesanos de la ciudad, los obreros de las fábricas textiles, los labriegos de las rancherías cercanas que abandonaron el campo para arrimarse a la ciudad con sus familias, animales y aperos.

En el centro del caserío, se levanta el templo de San Francisquito, con un atrio circundado por una tapia colonial de arcos invertidos, con su portada esculpida en barroqueña gris que enmarca el portón de medio punto, la ventana cuadrangular del coro y los nichos que parecen las estatuas de la Divina Pastora y San Antonio, con un pequeño pero esbelto campanario de color encarnado, su interior de agradables proporciones, limpio como un mantel de bodas y con un enorme predio bardeado que fue en otro tiempo el camposanto del barrio.

Bajamos del camión en una calle ensanchada frente al templo, pisamos la caliza y tepetate del piso y sentimos los vientos del noreste. Penetramos al templo. En el altar mayor estaba una escultura de una hermosa niña, la maestra nos explicó que era la Divina Pastora y que era la titular del templo, que ella hacia muchos milagros y muchos más a los niños, prendado quedé de la taumaturga ICONA, bella es en verdad, decía. Años después supe que fue una obra maestra de escultores queretanos, pero ese día mire su rostro risueño, de mirar apacible, su gallardo sombrero de Zagala, su "Huaje" de oro en lo alto del encorvado báculo, coronada de nimbo de doce estrellas, que son otros tantos rubíes y quede enamorado de ella, como aquel su capellán, quien en un acto de mística ternura quiso ser uno de los corderitos del rebaño escogido de la Pastora Celestial, e hizo tallar uno, en piedra cornerina y fue colocado sobre las faldas de la Virgen en actitud de ofrecerle un ramo de flores que porta en el hociquito. Sobre el lomo rizado del animalito hizo grabar las iniciales de su nombre: F. M. L., para que todo el mundo supiese que representaba al pobre capellán de la Divina Pastora.

La festividad de esta barriada se celebra el 8 de septiembre, y en tiempos remotos tuvo grande resonancia en la ciudad. Era famoso el tianguis que se hacía en la pequeña plaza frente al templo. Ahí se daban a conocer las costumbres originales y los trajes típicos de nuestros indios, las lujosas danzas de pluma y vistosos penachos y de horribles máscaras, la grotesca mojiganga de hombre en atuendo de mujer que atravesaba la ciudad cabalgando en b***o con canastas de frutas y viandas, y las danzas de niños elegantemente ataviados.

El paisaje urbano descrito ya poco concuerda con el actual barrio. Los inmuebles horrorosamente adosados al templecito desdibujan su gracia original.

Aunque quisiéramos nada puede seguir igual, todo está en movimiento, se construye y demuele lo construido, acabamos con la originalidad de nuestra centenaria ciudad, muchas veces avanzamos y otras retrocedemos vergonzosamente o sin vergüenza alguna.

En 1956 fue elevada la vicaría de San Francisquito a parroquia, y esta semana cumplió sus 50 años como tal, no hubo kermés, ni juegos pirotécnicos pero si una misa solemnísima, presidida por monseñor Florencio Olvera Ochoa obispo de Cuernavaca, Rogelio Cabrera obispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas y Domingo Díaz Martínez obispo de Tuxpan, Veracruz. Los tres prelados egresados de nuestro seminario. También fue motivo para celebrar las bodas de plata como sacerdote del párroco Alberto Montes Olvera.

08/01/2026
07/01/2026

Efemérides Queretanas
7 enero 1972

La universidad podrá disponer de una extensión de más de 185 mil metros cuadrados de terrenos cerca del Centro Expositor, para iniciar el patrimonio universitario definitivo, anuncia el Gob. Juventino Castro Sánchez, durante reunión con el rector, José Guadalupe Ramírez Álvarez, catedráticos y representantes estudiantiles.

Histórica decisión la que tomó la Legislatura Estatal cuando “partió” cual pastel al Cerro de las Campanas, adjudicándole terrenos al Club Rotario, Club de Leones, ISSTE, DIF, Esc. Prim. Centenario y el resto para la UAQ, que en todo y por todo resultó la más beneficiada. Posteriormente, al trasladar el Centro Expositor a sus nuevas instalaciones al Sur de la ciudad, acabaron de adjudicarle a esta institución educativa el resto del histórico lugar, reservando una parte para lo que hoy es el parque.

06/01/2026

Hay que levantar al niño
Cronista Emérito Lic. Roberto Servín Muñoz
Cuadernillo 56, 2015

El seis de enero mis compadres tuvieron el privilegio, al partir la rosca, de encontrar al niño y con él, el compromiso de realizar el día dos de febrero, día de La Candelaria, el levantamiento del Niño Dios. Motivo por el cual la comadre, este dos de febrero por la mañana, tomó la delicada figura de Jesús recién nacido, le puso el más elegante de sus vestidos, lo depositó entre almohadas y sedas en un canastito aromatizándolo con el perfume de flores de San Juan, gardenias y nardos rociados con Agua Florida y lo llevó al templo, para oír misa y recibir la bendición. Le faltaron las semillas que debería sembrar ese día, así como los ramos de romero o yerbabuena y las candelas, para recordar que el Niño Dios es la luz del mundo. Por fortuna no olvidó su compromiso contraído el mes anterior y por la noche abrió las puertas de su hogar y al hacerlo brotó de su casa un santo olor a tamales, con lo cual testifico que cumplió cabalmente con la tradición.

Antaño, a este divino infante se le buscaba con anticipación el vestido o ropón que llevaría al presentarlo en el templo a los cuarenta días de su nacimiento. Una vez que oía misa se colocaba en un nicho donde permanecería el resto del año. Si en casa no había una cuidadosa, ingeniosa o hábil costurera, se recurría a la tía solterona, o la curiosa abuela, o a señoritas de edad que aprendieron desde niñas el difícil arte de cortar y bordar, especializándose en esos trabajos diminutos y pacientes. Afortunadamente, en varias ventanas de nuestra pequeña ciudad, aparecían anuncios artísticamente elaborados con chaquira, o en un colorido bordado, o en un llamativo punto de cruz, con la leyenda: “SE VISTEN NIÑITOS DIOSES”.

Eran sin igual eran los vestiditos elaborados por la Sra. Flores Salazar, que atendía la más antigua de las farmacias homeopáticas, en la calle de Allende, a un paso de la Casa de los Perros. Ella no necesitaba poner su letrero. El vecindario y sus amigas sabían que ahí se confeccionaban buenas vestimentas, con un óptimo grado de perfección. Hacía verdaderos primores, desde el cuidado al escoger las telas, los encajes y aún los hilos, hasta crear zapatitos dorados y gorritos tejidos a mano, delicados fondos y calzoncitos de seda, ropones pequeñísimos con bordados con hilo de oro. Eran verdaderas obras de arte.

Por la modernidad ha decaído esta costumbre, pero para aquellos que la conservan, hoy tienen la facilidad de encontrar en los mercados todo lo necesario para engalanar al niño, aun cuando no con la exactitud y la gracia de antaño. Ahí hay tronos, tiaras, huaraches plateados o dorados, capas, casullas, chalecos que nunca substituirán aquellas nacidos de manos prodigiosas como las de las reverendas madres Capuchinas, que afortunadamente todavía bordan primores mientras rezan alabanzas al Creador y a ese niño que visten con cariño.

Esta fiesta tiene también raíces prehispánicas, pues en algunos pueblos los habitantes llevan a la iglesia mazorcas para que sean bendecidas, a fin de sembrar sus granos en el ciclo agrícola que inicia el 2 de febrero y que coincide con el decimoprimer día del primer mes del antiguo calendario azteca, fecha en que se celebraba a los tlaloques ─los dioses menores─, ayudantes del dios Tláloc, encargados de repartir la lluvia por la tierra, en vasijas. Este hecho es muy curioso, pues el dios del agua crió muchos ministros para llover, pequeños de cuerpo, los cuales están en los cuartos del tlalocan (recinto de Tlaloc) y tienen alcancías en que toman el agua de los barreñones (vasijas) y unos palos en la otra mano. Y cuando el dios de la lluvia les manda, cuando atruena, es cuando quiebran las alcancías con los palos, y cuando viene un rayo producto de lo que tenían dentro, o parte de la alcancía. Estos ayudantes eran almas de niños menores de 8 años. Si los niños lloraban era buen presagio.

En el México actual, lo que se celebra el día 2 de febrero, es la festividad en honor a la Virgen de la Candelaria venerada, originalmente, en el pueblo de La Candelaria, Coyoacán. Allí ella era paseada en coloridas andas con tonalidades prehispánicas, elaboradas con flores naturales sostenidas por una estructura de madera. Complementan este adorno con la elaboración de tapetes de aserrín pintado.

El evento era acompañado de salvas de cohetes, castillos multicolores, música de banda, representaciones teatrales, danzas tradicionales, intercambio de flores, la bendición del Niño Dios y su tradicional atolada (llamada así por la cantidad de atole de pinole, que es obsequiado a toda la gente para mitigar el frío de la noche). De los pueblos vecinos llegaban caravanas con imágenes religiosas para disfrutar estas fiestas.

El vestir al niño Dios data del siglo VI, cuando se empezó a celebrar la Purificación de la Virgen María y la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén. En el siglo IX se le agregó la ceremonia de bendición de las candelas, palabra de donde se deriva la fiesta del Día de la Candelaria.

Todo el ritual del Día de la Candela, de chocolate espumoso o atole de diversos sabores, es el resultado del sincretismo de dos culturas y religiones: la católica, que remite al momento en que la Virgen María llevó al niño Jesús al templo y la prehispánica, en la que son ofrendados los productos del maíz: los tamales y el atole, para rendir culto a los dioses.

Los tamales son un de platillo que data de la época precolombina y que forma parte de la dieta de los mexicanos. Hay de diferentes variedades: de rajas con queso, verdes con carne de puerco, mole con pollo o carne de res, pero aún más mexicano, el tamal con frijoles y no podemos olvidar los tamales de dulce. Todos deben degustarse con atole blanco de maíz, o de distintos sabores o café de olla. Deben servirse calientes a fin de que den la oportunidad de soplarlos.

En muchas esquinas de Querétaro, entre las calles de los barrios populares o clasemedieros se ubican vendedores de tamales. Los hay que por las tardes salen con un carrito anunciando su mercancía con silbidos. Hay también quienes los fríen hasta dejarlos crujientes, quedando con un delicioso y grato sabor en el paladar. Con la invasión chilanga muchos de los vendedores ambulantes cargan, además, un canasto con bolillos, a fin de despachar una torta de tamal.

Con el tiempo la segunda calle de Arteaga se ha convertido en la avenida de los tamales. Quienes tienen este gusto gastronómico encuentran ahí toda clase de tamales, desde los envueltos en hoja de maíz hasta los oaxaqueños envueltos en hojas de plátano. Sus expendios se han convertido en pequeños refectorios, de manera que pueden pasar a los pequeños patios de las casas o a las salas convertidas en comedores y ahí, bajo la luz de la luna o cobijado por cuatro paredes, se puede disfrutar este platillo mexicano. Estos negocios están abiertos todo el año. Normalmente se les agota el producto, pero el Día de la Candelaria, hay tal demanda, que los tamaleros hacen su agosto en el mes de febrero.

05/01/2026

EL CENTRO EDUCATIVO DE QUERÉTARO (extracto)
Por Rafael Morales “Clarinero”
Revista Querétaro

El Centro Educativo fue un colegio muy importante y de gran trascendencia Lo que lo hace único en su género, verdaderamente notable, es que abrió sus puertas a la enseñanza Secundaria y Preparatoria precisamente cuando fue cerrado el Colegio Civil. De este modo pudieron continuar sus estudios los que estudiaban preparatoria y los que terminaron su primaria a finales de 1933.

vamos a recordar, así sea muy brevemente a los profesores del Centro Educativo. Casi todos fueron también profesores en el Colegio Civil, y cada uno de ellos merece el reconocimiento y la gratitud de todos pues dedicaron su vida a la enseñanza con auténtica vocación, con admirable entrega, tanto más encomiable cuanto que nunca fueron bien retribuidos.

En primer lugar Don Emiliano Estrada que era dueño y director del Centro Educativo

Don Antonio Urrutia era el prefecto de estudios.

Don Heraclio Cabrera

Don Luis M. Vega daba innumerables clases: Aritmética, Botánica, Zoología, Geometría en el Espacio, Trigonometría, Biología.

Don Manuel Altamirano. Nos daba Historia General y también era profesor de otras materias.

Don Jesús Pozo. Daba Lógica, Ética y Psicología Don Salvador Herrera, "El Ticher", maestro de inglés. Hombre singular, de gran inteligencia y simpatía. Nos deleitaba con su plática. Nos contaba de cómo inventó el limpiador de parabrisas de los coches y el precio irrisorio en el que vendió la patente pues no quisieron darle una participación, en centavos de dólar, por cada uno, como él quería Era escultor, había viajado mucho, trabajó como extra de cine en algunas películas en el viejo Hollywood, cuando era la meca del cine. Un hombre de mundo que en el medio provinciano resultaba muy interesante. Claro que de inglés aprendimos poco la mayoría que nos dedicábamos a vacilar...

Don Salvador Galván daba dibujo constructivo y modelado y el profesor Don Jesús Rodríguez dibujo de imitación. Don Germán Patiño nos dio clase hasta el Colegio Civil.

También fueron profesores del Centro Educativo Don Severo Lara, El licenciado José María Esquivel con su clase de Civismo, el Ing. Salvador Álvarez, Don Luis Alcocer Frías, Doña Candelaria Treja, don José Servién, el Dr. Manuel Pozo Balbás, el Dr. José Dolores Luque, el Dr. Ignacio Mena y algunos nombres que necesariamente se nos tienen que escapar.

02/01/2026

Ricos por dos horas
Sueño de Navidad anticipado

Javier Verdi Hernández
Barrio San Sebastián

Sí sucede a veces, la riqueza es un sueño. En efecto, cuatro amigos de secundaria aprovechando un descanso el 5 de mayo de equis año, aniversario de la batalla de Puebla, se reunieron en su lugar predilecto a conversar, eran las antiguas bancas de cal y canto frente al templo de La Cañada, Municipio El Marqués.

Los cuatro, inseparables. Platicaban asuntos cotidianos. Ese día iba a ser diferente a los en que acostumbraban salir al cerro a cortar garambullos, chilitos, tunas o tumbar con la resortera, artilugio que nunca faltaba, alguna paloma comestible. Esos paseos fueron muy agradables y al regreso entre risas y gracejos, los comentarios sobre incidentes dignos de contar, a veces porque alguien cayó y traía visible en manos y codos el raspón, o el susto reflejado en la cara por haberse topado con una víbora.

En ese tiempo era conocida extraña leyenda que narraban personas mayores de boca en boca sobre la existencia de una cueva, quizá una mina abandonada en cuyo fondo según esto, existían barricas de madera llenas con monedas de oro y joyas; pero, era imposible sacar una sola pieza.

Aquellos amigos desconociendo la verdad, imaginaron que era muy pronto para pensar en regalos adelantados de Navidad o tal vez de los Reyes Magos cuando apenas estaban en mayo.

Aún con esa idea, unos opinaron que tal vez el tesoro estaría encantado, y los demás, quizá endemoniado; sólo que en la realidad cruda nadie había logrado sacar ni monedas ni joyas. Lo único, enfermedades y amarga experiencia por los dichos de quienes intentaron aventurarse.

¿Por qué? Sigamos el hilo. La cueva se encuentra en la parte oriental del cerro llamado El Picacho, cerca del Cimatario, distante unos cinco kilómetros al sur de donde se reunían aquellos incipientes gambusinos.

Aquella leyenda desencadenaba descomunal ambición por hacerse ricos a cuantos escuchaban la tentación platicada por algún familiar o persona mayor, que presumía conocer el lugar. Decían que el supuesto tesoro estaba al final de la profunda y oscura, tal vez, mina abandonada.

Una vez reunidos aquel día, el tema de excursión fue diferente, estaba decidido. Visitarían la famosa cueva o lo que fuera. De antemano sabían que antes, nadie pudo rescatar ni monedas ni joyas. Y a pesar de esto, no hicieron aprecio a los comentarios, de todas formas correrían el riesgo, estaban preparados: lámparas de batería, cuerdas, morrales portando tacos de frijoles con papas, otros de queso aderezados con salsita molcajeteada y picosita, y botellas con agua. No hubo marcha atrás, el plan continuaba pues era palabra de machos, ¡no faltaba más! Correr la aventura parara donde parara.

Tomaron camino rumbo a lo desconocido. La mayor parte del trayecto, entre breñales; cruzaron arroyos, subieron y bajaron colinas intermedias y agotados luego de tres horas de caminar, por fin llegaron. Unos minutos de breve descanso; mientras, comieron parte del itacate guardando algunos sobrantes para después. Ya repuestos, observaron detenidamente el área convencidos, que ese era, justo el lugar.

Removieron piedras, cortaron hierbas y cuando el sitio quedó más o menos limpio, ahí estaba una gran losa gris que servía de tapadera a la cueva; coincidieron los datos con la versión de los narradores que pasaron las de Caín en su terrible experiencia. No hubo dudas, estaban en el lugar correcto de la enigmática cueva.

Enseguida y como se pudo, quitaron la losa, aguardaron unos minutos para que aire puro entrara primero oxigenando el interior.

El descenso inició a pesar del estado nervioso de los aventureros. Había que extremar cuidados por quizá, un mal paso, un resbalón, animales de ponzoña ocultos, o tal vez hasta un fantasma, todo esto era peligro inminente. Para seguridad se ataron cuerdas a la cintura en prevención. Todo era soledad, silencio. Nada más se escuchaban latidos de corazones y pasos titubeantes. Avanzaban, se detenían, y así hasta que llegaron al fondo alumbrándose con las lámparas.

Encontraron un pequeño rectángulo parecido a un altar labrado rústicamente en piedra. Sobre el mismo, mucho polvo, telarañas, cucarachas, y ahí estaban las famosas castañas - vasijas grandes de cristal en forma redonda - ¡repletas de monedas, e igual otras con joyas! Medio incrédulos, tocaron monedas y joyas para cerciorarse si eran verdaderas o mera ilusión, y por supuesto que eran verdaderas.

Atónitos se miraban unos a otros.
Sus ojos con raro brillo casi salieron de las cuencas. Los aventureros no articulaban palabra para descifrar el portento, pues tenían la boca seca y sus corazones apenas soportaban acelerados latidos.

Lo que tenían que hacer, lo hicieron; llenarse de monedas y joyas las bolsas del pantalón. Se deshicieron de los tacos sobrantes para que cupieran más piezas en los morrales. Cuando creyeron terminada su recolección decidieron salir "creyéndose inmensamente ricos".

Sólo existía un camino, el mismo que los llevó al fabuloso tesoro, y así fueron de regreso. Pero, no encontraron la salida; se topaban con pared una y otra vez luego de varios intentos.

Entonces se percataron que lo que habían escuchado como fábula, era la triste realidad. ¡Imposible salir de allí, una sola moneda y menos joyas! Resignados regresaron a donde estaban las castañas y dejaron todo.

Esa fue la clave para salir pues cuando dieron marcha atrás de nueva cuenta, la entrada de la cueva estaba descubierta. Lo único que sacaron fue su amarga experiencia y el tremendo susto por ambiciosos. El gusto de ser ricos, solamente les duró dos horas, antes de la angustia de no encontrar la salida.

Aquellos jóvenes aventureros de antaño, ahora simpáticos adultos, recomiendan a los incrédulos no intenten hacer lo mismo porque, en un descuido, pueden hasta perder la vida. Es mejor escuchar consejos de los mayores para no hacer lo incorrecto, porque no olvidemos que las Fiestas de Navidad en Querétaro, son hasta diciembre, y los regalos de los Reyes Magos a principios de enero, no antes.

Agradezco la confianza de mi amigo el señor Roberto Morales, originario de La Cañada, Municipio El Marqués Querétaro, quien narró esta emocionante aventura que él vivió en carne propia y la recuerda como si hubiera sido, apenas ayer.

Foto: Rubén Páramo Quero

01/01/2026

Chichimequillas Sones de otros tiempos
Por Martha Otilia Olvera Estrada
Revista Querétaro 1995

La situación actual del campo mexicano no puede comprenderse sin tomar en cuenta la forma en que se pobló, las instituciones que han dirigido su organización y los procesos que han sido fundamentales para su transformación sociopolítica y económica, los cuales -las más de las veces por las necesidades del país para incorporarse a distintos proyectos de desarrollo.

Hasta hace pocos años era aceptada la versión de que con la Revolución de principios de siglo se habían transformado en su totalidad, no solamente las formas de tenencia de la tierra, sino las relaciones laborales, comerciales, familiares y sociales de los habitantes de las comunidades rurales.

Esta visión, sin embargo, cuando menos para algunas zonas del país parece no corresponder con los testimonios de quienes presenciaron directamente estos cambios.

Y si bien existe una amplia bibliografía sobre las desfavorables condiciones que existieron en algunas haciendas del país, especialmente en la zona sureste, también se ha planteado la necesidad de realizar estudios más profundos en otras regiones porque la información obtenida a partir de investigaciones más detalladas, sobre todo en la revisión documental de archivos, demuestra que no se puede hablar de una situación homogénea en todo México y que existen variables ecológicas, históricas, étnicas, económicas y culturales que deben considerarse antes generalizar.

Katz (1987) señala además, la necesidad de conocer la opinión de la gente que, directa e indirectamente ha participado en estos procesos, con el inconveniente de que en muchas ocasiones y por el paso del tiempo, ya no es posible encontrar testigos presenciales de los hechos.

En Querétaro, en la zona de valles centrales del sur del estado, fue posible aún, recopilar información testimonial sobre la etapa que antecedió al reparto agrario, fundamentalmente porque éste se realizó casi a finales de la década de los treintas, lo cual demuestra la permanencia de la estructura organizativa de las haciendas hasta esa fecha. Asimismo, independientemente de la consulta de fuentes secundarias y de la evidencia física de la infraestructura que permitió su funcionamiento de la historia oral es posible acercarse al conocimiento de las actividades cotidianas y de las relaciones sociales, económicas y comerciales, que forman parte de este complejo sistema. Estas versiones cuestionan muchos de los mitos que se han creado alrededor de las haciendas.

Una de las más antiguas de esta zona fue la de Chichimequillas, de donde tomo su nombre el poblado que se formó en su alrededores. En este trabajo se presenta una descripción de algunos de los momentos relevantes para esa comunidad, desde la propia visión de los protagonistas, combinando sus testimonios con la revisión de información documental.

" ... Oyes el diapasón del corazón, oye en su nota múltiple el estrépito de los que fueron y de los que son... "

".... Si uno se quiere imaginar una hacienda de lujo, afrancesada, con unos patios primorosos, unos salones inmensos con espejos de dos metros de largo, con muebles antiguos, elegantes, caros, esa es Chichimequillas.

La hacienda tuvo una temporada en que dicen que iba de bajada terrible, igual que muchas otras de los alrededores y que ahora se pueden ver ya nomás otras de los alrededores y cascos, y en Cheme, cuando murió don Remigio, como que se les juntaron muchos problemas a sus hijos.

Don Remigio y doña Pilar tuvieron como ocho hijos, pero casi todos murieron y al que le tocó trabajar para que volviera a funcionar fue a Luis Amieva, que se había casado con Pilar Noriega, y por eso sus hijos -los Amieva Noriega ya nada más están dos, don Alejandro y don Remigio.

Y la verdad es que han trabajado muchísimo. Variaron los cultivos y creo que ya lo que cultivan es para puro forraje industrial, sorgo sobre todo. Se han dedicado también a la ganadería lechera, parece que trabajan con Alpura o Lala o con una de esas compañías y tienen miles de vacas. Y el casco lo tienen impecable y vaya que el mantenimiento de un lugar así ha de ser impresionante porque es inmensa y hermosísima... " (Inf. Qro., 1992)

"... esta hacienda la conoce todo México y yo creo que todo el mundo porque aquí se han hecho un montón de películas y novelas. Una vez se disfrazaron muy chistoso que como del siglo pasado y andaba uno igualito a como pintan a Benito Juárez. Quesque dicen que les dieron permiso de hacer esa novela porque la señora Luzma, la patrona, es nieta o bisnieta o quién sabe qué de la señora Maza, la esposa de Juárez..." (Inf. 1, 1992)

Yo de la que más me acuerdo es del Gallo de Oro y ora verá, fue en el 60, vinieron López Tarso, Narciso Busquets y Lucha Villa. Allá en el tálamo, ese rodetito que tiene un mezquite en medio y todo lleno de flores, cantó Lucha Villa esa del gavilancillo y la del gusto... "cantando el gustito estaba, cuando me quedé dormido, cuando me quedé dormido cantando el gustito estaba"- y me recordó tanto los tiempos idos…es que allí se casaban los peones y los patrones siempre ponían la música..." (lnf. 2, 1992)

El espacio

Chichimequillas es una comunidad perteneciente al municipio de Villa del Marqués a partir de 1940, porque anteriormente se consideraba del municipio del centro, se encuentra a 27 Kilómetros, al noreste de la capital. Su categoría política en el VIII Censo General de Población de 1960 es de hacienda, con cerca de 3,000 habitantes actualmente (1993: delegado municipal) y cuenta con calles trazadas en forma reticular, jardín central, luz y agua en calles y viviendas, un jardín de niños -preescolar-, dos escuelas primarias y una secundaria general (ésta última se instaló en un terreno -al que se conocía como El Mezquital se instaló en un terreno de la ex-hacienda, a fines de la década de los 70).

Actualmente existen dos vías de acceso, ambas son carreteras asfaltadas. Una de ellas sale por la parte norte de la ciudad de Querétaro y fue construida a mediados de los 70’s ¡se hacen aproximadamente 30 minutos en autobús de pasajeros, en su recorrido se pasa por el poblado de San José el Alto, el Centro de Readaptación Social -Penal-, el Tribunal para Menores, y cerca de los poblados de Dolores, San Vicente Ferrer y Santa María Begoña; la otra ruta sale por la parte sureste de la ciudad por la autopista México-Querétaro, desviándose hacia el noreste 3 kilómetros, después del poblado el Colorado, por una carretera asfaltada de doble carril, pasa por algunas pequeñas propiedades, desviándose hacia el norte, luego atraviesa los poblados de La Griega, Amazcala y cerca de San Rafael, Santa Cruz y Santa María Begoña.

Fotografía del autor

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