David Alberto Cornejo Moya-Mendez

David Alberto Cornejo Moya-Mendez

Compartir

El mejor blog de la SGM que otros no te cuenten historias...

08/02/2026

Hans-Ulrich Rudel (1916–1982) fue uno de los personajes militares más eficaces y, a la vez, más controvertidos de la Alemania en la Segunda Guerra Mundial.
Perfil general
Rango: Coronel (Oberst) de la Luftwaffe
Especialidad: Aviación de ataque al suelo
Avión: Junkers Ju 87 “Stuka”modelo G 37mm
Frente principal: Frente Oriental.
Méritos militares (según registros alemanes)
Rudel fue el piloto de ataque más condecorado del Tercer Reich:
Más de 2.500 misiones de combate
Destrucción declarada de:
+500 tanques soviéticos
1 destructor (Marat)
1 crucero
Puentes, trenes, piezas de artillería y + 800 vehículos de todo tipo.
Único en recibir la:
Cruz de Caballero con Hojas de Roble, Espadas y Diamantes en Oro
Desde un punto de vista estrictamente táctico, su eficacia fue extraordinaria.
De resiliencia extrema.
Derribado varias veces.
Perdió una pierna en 1945
Volvió a volar con prótesis, algo casi sin precedentes Esto fue explotado intensamente por la propaganda como símbolo de sacrificio absoluto.

22/03/2025

“Alzando la bandera sobre el Reichstag” es el nombre de una fotografía tomada el 2 de mayo de 1945 por el fotógrafo Yevgueni Jaldéi en Berlín, Alemania.

Muestra a soldados del Ejército Rojo alzando la bandera de la Unión Soviética sobre el Reichstag (Parlamento) alemán, en ruinas, durante la Batalla de Berlín casi al final de la Segunda Guerra Mundial.

La foto es la reconstrucción de la toma del Reichstag (a partir de lo que los soldados relataron), efectuada el 30 de abril, pero que había sido pasado por alto por las cámaras soviéticas. La famosa imagen (al igual que la foto de los soldados estadounidenses en Iwo Jima, 70 días antes) sigue rodeada de leyendas, como los posteriores retoques fotográficos que sufrió, la identidad de los soldados y el origen de la bandera.

La puesta en escena no fue la única manipulación que hizo esta instantánea posible. Una vez que la foto llegó a Moscú, los censores del régimen decidieron que no era todo lo que heroica que debía ser y que necesitaba algún que otro retoque para quedar perfecta. Se la reencuadró, se le añadieron dos columnas de humo en el fondo, se la contrastó, y se le quitó el reloj que uno de los protagonistas había robado a un soldado alemán mu**to en defensa del Reichstag. Terminados los cambios la foto pudo ser publicada en los periódicos soviéticos.

La foto original sin retocar apareció solo en 2013 y ahora se encuentra en el Museo Judío y Centro de Tolerancia en Moscú.

27/04/2024

ROMMEL

El 14 de Octubre de 1944, moría uno de los pocos, sino el único alto mando militar alemán que se opuso al holocausto, que cuestionó a Hi**er, que se enfrentó a las SS y que se negó sistemáticamente a afiliarse al partido N**i, ese día era "invitado" a suicidarse Erwin Rommel. Nacido el 15 de Noviembre de 1891 en Heidenheim an der Brenz, Imperio Alemán y bautizado como Erwin Johannes Eugen Rommel, en todos los niveles de enseñanza se lo calificó como un superdotado. Pese a haber podido ser un ingeniero de renombre prefirió unirse al ejército, tal era su determinación que cuando fue rechazado por una hernia inguinal, decidió operarse y regresar 4 meses después, donde fue aceptado y asignado al 124º regimiento de infantería en Weingarten. Al estallar la Primera Guerra mundial fue enviado a las Ardenas meridionales donde por su valor se le entregaron 2 Cruces de Hierro, aunque el minimizaba su accionar diciendo "En combate cercano, la victoria no es del mas valiente, sino del que tiene una bala más en el cargador". Ya ascendido a Teniente primero, luchó heroicamente en Rumania e Italia, por lo que recibió la "Blauer Max" (Pour le Mérite). Entre guerras se unió a los ejércitos voluntarios Freikorps hasta que en 1935 se reactiva y reestructura todo el ejército alemán, es ascendido a Mayor y conoce a Hi**er. Durante el tradicional desfile militar de pascuas en 1935, el 3° batallón a cargo de Rommel estaría formado al frente del atrio de Hi**er. Se entera que por razones de seguridad entre ellos estaría formada las "SS" (Schutzstaffel). Rommel se sintió insultado y le envió un mensaje a Hi**er, "-si el Jefe del Estado no se sentía seguro frente a sus propios soldados, no tenía ninguna intención de hacerles formar". Hi**er, lejos de enojarse hizo retirar a las "SS", lo hizo formar al frente y bajó a felicitarlo, esto hizo que las "SS" lo marcaran de por vida. Al estallar la Segunda Guerra Mundial estuvo en Polonia capacitando a soldados del cuerpo de la 7.ª División Panzer, luego tendría otros breves pasos por Francia y Bélgica donde combatía en la primera línea junto a sus subordinados. En 1941 las tropas italianas estaban siendo masacradas en el norte de Africa, Hi**er le encomienda ir a auxiliarlos, Rommel forma y dirige Deutsches Afrikakorps con la que lograría sus victorias mas resonantes que lo llevaron a ser llamado "Wüstenfuchs" (El zorro del desierto). Estando en Africa se entera del destino de los judíos en el centro de Europa, Rommel empieza a declarar públicamente su indignación por esos crímenes, y su desprecio hacia el partido N**i a quienes calificaba como "Una banda de matones callejeros". En 1942 recibe la orden secreta de Hi**er conocida como "Kommandobefehl" que consistía en asesinar a los comandos enemigos capturados aunque se rindieran, Rommel se niega a obedecerla. Luego de ser evacuado de Túnez fue condecorado con los brillantes de la Cruz de Caballero. Por su fama y destreza era muy común que se recurriera a él cuando el frente se complicaba, por ello nuevamente fue designado a Italia y luego a Francia cuando el desembarco en Normandía era casi un hecho. Estando en Francia su blindado fue atacado por dos aviones de la RAF, resultando herido de muerte, una cuádruple fractura de cráneo no hacían prever que se recuperaría. Tres días después con Rommel inconsciente, el coronel Claus von Stauffenberg intentó matar a Hi**er con una bomba, pese a no haber pruebas concluyentes en su contra, las "SS" lo involucraron en el complot. Mientras Rommel se recuperaba milagrosamente en su casa de Herrlingen, el 14 de Octubre recibió la visita de los generales Wilhelm Burgdorf y Ernst Maisel, luego de una breve reunión, Rommel le dijo a su esposa"-Me despido, en media hora estaré mu**to", se lo acusaba de integrar el complot contra Hi**er. Burgdorf y Maisel lo llevaron en su auto hasta una carretera cerca de Ulm, se detuvieron y dejaron unos minutos solo a Rommel, al regresar ya estaba mu**to, a la familia y a la opinión pública se le informó que había mu**to de un derrame cerebral a causa de sus heridas del cráneo en batalla. Pese a la acusación que cayó sobre él, tuvo una ceremonia con los honores de estado y su cuerpo fue cremado sin que se le realizara la autopsia. Rommel es el único militar miembro del Tercer Reich que tiene un museo dedicado a su persona en suelo alemán, aunque el mas completo se encuentra en Egipto.

23/01/2021

Ju 87 Stuka.
El Stuka (abreviatura de Sturtzkampfflugzeug, que significa “bombardero en picado” en alemán) es uno de los aviones alemanes más famosos de la Segunda Guerra Mundial. Se construyen más de 5,700 copias.
Fue en 1935 que despegó el primer modelo Ju 87 fabricado por la firma Junkers. Este bombardero de ataque ligero en tierra aparece inmediatamente como un excelente avión, especialmente porque está muy fuertemente armado. Probado durante la Guerra Civil Española, Stuka participó en la Batalla de Gran Bretaña en 1940, tiempo durante el cual se presentó como un avión vulnerable si no era escoltado por cazas más ligeros.
Utilizado desde 1942 en el frente oriental, donde realiza misiones de bombardeo antitanque, Junkers Ju 87 participó en pequeñas ofensivas durante la batalla de Normandía durante el verano de 1944.
El Stuka está equipado con una sirena que suena cuando el dispositivo pica hacia su objetivo. Este bombardero es también un arma psicológica, tanto para los militares como para la población civil.
País usuario: Alemania
Denominación: Junkers Ju 87
Longitud: 11,13 m
Envergadura: 13,80 m
Altura: 4,24 m
Peso en vacío: 2762 kg
Velocidad máxima: 410 km/h
Ámbito de actuación: 600 kilómetros
Techo: 8000 m
Armamento: dos ametralladoras MG 17 de 7,92 mm, dos ametralladoras MG 81Z de 7,92 mm y posibilidad de abordar aproximadamente 1800 kg de bombas
Motor: Junkers Jumo 211J-1 V-1410 caballos de fuerza invertidos de 12 cilindros

18/01/2021

Las tropas estadounidenses🇺🇸 inspeccionan un Sturmtiger abandonado de Sturm-Mörser-Batterie 1002 cerca de Calbe, Alemania. Abril de 1945.
El Tiger-Mörser, 38 cm RW61 auf Sturmmörser Tiger, o Sturmmörser Tiger, más conocido como Sturmtiger o Sturmpanzer VI, era un cañón de asalto alemán de la Segunda Guerra Mundial, construido a partir del chasis del Tiger I y armado con un mortero naval, el SturmMörser RW61 L/5,4 de 380 mm.
El tigre de tormenta de 65 toneladas fue construido por el Altmärkische Kettenwerke (Alkett) en Berlín. El prototipo fue presentado a Hi**er el 20 de octubre de 1943 en el área de entrenamiento militar de Arys. Otros nombres para el tigre de tormenta fueron el dispositivo 817, el coche de armas 606/9 y el mortero de asalto "Tiger".
La característica principal del tigre de tormenta era el imponente mortero. Desarrollado por Rheinmetall para la Marina para su uso en submarinos para bombardeos costeros, pero nunca utilizado allí, el cañón calibre L / 5.4 de 38 cm se montó en el chasis de vehículos blindados VI "Tiger" dañados y reparados.
Desde su cañón extremadamente corto (205,4 cm) disparaba granadas de 148,9 cm de largo y 345 kg de peso hasta 5650 m. La granada contenía 125 kg de explosivos y tenía un motor de cohete sólido hecho de diglicol,
La tripulación de cinco hombres estaba protegida por una blindaje de hasta 15 cm, pero solo se podían transportar 15 granadas con municiones.
El arma tenía un anillo de agujeros; estos se usaron para reducir el enorme retroceso o para eliminar los gases después del disparo por aire comprimido.
Se construyeron un total de 18 tigres de tormenta y 317 disparos del R.Sprgr normal. 4581 entregados.
Los vehículos se utilizaron como morteros de asalto, especialmente en el frente occidental en el Levantamiento de Varsovia. Aunque el arma principal tuvo un efecto enorme, sobre todo moral, demostró ser de poca utilidad debido a la falta de usos adecuados, la escasa movilidad de los vehículos y luego la falta de combustible o municiones.
El 23 de enero de 1945, fue reclasificado a una unidad de artillería con seis vehículos. Los últimos tres tigres de tormenta fueron destruidos y las tripulaciones capturadas por los estadounidenses.

Photos from David Alberto Cornejo Moya-Mendez's post 09/11/2020

BATALLA DEL BISMARCK

Dinamarca, 24 de mayo de 1941.

A mediados de mayo de 1941, las posibilidades de victoria para Inglaterra eran mínimas. Desde hacía cerca de un año, se erguía sola frente a las potentes y victoriosas fuerzas del Eje. En el mar, la situación era mala y empeoraba por momentos. Las pérdidas de tonelaje habían llegado a alcanzar cantidades angustiosas. El alto mando naval alemán atacaba las comunicaciones de Inglaterra no sólo con aviones y submarinos, sino también con buques de superficie, y he aquí que ahora se señalaba la presencia en el Kattegat, rumbo al norte, de dos grandes buques de guerra alemanes, fuertemente escoltados, que acompañaban a 11 barcos de carga. Se creía identificar a uno de ellos como el acorazado más poderoso y moderno de la marina de guerra alemana, el Bismarck.

¿Que iban a hacer estos dos buques de guerra? ¿Se limitarían a acompañar el convoy? ¿Proyectaban escapar después al Atlántico y arribar a Brest, para unirse a los poderosos navíos de línea, Scharnhorst y Gneisenau, que habían regresado semanas atrás de un raid victorioso que les había llevado hasta las costas de Brasil? Considerando que esta escapada al Atlántico constituía la principal amenaza, los ingleses trazaron sus planes.

La decisión tomada por el almirantazgo implicaba que todas las salidas al Mar Del Norte por donde la los alemanes pudieran salir tenían que ser vigiladas. Esta obligación colocaba a los ingleses ante problemas de búsqueda y persecución extremadamente complicados, pues sabían por experiencia que semejantes operaciones exigen la intervención de un gran número de buques.

Para atacar al Bismarck, sir John Tovey, que mandaba la "Home Fleet", disponía de dos navíos de línea ( El King George V y el Prince Of Wales), dos cruceros (El Hood y el Repulse) y un portaaviones (El Victorious). Cinco contra uno; la proporción a primera vista parecía satisfactoria. Pero el Bismarck era un hueso duro de roer. Era mayor que cualquiera de los acorazados británicos y su armamento principal consistía en ocho cañones de 380 mm, es decir, de un calibre más grande que el de los acorazados ingleses más recientes (356 mm). Se le consideraba tan rápido, incluso más rápido, que cualquiera de ellos. Los alemanes, en fin, habían demostrado en el transcurso de la guerra anterior que sabían construir buques de guerra capaces de encajar mejor los golpes que los ingleses.

El valor de los buques ingleses no era en modo alguno equivalente. Construido 25 años antes, el Repulse tenía dos cañones pesados menos que el Bismarck; estaba débilmente protegido y tenía poco radio de acción. El Hood, aunque potente, tenía a su vez más de veinte años. El Prince Of Wales, al contrario ¡Era demasiado nuevo! Dos de sus torres hacía tres semanas que habían sido colocadas; no habían tenido tiempo de adiestrar a la tripulación ni para el rodaje de las máquinas. El Victorious se encontraba en condiciones similares: acababa de embarcar sus aviones, cuyos pilotos - reservistas - en esta ocasión ¡Era la primera vez que ponían sus pies en la cubierta de un portaaviones! No era pues, exagerado admitir que el almirante Tovey no tenía más que un solo buque, el King George V, que pudiese realmente enfrentarse con el Bismarck.

Para cubrir las posibles salidas del Mar Del Norte al Atlántico, el almirante decidió repartir sus grandes unidades en dos grupos: El Hood y el Prince Of Wales pondrían rumbo hacia el norte; el King George V, que arbolaba el pabellón del almirante, el Victorious y el Repulse montarían guardia al sur de las Feroe.

Quedaba una cuestión por resolver: ¿Cuando zarparían ambos grupos? Como la persecución podía prolongarse por espacio de centenares de millas, el éxito o el fracaso dependían en gran parte del factor combustible. Si las fuerzas británicas zarpaban y patrullaban mientras el Bismarck se encontraba fondeado, corrían el riesgo de quedarse escasas de combustible cuando éste apareciese. Por otra parte, si esperaban demasiado tiempo, el adversario podría llegar a alta mar antes que ellas y coger una delantera que fuera ya imposible de recuperar. No había más que una solución para este angustioso problema: obtener informes precisos sobre los movimientos del enemigo.

El 22 de mayo, a las 1h. 15, un piloto que exploraba la costa noruega en un Spitfire perteneciente a una escuadrilla de reconocimiento del Coastal Command, descubrió y fotografió a dos buques de guerra fondeados en un fiordo perdido, en las cercanías de Bergen. Uno de los buques fue identificado como el Bismarck. El otro era un crucero; mas tarde se supo que se trataba del crucero Pesado Prinz Eugen.

Como no fue posible avistar de nuevo al Bismarck, el almirante Tovey envío aquel mismo día, a medianoche, al grupo Hood hacia el norte. El 22 de mayo fue una jornada de espera. El tiempo no era favorable para la aviación. Sin embargo, a las 19h. 45 se supo, gracias a un reconocimiento aéreo, que el Bismarck y el Prinz Eugen ya no estaban en Bergen. El almirante se decidió zarpar y envío al crucero Norfolk a reforzar a su gemelo, el Suffolk, que patrullaba ya por el Estrecho de Dinamarca.

El 23 de mayo, las 7 de la tarde, el capitán de navío R.M. Ellis se encontraba en el puente de mando del Suffolk. Allí había estado todo el día, la noche precedente y la anterior. Desde hacía dos días, el continuo mal tiempo había impedido a la aviación prestarle ayuda. El Estrecho de Dinamarca se hallaba sumido en la bruma. Quedaba, no obstante, una zona clara de unas tres millas de ancho al borde de los hielos flotantes procedentes del Ártico. El Suffolk navegaba por ella rumbo al sudoeste, casi tocando la cortina de bruma. A las 19h. 22, un vigía divisó al Bismarck, acompañado del Prinz Eugen. Ambos se hallaban a menos de 13.000 metros de ellos, distancia irrisoria para los cañones alemanes que tenían un alcance de 40.000 metros. El capitán Ellis decidió cambiar de rumbo en el acto para ocultarse y señaló la presencia del enemigo.

Conservando contacto por medio del radar, maniobró para dejar que en Bismarck se le adelantase y ocupar una posición a popa del mismo que le permitiera seguirle sin ser descubierto. Sin apartar los ojos de los dos puntos blancos que mostraban a los dos buques enemigos en la pantalla del radar, vio que estos se le cruzaban por la proa a toda máquina. El capitán Ellis salió entonces de la niebla, divisó a los alemanes a 15 millas delante de él y puso rumbo en su seguimiento al mismo tiempo que enviaba una serie de mensajes.

El Norfolk, que se hallaba en lo más cerrado de la densa bruma, captó estos mensajes. El capitán Phillips estaba cenando cuando surgió ante él un timonel, tan excitado con la estupenda noticia que casi se cayó al entrar.

- ¡El Suffolk los sigue, mi capitán! - exclamó al mismo tiempo que le entregaba el mensaje.

El capitán Phillips se precipitó inmediatamente al puente de mando para ordenar el nuevo rumbo que le acercaría a la posición señalada del enemigo. A las 20h. 30, después de una hora de marcha a toda velocidad, el Norfolk, al salir bruscamente de la bruma, divisó a unas seis millas a babor al Bismarck y al Prinz Eugen, que iban hacia él. El capitán Phillips, inmediatamente, ordenó virar a estribor para ocultarse en la bruma mientras lanzaba una cortina de humo para prepararse una posible retirada. Pero esta vez el Bismarck no había sido sorprendido. Comenzó a hacer un tiro muy preciso. Tres salvas de 380 mm encuadraron al Norfolk; otra cayó en su estela. Por suerte, el crucero no fue alcanzado, aunque algunos cascos de metralla cayeron a bordo; pero logró meterse entre la niebla sin sufrir averías. Resguardado tras la pantalla de bruma, el Norfolk maniobró a su vez, como el Suffolk, para ocupar un puesto de observación a popa del enemigo. Se situó a su aleta de babor para tener la seguridad de que el Bismarck no podría escapar por esa dirección. Y fue así como se entabló la persecución, con la pieza y los cazadores lanzados al máximo de velocidad por las frías aguas del estrecho y lanzándose a través de los bancos de bruma y los chubascos de nieve y de lluvia.

Durante este tiempo, la escuadra del vicealmirante Holland, compuesta por el Hood, el Prince Of Wales y seis destructores, había forzado la marcha para cortar la ruta al enemigo. A las 5h. 35 de la mañana del día 24 divisó a los dos buques alemanes, y cambio de rumbo para acercarse a ellos. Los oficiales y la marinería, que habían sido llamados a sus puestos de combate poco después de medianoche, se dispusieron a poner en acción las torres de artillería gruesa. A bordo del Norfolk y del Suffolk, la excitación iba en aumento. Con la llegada de los grandes buques, su misión terminaba dichosamente, y las tripulaciones, fatigadas, se preparaban con alegría para asistir a la destrucción del adversario; estaban muy lejos de imaginar el espectáculo que iban a presenciar.

Entonces, los acontecimientos se precipitaron. Llegados a los 23.000 metros de sus adversarios, el Hood y el Prince Of Wales abrieron fuego contra el Bismarck y el Prinz Eugen, que replicaron en el acto ¿Sobre qué objetivo disparaba el enemigo? Los dos buques alemanes disparaban contra el Hood.

En un combate naval, aún cuando el oficial de tiro ha corregido el disparo de las salvas con arreglo a la observación de los puntos de caída de los proyectiles que encuadran el objetivo (los grandes proyectiles levantan surtidores de agua muy altos cuando caen en el mar), le resulta sin embargo muy díficil observar los cañonazos que dan en el blanco. En efecto, algunos proyectiles de explosión retardada no estallan sino después de haber penetrando en el interior de un navío y, en estas condiciones, el resplandor del estallido es invisible desde el exterior.

El Prinz Eugen logró su primer blanco en menos de un minuto. El incendio que se declaró a la altura del palo de popa avanzó rápidamente hacia la proa del Hood. Las llamas se elevaron muy altas. Para los que contemplaban la escena desde los cruceros, el incendio del Hood tenía el aspecto de una semiesfera de fuego, parecida a la mitad superior de un sol poniente. Todos retenían la respiración, preguntándose cómo podría la tripulación del Hood dominar aquel in****no, que parecía disminuir un poco su intensidad para recobrarla bruscamente. La distancia, entretanto, decrecía rápidamente.

El Bismarck había encuadrado varias veces al crucero inglés y, sin duda, lo había alcanzado. A bordo de los cruceros, los espectadores, horrorizados, divisaron de pronto un enorme chorro de llamas que se elevó entre los dos palos del Hood hasta muchos cientos de metros de altura, proyectando hacia el cielo una enorme bola incandescente. Esta erupción casi volcánica duró ap***s unos dos segundos. Cuando cesó, se elevó una gigantesca columna de humo. Del Hood únicamente se podía ver la proa y la popa irguiéndose hacia el cielo mientras el centro del buque se hundía en el mar. El Hood había volado. Cortado en dos, desapareció en pocos minutos.

El Prince Of Wales iba a afrontar ahora solo al enemigo. Una andanada de 380 mm del Bismarck hizo brotar una muralla de agua junto al costado del acorazado inglés. Siguieron muy de prisa y cayendo con gran rapidez, a una media de cada doce segundos, surtidores más pequeños, levantados por las granadas de 150 mm del Bismarck, y por los proyectiles de 203 mm del Prinz Eugen. El ruido era aterrador; el silbido y después el estallido de los proyectiles enemigos se mezclaban en un continuo estrépito del tronar de los cañones del Prince Of Wales, y al ruido del agua que caía de los géiseres levantados por el fuego enemigo. Los estallidos levantaban tal cantidad de agua alrededor del Prince Of Wales , en surtidores, a veces aún más altos que su mástil, que los artilleros ingleses a duras p***s conseguían observar los puntos de caída de sus propios proyectiles.

De tiempo en tiempo se sentía al buque estremecerse cuando era alcanzado. Los servidores del puesto de dirección de tiro de popa se encontraron bien pronto rodeados de una negra humareda que procedía de un incendio surgido a proa. En medio de esta tormenta, una granada de 380 alcanzó de lleno el puente de mando, lo atravesó e hizo explosión en la otra borda. El puente no era más que un montón de chatarra; todos los oficiales y marineros que se encontraban en él estaban mu**tos o heridos, a excepción del capitán de navío J. C. Leach y del timonel. En el puesto de mando, situado exactamente debajo, comenzó a manar la sangre, goteando por un portavoz sobre la mesa de derrota.

Agravaba la situación el hecho de que el Prince Of Wales fuese un buque nuevo. El delicado mecanismo de sus torres estaba expuesto a numerosas fallas menores, hasta el punto de que uno tras otro, tras cada salva, los cañones se negaban a disparar. Varios obreros pertenecientes a la casa constructora habían sido embarcados para poner en condiciones las torres de artillería; pero a pesar de sus constantes intervenciones, dos de cada cinco disparos no se producían.

El Prince Of Wales seguía recibiendo impactos; dos proyectiles atravesaron sus costados a la altura de la línea de flotación y varios compartimentos quedaron inundados: aproximadamente 500 toneladas de agua penetraron en el casco. El capitán Leach, que permanecía ahora en el puente inferior, decidió abandonar el combate y esperar refuerzos. Viró de babor y se retiró al amparo de una cortina de humo. El Bismarck no trató de seguirle, aunque no pareció haber sufrido averías. Únicamente una columna de humo negro que brotó de su chimenea tres minutos después de haber empezado el combate atestiguaba que el buque alemán había sido tocado. Se hubiera dicho que bajo una violenta conmoción, todo el hollín se había desprendido de las tuberías de las calderas para ser proyectado muy alto en el aire por los gases que escapaban de la chimenea.

Nota: durante esta batalla, las torres del Prince Of Wales fueron desprendidas de sus guías por los disparos del Bismarck.

11/10/2020

U BOOT

Reparacion de un cañon antiaereo 3,7 cm (1,5 pulgadas) SK C / 30 en el U-103.

El U-103 era un uboot tipo IXB construido en el astillero AG Weser de Bremen, botado el 12 de abril de 1940 y comisionado el 5 de julio de 1940 bajo el mando del Korvettenkapitän Victor Schütze.

Fue uno de los uboot más exitosos de toda la guerra, hundiendo 45 buques para 237.000 toneladas de registro bruto (TRB) de la navegación aliada en 11 patrullas, en una vida que duró más de cuatro años.

El U-107partió de Bergen el 3 de enero de 1944 y llegó a Kiel el día 7. En marzo, el U-103 fue retirado de servicio y utilizado como Schulboot (barco de entrenamiento). Se fue de Gotenhafen a Hamburgo en enero de 1945 y en abril de Hamburgo de regreso a Kiel. El 15 de abril de 1945 fue hundido por bombarderos canadienses; un hombre murió y hubo un número desconocido de sobrevivientes.

08/04/2020

SUBMARINO N**I EN NUEVA YORK

¿Se imaginan a un submarino tripulado por un comando n**i entrando en la costa de Nueva York, en plena Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de sembrar el caos mediante una serie de atentados devastadores?
Como si fuera la batalla de Stalingrado, el desembarco de Normandía o el ataque de Pearl Harbor, pero en Estados Unidos. ¿No se lo imaginan? Pues ocurrió en junio de 1942, en una curiosa operación llena de despropósitos que no conocimos hasta 70 años después, cuando fueron desclasificados varios documentos del el MI5 británico y publicados por «The Times».

La idea de llevar el conflicto hasta el territorio enemigo fue del propio Adolf Hi**er, quien transfirió la orden a la organización de inteligencia militar alemana, la Abwehr, cuatro días después de declarar formalmente la guerra a Estados Unidos. Fue entonces cuando ordenó la Operación Pastorius, llamada así en homenaje a un famoso colono germano de mediados del siglo XVII. Un ambicioso plan que contemplaba volar por los aires centrales eléctricas, fábricas de aluminio, estaciones de ferrocarril, puentes, canales y hasta el sistema de provisión de agua de toda la ciudad de nueva York.

La misión fue encomendada a Walter Kappe, un teniente alemán que había vivido 12 de sus 37 años en Estados Unidos. Había emigrado allí en los años 20 y fundó con sus hermanos la Asociación Nacional Socialista en Detroit. Hizo después campaña para apoyar a Hi**er entre los inmigrantes germanos y creó un periódico en el que atribuía todos los males de Alemania y el extranjero a los judíos. Tras el ascenso de Hi**er al poder, en 1933, fue elegido portavoz del Tercer Reich en su país de acogida. Y en 1936 regresó finalmente a Berlín ocupando diferentes cargos del régimen n**i, hasta que fue reclutado por la Wehrmacht al inicio de la Segunda Guerra Mundial y, en 1941, transferido al servicio de inteligencia.

La planificación
En la planificación, Kappe imaginó una serie de desembarcos semestrales en la Gran Manzana. Para organizarlos, estableció su base de operaciones en un chalet de los bosques aledaños a Brandenburgo. Allí estaba establecida una escuela de sabotaje y operaciones especiales. Buscó después a sus hombres en el Instituto Ausland, la institución que había financiado el retorno a la patria de los inmigrantes alemanes cuando empezó la guerra.

Kappe buscaba a aquellos que habían vivido en Estados Unidos y seleccionó a los 12 más capacitados, enérgicos y leales a la causa n**i. La mayoría eran obreros y dos estaban afiliados al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP, según las siglas en alemán). De este equipo descartó rápidamente a cuatro y a los ocho restantes los dividió en dos equipos. En abril de 1942, nombró al frente del primero al más veterano, George John Dasch, de 39 años. Este era el comando que debía desembarcar con el submarino U 202 en la costa de Nueva York, Long island para ser más exactos, el 13 de junio de 1942.

Dasch era un veterano del Ejército germano. Un hombre afable y charlatán que había trabajado en Chicago como camarero. Conocía a la perfección el slang de los obreros norteamericanos y hablaba inglés sin el acento alemán. En una arranque de patriotismo había regresado a Alemania tan pronto estalló la guerra, en 1939, para afiliarse al NSDAP. Como segundo, kappe nombró a otro alemán que había sido n**i tanto tiempo como el propio «Führer», puesto que había participado en el Putsch de Munich, el fallido golpe de Estado protagonizado en 1923 por Hi**er y Rudolf Hess. En 1927, sin embargo, huyó a Estados Unidos para evitar la cárcel y trabajó durante años como mecánico, hasta que los n**is alcanzaron el poder y retornó a su país como lugartenientes de Ernst Röhm, el temido jefe de la SA.

Los objetivos
Veamos: un alto cargo de las milicias que ayudaron a Hi**er a ganar las elecciones y un n**i convencido que podía hacerse pasar sin ningún problema por estadounidense y mezclarse con los ciudadanos sin levantar la más mínima sospecha. Ambos, al mando de otros alemanes que habían residido en Nueva York, Detroit o Chicago, con un submarino para penetrar escondidos en una ciudad a la que la Casa Blanca pensaba que el enemigo no podía llegar. En resumen: nada podía salir mal… o eso pensaban al principio.

Después de un periodo de instrucción a orillas del lago Quentz, a la afueras de Berlín, Kappe detalló la misión a los dos equipos en mayo de 1942. Según enumeran Carlos De Nápoli y Juan Salinas en «Ultramar Sur: La última operación secreta del Tercer Reich» (House Grupo Editorial, 2018), el primer grupo debía volar nada menos que la planta hidroeléctrica de las cataratas del Niágara, las fábricas de aluminio de Illinois, Tennessee y Nueva York, una planta de criolita en Filadelfia y una remesa en Ohio. Si esta fase salía bien, el segundo comando reduciría a escombros y cenizas la estación de ferrocarril de Pensilvania, puntos estratégicos de la vía que unía Chesapeake y Ohio, un puente en Nueva York, las esclusas y los complejos de canales de Saint Louis, Cincinnati y Ohio y el suministro de agua de la Gran Manzana al completo, la ciudad donde entonces vivían ya 13 millones de habitantes.

Ambos equipos atentarían también contra comercios judíos y terminales ferroviarias de la costa Este. El objetivo era desatar una ola de pánico entre la población, en un momento crucial en el que las autoridades tenían ya los ojos puestos en las otras partes del mundo donde se libraban las grandes batallas de la Segunda Guerra Mundial.

El equipo de Dasch llegó a la playa de Amagansett, en Long Island, a las 12 de la medianoche del día previsto. Cuatro hombres salieron del submarino y se subieron a un bote de remos. Nada más poner el pie en tierra, fueron descubiertos por un oficial. «El guardacostas llamado John C. Cullen no podía dar crédito a la escena: cuatro individuos que salen del agua y se desprenden de sus uniformes militares (no pudo identificar que eran uniformes de la Wehrmacht) para vestirse de paisano como si nada. Tampoco acabó de comprender que le intentaran sobornar con un fajo de billetes y, a continuación, le amenazaran para que se olvidara de lo que había visto», contaba el historiador José Luis Caballero en su libro «Misiones Imposibles: Anécdotas y secretos de acciones extraordinarias de audacia y coraje» (Historia Bélica, 2017).

El FBI
Este guardacostas, como era de esperar, informó del surrealista suceso y el operativo del FBI se puso inmediatamente en marcha. El «brillante» plan de Hi**er ideado por Kappe pronto empezó a hacer aguas. En primer lugar, porque uno de los miembros del comando, Herbert Haupt, tenía una afición desmedida por el alcohol y pronto desveló, en una cena en el Hôtel des Deux Mondes con antiguos compañeros de batallas de Estados Unidos, borracho perdido, que era un espía. Lo de no llamar la atención parecía que no estaba en el manual que le había entregado.

El principal problema, sin embargo, fue el jefe del primer equipo, el bueno de George John Dasch, que estaba más interesado en pasarse a las filas del enemigo que en el éxito del sabotaje. Su fidelidad con el Tercer Reich había flaqueado desde hacía un tiempo y quería establecer su residencia en Estados Unidos para cumplir con su propio sueño americano. ¿Y qué hizo? Pidió una cita con el director del FBI en Washington. Al interlocutor que le cogió el teléfono le dijo que era el jefe de un comando n**i con la misión de atentar en su país y que quería hablar con el todopoderoso John Edgar Hoover. Este, sin embargo, no puso mucho interés en aquel soplo, pues debía tratarse de un chiflado, y le transfirió la entrevista a su segundo, D. M. Ladd.

Cuando le detalló la Operación Pastorius a este, no dio crédito a lo que acababa de escuchar. Para persuadirlo de que hablaba en serio, el alemán se vio obligado a abrir su maletín y mostrar los 84.000 dólares que había recibido del Tercer Reich para llevar a buen puerto los atentados que le habían encomendado. Cuando Ladd se convenció, ordenó detener a todos, incluido al soplón, que además informó de cuándo iba a desembarcar el segundo equipo en las costas de Florida. No se lo puso muy difícil al FBI.

Poco después fueron detenidos todos y el plan archivado bajo secreto de sumario, para no mostrar al mundo que Estados Unidos podía ser vulnerable en su propio territorio. A continuación fueron juzgados, declarados culpables y condenados a muerte. A Dasch, sin embargo, le ingresaron en la cárcel con una condena de treinta años por lo servicios cumplidos, pero al final solo cumplió seis y le dejaron regresar a Alemania cuando la guerra ya había terminado y no podían tomar represalias contra él.

¿Quieres que tu empresa sea el Servicios Gubernamentales mas cotizado en Lima?

Haga clic aquí para reclamar su Entrada Patrocinada.

Localización

Página web

Dirección


Calle Montecarmelo 235
Lima