25/08/2026
||| Defender el propio territorio ancestral en la Amazonía peruana se ha vuelto una sentencia de muerte. El domingo 23 de agosto, durante un patrullaje comunal en Yurúa (Ucayali), el líder ashéninka y exjefe de la comunidad Onconashari, Américo Pascuala Tomisha, fue asesinado a tiros tras sorprender a presuntos extractores ilegales de aceite de copaiba.
La tragedia no fue un rayo en cielo despejado. La Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) recordó que Pascuala ya había denunciado el avance impune de colonos e invasores. Con su crimen, la cifra de defensores ambientales asesinados en el país supera los 60 desde 2012, en medio de críticas de gremios y de la senadora Ruth Luque por protocolos estatales lentos y sin presupuesto.
Aunque capturas recientes como la de Hugo Soria por la masacre de Saweto dan señales de justicia tardía, las mafias madereras y del narcotráfico continúan cercando a las comunidades.
Para quien vive en la ciudad, el as*****to no es un hecho lejano: evidencia el abandono estatal de los bosques que regulan el clima y el agua que abastece a todo el país.
🧑💻🎨🖌️✍🏻 Christian ©