10/31/2026
509 años de la Reforma Protestante
Un retorno a las Sagradas Escrituras
Este 31 de octubre conmemoramos 509 años de la Reforma Protestante o, como me gusta llamarla, un retorno a las Sagradas Escrituras.
Tenemos una tendencia a olvidar la historia y, cuando olvidamos sus lecciones, corremos el peligro de repetir sus errores.
La Reforma nos recuerda que Dios no puede ser burlado y que permanece fiel a sus promesas. Aun en medio de la corrupción, los intereses humanos y el abuso de poder, Cristo sigue edificando su Iglesia. Él declaró:
«Edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella» (Mateo 16:18).
La muerte no podrá vencerla. La corrupción podrá herirla, pero jamás anular la fidelidad de su Señor.
Hoy necesitamos hombres y mujeres con la valentía de los reformadores: dispuestos a poner la fidelidad a Cristo por encima de sus beneficios personales, su comodidad y su reputación. Personas cuya conciencia esté sometida a la Palabra de Dios y cuya convicción las impulse a predicar el Evangelio sin miedo ni cobardía.
¿Y cuál es ese Evangelio?
«Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras» (1 Corintios 15:3–4).
Las verdades que hoy resumimos en las cinco solas siguen llamándonos a volver a lo esencial:
📖 Sola Scriptura — Solo la Escritura: nuestra autoridad suprema en materia de fe y práctica.
🙌 Sola Gratia — Solo por gracia: la salvación es un regalo inmerecido de Dios.
✝️ Sola Fide — Solo por la fe: somos justificados mediante la fe, sin las obras de la ley.
👑 Solus Christus — Solo Cristo: nuestro único Salvador y Mediador.
✨ Soli Deo Gloria — Solo a Dios la gloria: toda la gloria de nuestra salvación le pertenece a Él.
Conmemorar la Reforma también nos compromete a examinar nuestras creencias, nuestras prácticas y nuestra vida a la luz de las Escrituras.
En 1521, ante la Dieta de Worms, Martín Lutero sostuvo que solo se retractaría si era convencido mediante las Escrituras o razones evidentes. Su conciencia estaba sujeta a la Palabra de Dios, y no podía retractarse para satisfacer las exigencias de las autoridades.
Que esa misma convicción nos sostenga hoy:
Pr: Hugo De Leon
«Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios».
—Martín Lutero