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Somos Teoloyucan Organización de Emprendedores

24/10/2026

Nos vemos mañana
10:30 a.m.
Monumento Álvaro Obregón Teoloyucan

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 4 DE 10«EL DÍA QUE MIS AMIGOS SE QUEDARON SIN CABELLO POR MÍ»Porque hay amistades que no solamente...
23/10/2026

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 4 DE 10

«EL DÍA QUE MIS AMIGOS SE QUEDARON SIN CABELLO POR MÍ»

Porque hay amistades que no solamente te acompañan en la vida... también te ayudan a encontrar las fuerzas para seguir.

Me llamo Felipe y tuve cáncer de mama.

Sí, soy hombre.

Y aunque parezca extraño para muchas personas, los hombres también podemos padecer esta enfermedad.

Cuando me dieron el diagnóstico, lo primero que pensé fue que debía existir algún error.

¿Cómo que cáncer de mama? ¿Yo?

Siempre había escuchado hablar de esta enfermedad en mujeres. Había visto campañas, listones rosas, testimonios de madres, hermanas y esposas.

Pero jamás imaginé que algún día yo estaría del otro lado.

Y mucho menos imaginé lo que vendría después.

Mi cáncer era bastante agresivo y los tratamientos fueron muy difíciles.

Las quimioterapias me dejaban agotado.

Había días en los que no tenía fuerzas ni para levantarme de la cama.

Yo siempre he dicho que las mujeres son más aguantadoras que nosotros los hombres.

Y después de vivir lo que viví, mi admiración por todas esas mujeres que enfrentan esta enfermedad se hizo todavía más grande.

Porque yo, sinceramente, sentía que no podía.

Recuerdo especialmente cuando comenzó a caerse mi cabello.

Al principio eran unos cuantos pelos en la almohada.

Después, mechones enteros cuando me bañaba.

Hasta que llegó un momento en que evitaba mirarme al espejo.

Sentía que con cada mechón de cabello que se me caía, también se me estaba yendo un poquito de vida.

Y sé que para muchos parecerá una tontería.

«Es solamente cabello, después vuelve a crecer».

Pero cuando estás enfermo, cuando tu cuerpo cambia, cuando no sabes qué va a pasar mañana, hasta las cosas más pequeñas pueden doler muchísimo.

Yo tenía un grupo de amigos y primos con quienes siempre había sido muy unido.

Éramos de esos que se juntaban para cualquier cosa.

Una carne asada, un cumpleaños, una reunión improvisada.

Siempre había risas, bromas y alguna ocurrencia.

Pero con mi enfermedad empecé a alejarme.

No porque hubiera dejado de quererlos.

Sino porque ya no tenía ganas de que me vieran así.

No quería que sintieran lástima por mí.

No quería escuchar que tenía que ser fuerte.

Y, sobre todo, no quería que vieran cuánto miedo tenía.

Hubo un momento en el que mi ánimo cayó muchísimo.

Me costaba encontrar motivos para sonreír.

Y cuando alguien me decía que le echara ganas, por dentro pensaba:

«No es que no quiera echarle ganas. Es que simplemente ya no puedo».

Hasta que un día sucedió algo que jamás voy a olvidar.

Mi teléfono comenzó a sonar.

Era un mensaje de uno de mis amigos.

Abrí la fotografía que me había enviado.

¡Estaba completamente pelón!

Me dio risa.

Pensé que se le había ocurrido alguna de sus bromas.

Pero después llegó otra fotografía.

Era uno de mis primos.

También se había rapado.

Luego llegó otra.

Y otra más.

Mis amigos, mis primos, mis primas...

Uno por uno comenzaron a mandarme fotografías.

Algunos completamente rapados, otros con sus cabezas recién afeitadas y unas sonrisas enormes.

Todos acompañaban sus fotografías con mensajes de cariño.

«Estamos contigo, Felipe».

«No estás solo, hermano».

«Si tú te quedas pelón, nosotros también».

No sé si se pusieron de acuerdo antes.

Nunca les pregunté.

Y la verdad, tampoco me importa.

Lo único que sé es que aquella tarde terminé mirando mi teléfono con los ojos llenos de lágrimas.

Pero por primera vez en mucho tiempo, no estaba llorando de miedo.

Estaba llorando de amor.

De agradecimiento.

De darme cuenta de que, mientras yo sentía que mi mundo se estaba derrumbando, había un montón de personas dispuestas a sostenerlo conmigo.

Y entonces me dije:

«¡Carajo, Felipe! ¡No estás solo!»

No voy a decir que al día siguiente desperté convertido en un hombre invencible.

No fue así.

Las quimioterapias siguieron siendo difíciles.

Hubo más días malos.

Más cansancio.

Más miedo.

Pero algo había cambiado dentro de mí.

Cada vez que me sentía derrotado, volvía a mirar aquellas fotografías.

Ahí estaban mis amigos.

Mis primos.

Mis primas.

Todos pelones.

Todos sonriendo.

Todos recordándome que todavía había muchas cosas por las cuales seguir adelante.

Hoy han pasado cinco años desde que superé aquella etapa tan difícil de mi enfermedad.

Sigo acudiendo a mis revisiones médicas, porque el cáncer de mama requiere vigilancia y seguimiento.

He aprendido a valorar cosas que antes me parecían insignificantes.

Una mañana tranquila.

Una reunión con mis amigos.

Una carcajada.

Un abrazo.

Y, sobre todo, he aprendido que pedir ayuda no nos hace menos hombres.

Que llorar no nos hace débiles.

Que tener miedo no significa que nos hayamos rendido.

A veces me preguntan qué fue lo que más me ayudó durante mi enfermedad.

Y aunque recibí tratamientos médicos que fueron fundamentales, siempre recuerdo aquel gesto de mis amigos.

Porque hubo un momento en el que mi cuerpo estaba luchando, pero mi ánimo se estaba apagando.

Y ellos encontraron una manera de decirme que no tenía que enfrentarlo solo.

No sé qué habría pasado conmigo sin ese cariño.

Lo que sí sé es que nunca lo voy a olvidar.

A todos los hombres que están leyendo esto quiero decirles algo:

Nosotros también podemos tener cáncer de mama.

No ignoren los cambios en su pecho, los bultos o cualquier señal que les preocupe. Acudan al médico.

No permitan que la vergüenza o la idea de que esta enfermedad es solamente de mujeres les impida buscar atención.

Y a quienes tienen un amigo, un hermano, un esposo o un familiar enfrentando el cáncer, quiero decirles algo más:

No siempre necesitan encontrar las palabras perfectas.

A veces basta con estar presentes.

Con escuchar.

Con acompañar.

Con hacerle sentir a esa persona que sigue siendo parte de su vida.

Mis amigos no podían quitarme el cáncer.

No podían recibir las quimioterapias por mí.

No podían evitar mis noches de miedo.

Pero hicieron algo extraordinario: se quitaron el cabello para que yo no sintiera que estaba perdiendo el mío en soledad.

Y eso, créanme, vale más que mil palabras.

Hoy mi cabello volvió a crecer.

El de mis amigos también.

Pero hay algo que nunca se nos va a quitar...

El recuerdo de aquel día en que todos decidieron quedarse pelones para recordarme que todavía tenía una vida por delante.

🩷 Felipe.

Somos Teoloyucan Historias en Rosa: 10 historias, 10 corazones, una misma lucha.

🌷 Porque el cáncer de mama también afecta a los hombres. Y porque ninguna batalla debería enfrentarse en soledad.

Buenos días 🍀
23/10/2026

Buenos días 🍀

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 3 DE 10«EL DÍA QUE UNA CAMPANA NOS HIZO LLORAR»Hay sonidos que se escuchan una vez y se quedan par...
22/10/2026

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 3 DE 10

«EL DÍA QUE UNA CAMPANA NOS HIZO LLORAR»

Hay sonidos que se escuchan una vez y se quedan para siempre en el corazón.

Hay lugares donde el silencio pesa más que las palabras.

Uno de ellos es la sala de espera de un hospital.

Ahí se encuentran personas que esperan resultados, familias que rezan en silencio, pacientes que se preparan para recibir una quimioterapia y acompañantes que intentan esconder sus nervios detrás de una sonrisa.

Y fue precisamente en uno de esos lugares, en el Hospital La Raza, donde presenciamos algo que jamás vamos a olvidar.

Aquella mañana estábamos esperando nuestro turno para pasar a consulta.

Entre tantas personas vimos a una pareja joven.

Ella llevaba en su rostro las huellas de una batalla difícil. Ya no tenía cabello, seguramente como consecuencia de los tratamientos que había recibido.

Él permanecía a su lado, atento a cada movimiento, a cada indicación.

Hasta que llamaron a la muchacha.

Ella entró a revisión y él se quedó afuera.

Recuerdo verlo esperando, nervioso, con esa inquietud que solamente conocen quienes han acompañado a alguien que aman durante una enfermedad.

Pasaron los minutos.

De pronto, también lo llamaron a él.

Entró.

Y poco después sucedió algo extraordinario.

Los dos salieron llorando.

Pero no era un llanto de tristeza.

Eran lágrimas de esas que nacen cuando el corazón ya no puede guardar tanta emoción.

Se abrazaban, sonreían y lloraban al mismo tiempo.

Entonces la muchacha se acercó a una campana.

Y comenzó a tocarla.

¡Una vez, otra vez y otra más!

El sonido se escuchó por toda aquella sala.

Algunos levantamos la mirada sin entender qué estaba sucediendo.

Pero otras personas sí lo sabían.

Aquellos que llevaban tiempo acudiendo a sus tratamientos reconocieron inmediatamente el significado de ese momento.

Aquella campana anunciaba que una mujer había llegado al final de una etapa de su tratamiento contra el cáncer.

Era un sonido de esperanza.

De lucha.

De noches difíciles que habían quedado atrás.

De tratamientos, lágrimas, cansancio y miedo.

Pero lo que sucedió después fue todavía más conmovedor.

Mientras ella seguía tocando aquella campana con todas sus fuerzas, su esposo comenzó a caminar entre las personas que esperábamos.

Llevaba pequeñas bolsitas de dulces.

Se acercaba a los pacientes, a sus familiares, a quienes aguardaban una consulta o sus resultados.

Les entregaba un dulce y unas palabras de ánimo.

En medio de uno de los momentos más felices de su vida, aquel hombre estaba compartiendo su alegría con personas que todavía enfrentaban su propia batalla.

Y entonces entendimos algo.

Aquellos dulces no eran solamente dulces.

Eran una manera de decir:

«No pierdas la esperanza».

«Sigue adelante».

«Hoy nos tocó recibir una buena noticia. Deseamos de corazón que pronto también llegue la tuya».

No conocíamos sus nombres.

No sabíamos cuánto tiempo llevaban luchando, cuántas noches habían llorado ni cuántas veces habían sentido miedo.

Pero aquella mañana fuimos testigos de su felicidad.

Y sin conocernos, nos regalaron algo que no se compra con dinero.

Nos regalaron esperanza.

Han pasado los días y todavía puedo recordar el sonido de aquella campana.

La sonrisa de ella.

Las lágrimas de él.

Y esas pequeñas bolsitas de dulces que llevaban un mensaje mucho más grande que su contenido.

Hoy, al recordar aquel momento, pienso en todas las mujeres que siguen recibiendo quimioterapias, en las familias que esperan resultados y en quienes todavía sueñan con escuchar buenas noticias.

También pienso en quienes lucharon hasta el último momento y hoy viven solamente en nuestros recuerdos.

Porque sabemos que no todas las historias tienen el mismo final.

Pero todas merecen ser contadas con amor y respeto.

🩷 A aquella pareja que conocimos sin conocerla, gracias.

Gracias por enseñarnos que la felicidad también se comparte.

Que la esperanza puede llegar en una pequeña bolsa de dulces.

Y que, algunas veces, el sonido más hermoso del mundo no viene de una canción...

Viene de una campana que anuncia que alguien ha terminado una de las batallas más difíciles de su vida.

🔔🩷 Que nunca falten motivos para seguir luchando, manos para acompañar y campanas que nos recuerden que la esperanza sigue viva.

Somos Teoloyucan Historias en Rosa: 10 historias, 10 corazones, una misma lucha.

22/10/2026


22/10/2026

🎀💗 ¡TEOLOYUCAN, CAMINEMOS JUNTOS POR LA VIDA!

Por quienes hoy luchan, por quienes vencieron esta batalla y por quienes vivirán siempre en nuestros corazones. 🕊️💕

Este domingo 25 de octubre, unamos nuestros pasos y nuestras voces en la Marcha de Conciencia por el Cáncer de Mama.

📍 Plaza del Constitucionalísimo, Álvaro Obregón
⏰ 10:30 a. m.
👕 Mezclilla, blusa blanca y un accesorio rosa.

💗 ¡Invita a tu familia y amigos! No necesitas pertenecer a ninguna organización.

🎀 ¡POR TI, POR MÍ, POR TODAS Y POR TODOS!

Somos Teoloyucan
Los buenos somos más.

22/10/2026

🎀💗 ¡TEOLOYUCAN, CAMINEMOS JUNTOS POR LA VIDA!

Por quienes hoy luchan, por quienes vencieron esta batalla y por quienes vivirán siempre en nuestros corazones. 🕊️💕

Este domingo 25 de octubre, unamos nuestros pasos y nuestras voces en la Marcha de Conciencia por el Cáncer de Mama.

📍 Plaza del Constitucionalísimo, Álvaro Obregón
⏰ 10:30 a. m.
👕 Mezclilla, blusa blanca y un accesorio rosa.

💗 ¡Invita a tu familia y amigos!

🎀 ¡POR TI, POR MÍ, POR TODAS Y POR TODOS!

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💚 CONOCIENDO TEOLOYUCAN Historias que nuestros mayores nos contaron🌙 EL MISTERIO DEL PUENTE DE PIEDRA: ¿UN ÁNIMA CUIDABA...
22/10/2026

💚 CONOCIENDO TEOLOYUCAN Historias que nuestros mayores nos contaron

🌙 EL MISTERIO DEL PUENTE DE PIEDRA: ¿UN ÁNIMA CUIDABA UN TESORO? 👻🪙

En Teoloyucan existen lugares por los que hemos pasado cientos de veces sin imaginar las historias que guardan.

Algunas se encuentran en los libros, pero otras han sobrevivido gracias a nuestros padres y abuelos, quienes las compartieron de generación en generación.

Hoy queremos contarles una historia que nos hizo llegar una persona de nuestra comunidad, quien recuerda lo que su padre le contaba sobre un misterioso suceso ocurrido hace muchos años en el conocido Puente de Piedra.

🚍 CUANDO CIRCULABAN LOS COYOTES…

Hace muchos años, cuando por nuestros caminos circulaban los camiones de pasajeros conocidos como Los Coyotes, el padre de quien nos comparte esta historia trabajaba en aquella línea de transporte.

Por su trabajo, debía salir de madrugada para realizar sus recorridos, pasando por el antiguo Puente de Piedra, que en aquellos tiempos era mucho más angosto que en la actualidad.

Quienes recuerdan cómo era antes este lugar quizá tengan presente que, a un costado del camino, del lado derecho rumbo a Coyotepec, se encontraba una piedra enorme.

Una piedra que, según contaban, guardaba un misterio.

🌙 LA EXTRAÑA APARICIÓN

Se decía que alrededor de la medianoche, sobre aquella enorme piedra, aparecía una figura muy extraña.

Parecía una persona cubierta con una cobija de cuadros y llevaba un sombrerito de palma.

Pero había algo que inquietaba profundamente a quienes hablaban de aquella aparición…

¡NO SE LE PODÍA VER EL ROSTRO!

Y eso no era lo más extraño.

¡TAMPOCO SE LE VEÍAN LOS PIES! 😱

Según los relatos, aquella figura no estaba parada sobre la piedra.

¡FLOTABA ENCIMA DE ELLA!

Imaginen transitar por aquel camino en plena madrugada, cuando todavía no existía la iluminación que conocemos hoy, y encontrarse con una figura inmóvil, envuelta en una cobija, suspendida sobre una enorme roca.

Dicen que no se trataba de una aparición de una sola noche.

La misteriosa figura era vista con frecuencia, tanto que el lugar comenzó a relacionarse con aquella inquietante presencia.

Pero lo más sorprendente de esta historia todavía estaba por suceder…

🪨 EL SECRETO QUE ESCONDÍA LA PIEDRA

Con el paso de los años, el Puente de Piedra tuvo que ser ampliado.

Durante aquellos trabajos, la enorme roca que se encontraba a un costado del camino fue retirada.

Y entonces, según cuenta esta historia, ocurrió algo verdaderamente inesperado.

¡DEBAJO DE LA PIEDRA ENCONTRARON VARIOS BARRILES CON MONEDAS DE ORO! 🪙😱

¿Se imaginan?

Durante años se había hablado de una figura misteriosa que flotaba precisamente sobre aquella piedra.

Y cuando finalmente la quitaron, se decía que debajo había un tesoro escondido.

Aquí es donde nace una de las preguntas más intrigantes de este relato…

👻 ¿ERA AQUELLA APARICIÓN UN ÁNIMA QUE CUIDABA EL TESORO?

Nuestros abuelos solían contar historias sobre ánimas que custodiaban riquezas enterradas, apareciéndose cerca de los lugares donde supuestamente se encontraban escondidas.

¿Tendría alguna relación aquella figura del sombrerito de palma con los barriles de monedas?

¿Fue una coincidencia?

¿O será una de esas leyendas que, con el paso de los años, fueron creciendo entre quienes las escucharon?

No podemos asegurar qué ocurrió realmente ni confirmar el supuesto hallazgo de las monedas de oro.

Pero sí podemos compartir el recuerdo de una familia y abrir la conversación para conocer qué otras versiones existen.

💚 Y AHORA QUEREMOS ESCUCHARTE…

🚍 ¿Recuerdas los antiguos camiones de pasajeros conocidos como Los Coyotes?

🪨 ¿Conociste el Puente de Piedra cuando todavía era angosto?

👻 ¿Alguna vez escuchaste hablar de una figura con cobija de cuadros y sombrero de palma que aparecía sobre aquella enorme piedra?

🪙 ¿Tus padres o abuelos te contaron que durante la ampliación del puente encontraron monedas de oro?

¡CUÉNTANOS TU HISTORIA!

Quizá alguien de nuestra comunidad recuerde aquella piedra, conozca otra versión o tenga fotografías de cómo era ese lugar hace muchos años.

En Somos Teoloyucan no pretendemos tener todas las respuestas. Al contrario, queremos seguir aprendiendo junto con ustedes y recuperar esos recuerdos que forman parte de nuestra identidad.

Porque muchas veces, detrás de una leyenda, también encontramos recuerdos de antiguos caminos, trabajos, transportes y lugares que han cambiado con el tiempo.

Y si algo hemos aprendido es que cada persona tiene una historia que contar y cada recuerdo merece ser escuchado.

💚 Porque Teoloyucan no solamente tiene historia escrita… también tiene historias que siguen viviendo en la memoria de nuestra gente.

Nota: Esta historia fue compartida por una persona de nuestra comunidad a partir de los recuerdos de su padre. La aparición y el supuesto hallazgo de barriles con monedas de oro forman parte del relato oral y no han sido verificados documentalmente.

Nuestra gente • Nuestras historias • Nuestro Teoloyucan

Los buenos somos más. 💚

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 2 DE 10«YO TENÍA QUE SER FUERTE, PORQUE ERA SU MAMÁ»Mi hija tenía 34 años cuando le diagnosticaron...
21/10/2026

🩷 HISTORIAS EN ROSA | 2 DE 10

«YO TENÍA QUE SER FUERTE, PORQUE ERA SU MAMÁ»

Mi hija tenía 34 años cuando le diagnosticaron cáncer de mama.

Treinta y cuatro años.

A esa edad yo todavía la veía como mi niña. La misma que corría por el patio, que se dormía abrazada a su muñeca y que me buscaba cuando tenía miedo.

Recuerdo perfectamente el día que me lo dijo.

Llegó a casa y me preguntó si podíamos platicar.

—Mamá, prométeme que no vas a llorar.

Y yo, como todas las madres, le respondí:

—Primero dime qué hiciste.

Pero ella no sonrió.

—Tengo cáncer, mamá.

Sentí que el mundo se me venía encima.

Mi primera reacción fue abrazarla. La segunda fue preguntarle por qué a ella.

¿Por qué a mi niña? ¿Por qué tan joven? ¿Por qué no a mí?

Esa noche no dormí.

Me levanté varias veces para verla, como cuando era pequeña y tenía fiebre.

Solamente que ahora yo no podía ponerle un trapito húmedo en la frente y esperar a que se aliviara.

Esta vez no estaba en mis manos quitarle el dolor.

Durante sus tratamientos la acompañé siempre que pude.

Le preparaba de comer, le acomodaba sus almohadas y, cuando estaba muy cansada, me sentaba a su lado sin decir nada.

Un día me pidió que le cortara el cabello.

Se le estaba cayendo y ya no quería seguir encontrándolo en la almohada.

Tomé las tijeras con las manos temblando.

Ella intentó bromear.

—No me vayas a dejar como cuando me cortabas el fleco de chiquita.

Nos reímos.

Pero cuando cayó el primer mechón, no pude contener las lágrimas.

—Perdóname, hija —le dije.

Ella me tomó de la mano.

—¿Por qué, mamá?

—Porque quisiera poder quitarte todo esto.

Me abrazó y me respondió algo que jamás olvidaré:

—No puedes quitarme el cáncer, mamá, pero haces que no me sienta sola.

Desde ese día entendí que ser fuerte no significaba dejar de llorar.

Significaba estar ahí.

Pasaron meses de tratamientos, estudios y muchas incertidumbres.

Hoy mi hija está en remisión y continúa bajo vigilancia médica.

Ha vuelto a sonreír con esa alegría que tanto extrañaba.

Y yo agradezco cada día que puedo verla entrar por la puerta y escucharla decir:

—¡Mamá, ya llegué!

Porque hay sonidos que una madre nunca deja de esperar.

A las mujeres que están atravesando esta enfermedad quiero decirles algo:

No tienen que ser fuertes todos los días. También tienen derecho a llorar, a tener miedo y a pedir ayuda.

Y a las madres que acompañan a sus hijas, quiero decirles que las entiendo.

No importa cuántos años tengan nuestros hijos. Cuando sufren, nuestro corazón quisiera ponerse en su lugar.

Yo no pude pelear su batalla por ella.

Pero pude sostener su mano mientras la enfrentaba.

Y volvería a hacerlo mil veces.

Somos Teoloyucan | Historias en Rosa

💚 HISTORIAS QUE INSPIRAN | SOMOS TEOLOYUCAN🍬 Dulces Tradicionales Necuazcatl 26 años de tradición, esfuerzo y amor por l...
21/10/2026

💚 HISTORIAS QUE INSPIRAN | SOMOS TEOLOYUCAN

🍬 Dulces Tradicionales Necuazcatl

26 años de tradición, esfuerzo y amor por la familia

“Hay sueños que comienzan con nuestras propias manos, pero que se vuelven más grandes cuando tenemos a alguien con quien compartirlos”.

Mi historia Magdalena Cristóbal comenzó en el año 2000, cuando aprendí a elaborar dulces de tamarindo en diferentes presentaciones.

En aquel entonces no imaginaba todo el camino que recorreríamos, ni las personas que conoceríamos, ni las experiencias que este pequeño emprendimiento nos permitiría vivir.

Comencé ofreciendo mis dulces a familiares y conocidos. Poco a poco fui buscando nuevos lugares donde venderlos y así comenzaron a llegar a tiendas, puestos de golosinas y escuelas de nuestro municipio, como la Paulino Martínez y la Benito Juárez.

Cada venta era una oportunidad para continuar, para seguir aprendiendo y para demostrarme que con trabajo y constancia se pueden construir grandes cosas.

Pero desde aquellos primeros pasos hubo algo que siempre hizo la diferencia: mi familia. ❤️

Mi esposo, mis hijas y mis seres queridos han sido parte fundamental de este camino.

Han estado conmigo en los días buenos, en las jornadas de trabajo, en los momentos de alegría y también cuando las cosas no han salido como esperábamos.

Porque si algo nos caracteriza como familia es que no nos detenemos ante las adversidades.

Hemos aprendido a enfrentar las dificultades juntos, procurando mantener una sonrisa y la mejor actitud posible.

Ellos han sido mi apoyo, mi fortaleza y los pilares de mi corazón para seguir adelante.

Y por eso, aunque esta historia lleva mi nombre, también les pertenece a ellos.

🌷 CUANDO COMENZARON A ABRIRSE NUEVAS PUERTAS

En el año 2005 llegó una nueva etapa para nuestro emprendimiento.

Comenzamos a participar en las ferias tradicionales de Coyotepec, como el Carnaval, las festividades del 25 de julio y el Día de Mu***os.

También tuvimos la oportunidad de participar como patrocinadores en diferentes eventos municipales.

Aquello que había comenzado con unos dulces de tamarindo ahora nos permitía formar parte de las celebraciones y tradiciones de nuestro pueblo.

Y seguimos adelante.

🌎 UN CAMINO LLENO DE EXPERIENCIAS

Con el paso de los años llegaron nuevas oportunidades para llevar nuestros productos a otros lugares.

Participamos en eventos y exposiciones fuera de Coyotepec, visitamos diferentes municipios y universidades del Estado de México y formamos parte de actividades relacionadas con el turismo, las zonas metropolitanas y la conservación ecológica.

En nuestra trayectoria también estuvieron presentes instituciones como SEDAGRO, IFAEM y CONACULTA.

Recuerdo nuestras participaciones en exposiciones artesanales en Teoloyucan, Huehuetoca, así como las oportunidades de visitar otros municipios para dar a conocer nuestro trabajo.

Cada viaje, cada evento y cada nueva experiencia fueron sumando recuerdos a nuestra historia.

Y en gran parte de ese recorrido siempre he contado con mi esposo, mis hijas y mi familia.

Porque detrás de cada mesa, cada producto y cada jornada de trabajo también existe una familia que se organiza, se apoya y continúa luchando por sus sueños.

❤️ 26 AÑOS DESPUÉS, AQUÍ SEGUIMOS

Hoy, cuando miro hacia atrás, me emociona pensar en todo lo que hemos recorrido desde aquel año 2000.

Han pasado 26 años desde que comencé a elaborar mis primeros dulces de tamarindo.

Hemos conocido personas, visitado lugares, participado en ferias y vivido experiencias que forman parte de nuestra historia.

Actualmente continuamos trabajando, participando en diferentes eventos y atendiendo pedidos para celebraciones particulares.

Y aunque el tiempo ha pasado, las ganas de seguir adelante permanecen.

Porque para nosotros este emprendimiento representa mucho más que una manera de generar ingresos.

Representa unión, trabajo, perseverancia y amor por nuestra familia.

No todos los días son fáciles. Como en cualquier emprendimiento, existen momentos de incertidumbre y situaciones que ponen a prueba nuestra fortaleza.

Pero hemos aprendido que, cuando una familia permanece unida, las dificultades se pueden enfrentar con más fuerza.

Y nosotros hemos elegido hacerlo siempre con una sonrisa, con buena actitud y con la esperanza de que mañana será un mejor día.

🌸 UNA HISTORIA QUE TODAVÍA TIENE MUCHO POR CONTAR

Hoy agradezco a todas las personas que durante estos años han confiado en nuestros productos, que nos han comprado, recomendado y acompañado.

Agradezco especialmente a mi esposo, a mis hijas y a toda mi familia, porque han sido mi compañía, mi impulso y una parte indispensable de todo lo que hemos construido.

Y agradezco a Somos Teoloyucan por permitirnos compartir nuestra trayectoria y demostrar que detrás de cada emprendimiento existen personas, familias e historias que merecen ser conocidas.

Después de tantos años, sigo creyendo que los sueños no tienen fecha de caducidad.

Que siempre podemos seguir aprendiendo, trabajando y buscando nuevas oportunidades.

Y que lo más bonito de alcanzar una meta es poder compartirla con las personas que amamos.

Porque al final, no se trata solamente de cuánto ha crecido nuestro negocio, sino de todo lo que hemos construido juntos durante el camino.

🍬 Dulces Necuazcátl es parte de mi vida, de mi familia y de una historia que todavía continúa.

Yo soy Magdalena Cristóbal Pineda, una mujer de 53 años que sigue trabajando por sus ideales, por sus sueños y por toda la gente que ama. ❤️

Y si algo me han enseñado estos 26 años es que las adversidades pueden presentarse, los caminos pueden cambiar, pero cuando hay amor, unión y ganas de salir adelante, siempre encontraremos una razón para continuar.

Porque los sueños saben más dulces cuando se construyen en familia. 🍬❤️

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💚 HISTORIAS QUE INSPIRAN | SOMOS TEOLOYUCAN

Detrás de cada emprendimiento hay una historia que merece ser contada.

Los buenos somos más.

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