En la Provincia Constitucional del Callao, un 28 de octubre de 1868 se fundó la Compañía de Bomberos “Bellavista”, bajo la insigne figura de sus ilustras fundadores, Giovanni Bollo, Tomaso Radavero, Francesco Ametis, Andrea Dall’ Orso, Michiele Canessa, Modesto Barabino, Faustino Piaggio, Eliggio Dodero y muchos voluntarios más con la finalidad altruista y humanitaria, de proteger a la ciudadanía del implacable enemigo, el fuego y defenderla de las distintas amenazas que pudiesen surgir contra la propiedad.
De esta manera, los insignes miembros de la Colonia Italiana, decidieron llevar a la posteridad la obra cumbre de su agradecimiento a la Patria gloriosa del Perú, que los había recibido con los brazos abiertos y los había cobijado bajo el manto de su cielo azul.
Su primer material contra incendios fue obsequiado por el entonces Alcalde del Callao, Señor Gregorio Real, consistente en herramientas y una bomba a brazos, que hoy es conservada y considerada una preciada reliquia de la institución a través de su larga historia y durante toda su existencia, ha estado presente en todos los campos del deber.
Su acción no sólo se ha circunscrito al cumplimiento de la abnegada función de extinguir los incendios, sino que, en las horas difíciles para la Patria, sus voluntarios con férrea disciplina han asumido la alta misión conservadora del orden público, guardia urbana, ambulancia y salvataje, ofreciendo en todo momento defensa y resguardo de la colectividad a la que sirven voluntaria y abnegadamente.
En el mes de noviembre de 1868 inicia su actividad participando en el incendio ocurrido en la calle Constitución, en participación conjunta con la compañía de bomberos “Chalaca” N° 1, mereciendo el aliento público de la ciudadanía y las Autoridades.
En el año de 1869, la población de Lima y el Callao se ve amenazadas por la fiebre amarilla y en donde la compañía cumplió una abnegada labor transportando a los enfermos a los hospitales, ayudando a los médicos y dando sepultura a los mu***os, y en donde muchos voluntarios sufrieron las consecuencias del mal.
En el año de 1874, durante el mes de diciembre, y encontrándose desguarnecido el puerto de las fuerzas policiales, la compañía en unión con sus congéneres del Callao, mantuvo y aseguro el orden protegiendo la propiedad privada delos saqueos y de las furias desencadenadas, siendo esta labor felicitada por el Ministro de Gobierno y Autoridades locales.
Durante la nefasta guerra de 1879 – 1881, contra el vecino país del sur (Chile) los bomberos de la compañía se hacen presentes en el altar de la Patria.
Y doscientos voluntarios de sus filas, forman el Batallón de Bomberos del Callao, listos para sofocar los incendios que pudieran ocasionar los bombardeos de las fuerzas enemigas; cumpliendo también con los servicios de Guardia Urbana y Ambulancia.
De igual forma el Directorio de la Compañía acuerda por voto unánime y en sesión extraordinaria, ceder para sufragar los gastos de la guerra la contribución económica de sus socios y la correspondiente a la subvención municipal, acto que mereció el agradecimiento del gobierno, autoridades, y ciudadanía en general.
El 3 de enero de 1886 por acuerdo de todos los miembros pertenecientes a esta compañía decide cambiar el nombre de “Bellavista” para llamarse compañía de bomberos “ITALIA”.
En 1895, durante la revolución producida contra el gobierno del entonces Presidente de la República; la compañía participo en los servicios de la ambulancia y Guardia Urbana, escribiendo una nueva página de heroísmo en su inmaculada historia. Cesada la lucha y restablecida la calma, el Congreso de la Nación en señal de gratitud hacia la Compañía de bomberos quiso adornar sus respectivas banderas otorgándoles una medalla de oro y concediéndoles el título de “Beneméritas de la Patria”, por los servicios distinguidos.
El 28 de Julio de 1896, el Presidente de la República Señor Nicolás de Piérola, hizo entrega a todos los bomberos voluntarios de Lima, Callao y Chorrillos de los diplomas por él refrendados, conjuntamente con su Ministro de Guerra Coronel José A. De La Puente, por sus servicios voluntarios y patrióticos, con motivo de su valerosa participación en la Guerra con Chile.
En los años de 1896, la compañía con 35 de sus voluntarios activos forman la “Banda Italia”, que por más de 20 años ofreció conciertos en los Teatros y en las Plazas Públicas, contribuyendo de esta forma al desarrollo cultural y artístico de la ciudadanía.
Hacia 1911, por primera vez en la historia bomberil peruana, la compañía forma una brigada para combatir los incendios en la localidad de Chucuito, la cual funciono hasta 1925.
El 28 de Julio de 1929, el honorable Consejo Provincial del Callao, otorga a la compañía “Voto de Gracias Extraordinarios” como testimonio por sus importantes servicios prestados con abnegación y civismo durante la campaña restauradora de la tranquilidad del vecindario contra los excesos cometidos a pretexto del Paro General.
El 24 de mayo de 1940, durante las horas difíciles y tristes que nos dejó un fuerte sismo, la compañía con todos sus efectivos se hizo presente en toda la ciudad de día y de noche, prodigando consuelo a los desamparados que habían perdido sus hogares, llevando a clínicas y hospitales a los heridos y enfermos; sacando de los escombros a los mu***os conduciéndoles a la morgue, haciendo permanente Guardia Urbana, protegiendo a la ciudadanía. Ese mismo día después del terremoto ocurrido, la compañía a solicitud del Rvdo. Padre Ciaffei, Capellán de la Cía., se acudió a la Iglesia Del Carmen de la Legua para retirar con mucho cuidado produciéndose momentos después la caída del altar.
El 3 de octubre de 1948, la institución cumple nuevamente su labor heroicamente transportando heridos en medio de las ráfagas de las ametralladoras producidas por el golpe revolucionario y en donde se tuvo que afrontar la muerte heroica de 2 colegas de las filas de Compañías hermanas.
Por acuerdo General de directorio y en forma extraordinaria a raíz de los acontecimientos producidos en el terremoto de 1940, el 1ero de febrero de 1953, se llevó a cabo la ceremonia de entronización de la “Santísima Virgen del Carmen de la Legua” como Patrona de la Compañía.
El 1ero de enero de 1958 los efectivos de esta compañía Teniente Armando y Virgilio Airaldi Panettiere, salvan la vida de 6 jóvenes que estuvieron en peligro de perecer ahogados en las aguas de la Mar Brava; por esta acción heroica el Consejo Provincial del Callao les otorgó Medalla de Oro.
En 1968, local de jirón Washington 146, que albergaba a la compañía Italia, al acusar los irreversibles efectos al paso del tiempo y a los duros embates del acontecer institucional, fue sometido a demolición para dejar lugar al espacio necesario donde se levantarían las instalaciones de un nuevo y moderno cuartel “en el más corto plazo”, habiendo quedado este ofrecimiento solo en una buena intención.
La Junta de Obras Publicas del Callao incumplió este ofrecimiento al amparo de la Ley N° 16983 del 8 de marzo de 1968, aun de derogada. Este ingrato episodio, que hizo victima a la esperanza de aquellos bomberos, muchos de los cuales sucumbieron sin llegar a contemplar la realización de tan anhelado sueño, entristeció sus corazones, mas no la férrea convicción de aquellos que continuaron en la brega para cristalizar lo propuesto.
Durante el mes que continuo a la demolición del cuartel del jirón Washington, la Bomba Italia se acogió a la hospitalidad de las hermanas Compañías Chalacas. En este transcurrir ambulante, de gitanos y con un altísimo costo social que ocasiono la reducción de su presencia física; sin embargo, como el ave fénix resurgió de las cenizas y ha logrado mantenerse incólume hasta nuestros días.
El 2 de noviembre de 1969, la Compañía de Bombero “Italia”, organiza la “Brigada Femenina de Bomberas y Auxiliaristas”, siendo de esta forma la única en su género en el ámbito nacional, continental y posiblemente mundial; incorporando de esta manera a la mujer en el que hacer bomberil.
La Compañía Italia siguió adelante, con el ímpetu que le daba la suma de voluntades de sus integrantes, que respondieron al evangelio de su altruismo. A mediado del año 1974, la Compañía se trasladó con gran expectativa a un local precariamente acondicionado en el distrito de La Perla, otorgado en cesión de uso por el Consejo del distrito.
Pero en 1978, cuando parecía que terminaban las penurias, y mejores tiempos se vislumbraban para la Compañía, nuevamente volvió a quedarse sin cuartel, y tanto el personal como sus equipos y materiales volvieron al hospedaje ambulatorio en los cuarteles de las Compañías hermanas del Callao. Sin desmayar en el intento y con el propósito, ante la imposibilidad de recuperar el terreno del antiguo local de Washington y sin contar con los recursos económicos para la construcción, el esfuerzo y la perseverancia del Tnte. Brig. CBP Hugo Martinez Salardi y el Teniente CBP Roberto Oliveira Gallardo dieron sus frutos, lográndose la adjudicación de un terreno en el distrito de Bellavista a favor de la Compañía. Pero lo obtenido no fue fácil gestión, y una vez más fue puesta a prueba la capacidad y fortaleza de sus integrantes, lográndose colocar la primera piedra del futuro cuartel el 28 de julio de 1985.
Los miembros de la Compañía Italia, por conceso unánime de sus integrantes, el 22 de febrero de 1986 a las 12 del día, decidieron tomar posesión del terreno ubicado en la calle Alejandro Granda, segunda etapa de la urbanización Stella Maris en el distrito de Bellavista. Como ironía del destino, una institución nacida en la cálida tierra de Bellavista hacia 118 años, retornaba a su terruño.
Pero en vez de recibir el abrazo hospitalario se encontraron con un ambiente de infundada hostilidad del entorno vecinal, situación que fue superada solo con el transcurrir de los años. Los primeros días de ocupación del terreno permitieron apreciar el afloramiento de la hermandad y solidaridad del personal de la Compañía, quien brindó su concurso en la celosa custodia de aquel terreno que se sentía como parte de cada miembro de la Italia. En las condiciones más adversas que un ser humano pudiera afrontar carente de elementos indispensables como el servicio de luz, agua y desagüe, pero con la responsabilidad de mantener el servicio operativo hacia su comunidad se mantuvo la Italia, sin declinar jamás en su noble misión.
En tales circunstancias se conmemoro el 118° aniversario de fundación, siendo la parte más reconfortante y de grata recordación, la solidaridad de las Compañías hermanas de Lima y Callao que se hicieron presentes con ayuda material.
Ya instalados en el cuartel, en el año 1991 se logró la construcción de un cerco perimétrico de alambre, de los servicios higiénicos básicos y de un ambiente para la Guardia Nocturna. Así, con esteras y triplay se levantaron los ambientes que luego fueron reemplazados por madera y otros materiales; el cero de alambre fue reemplazado por una pared de ladrillos. A pesar de las condiciones adversas el suelo se iba construyendo de a poco.
Las actividades de la Compañía nunca amenguaron, manteniéndose sus hombres estoicos antes la adversidad. La Compañía Italia se constituyó así en un ejemplo de perseverancia.
En 1996 se realizó el Programa de Capacitación Infantil, constituyéndose la Italia en la primera Compañía en llevar a cabo esta actividad con niños de ambos sexos. Con gran esfuerzo, el personal logró la construcción de un salón auditorio para uso múltiples que fue inaugurado el 25 de octubre de 1996. Finalmente, luego de once años de haberse tomado la posesión del terreno la Corporación de Desarrollo de Lima y Callao CORDELICA, inicio la construcción y entregó la flamante obra el 8 de diciembre de 1997.