31/10/2026
Que no se te olvide.
— Mijo, te he visto llorando en la parcela. ¿Por qué? Si aún estoy contigo.
Tú sabes que mi familia y la parcela fue lo que más quise en la vida, y ahora es tuya. Cuídala y consérvala, así como yo lo hice. Cuando aflojes la tierra con el azadón, recuerda y hazlo como te enseñé. Yo no pude darte escuela, pero te enseñé a ser trabajador, honrado, responsable, y esa es la mejor enseñanza que en la vida puede haber.
Muchas veces tuve necesidades y nunca pensé en vender mi parcelita, aunque comiéramos tortilla con sal; logramos salir adelante. En esta parte de tierra tienes un pedacito de nuestra patria, de nuestro México querido.
Siembra, y cada gota de sudor que derrames en ella será una bendición y siempre tendrás una buena cosecha. Que no se te olvide sembrar el maíz, el frijol y la calabaza.
Recuerda que tienes que dejar un espacio para que siembres la flor de cempasúchil, para que el Día de Mu***os enflores y adornes la tumba mía, la de tu madre y la de tus abuelos. Eso sí te encargo, mijo, que no se te olvide poner en la ofrenda las tortillas y los tamales con el maíz nuevo, el de la última cosecha.
A tu querida madre ponle, además del mole, arroz y pollo, sus zapotes prietos y las alegrías de amaranto que tanto le gustaban. A tus abuelos que no les falte su cántaro de pulque y a mí, ponme un poquito de mezcal en mi caballito de barro para entrar en calor.
Recuérdanos, mijo, y no te olvides de nosotros. Recuerda que desde donde yo estoy, te seguiré viendo, te seguiré a cada paso que des. Al tenerte en vida conmigo, Dios me dio la encomienda de cuidarte y eso aún no termina.
Quizá me puedas ver en una hoja que soltó el árbol de tepozán a la orilla del camino, en el viento que hizo volar tu sombrero, en el colibrí que revoloteó sobre tu hombro cuando estabas distraído. De cualquier forma estaré siempre contigo y a tu lado; mi querido y amado hijo...
Texto e ilustración: ©️ Marco Antonio Olguín Sánchez, para la página Orgullo Mexicano.